Jane Fonda | GETTY

Jane Fonda confiesa que todavía necesita la aprobación masculina

Aunque le cuesta reconocerlo, la mítica actriz asume que sigue esperando la aprobación de los hombres cuando se trata de su belleza, más aún que la de las mujeres.

María Viéitez

En una de sus últimas entrevistas Jane Fonda ha hablado sobre su larga y próspera carrera, sobre el hecho de ser un icono atemporal de la moda y la interpretación y sobre la aprobación masculina.

La actriz de 83 años ha reconocido que, aun a día de hoy, todavía necesita la aprobación masculina en según qué aspectos de su vida. Así, admite que la opinión de las mujeres le importa menos que la de los hombres. Y aunque esa es la realidad, dice sentirse "avergonzada" por ello.

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Fonda ha concedido una entrevista a la revista Grazia, una conversación en la que la actriz ha hablado largo y tendido sobre el feminismo y los roles de género. A pesar de que la protagonista de 'Grace y Frankie' se considera una mujer feminista, dice que el intentar que los hombres la encuentren atractiva es "simplemente parte de mi ADN."

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"Si voy a estar en una reunión de Zoom y sé que va a haber un hombre -incluso si voy al médico y sé que es un chico-, quiero decir, me da vergüenza incluso admitir esto, pero presto un poco más de atención a mi aspecto que si se trata de una mujer. Me convertí en una mujer adulta en los años 50 y ahora forma parte de mi ADN. Probablemente me siga sintiendo así en mi lecho de muerte", explicó.

"Lo hago porque necesito sentir que piensan que soy atractiva. Y no quiero decir que tenga que ser sexy. Me refiero más bien a que piensen que estoy bien para mi edad", continuó.

Fonda reconoció haber experimentado un despertar en cuanto al feminismo. Años atrás, la icónica actriz pensaba que el feminismo era un movimiento que orientaba a las mujeres a estar en contra de los hombres, una corriente que tenía entre sus cometidos el no gustarles o no provocar atracción. "Y entonces, cuando me convertí en feminista, realmente no presté mucha atención a mi aspecto... porque pensé que para que me tomaran en serio tenía que parecer que no me importaba mi aspecto", dijo.

Tras un tiempo de reflexión y tras estudiar en qué consistía realmente el movimiento feminista, Fonda cambió el chip. "Llegó un momento en el que realmente me convertí en feminista, no sólo teóricamente en mi cabeza, sino en una feminista encarnada. Estaba segura de mi feminismo y comprendía que no tenía que renunciar a tener un buen aspecto". Y concluyó: "Puedes estar guapa y seguir siendo feminista".