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Jackie Kennedy: el legado de un mito

Una película ha devuelto la figura de Jacqueline Kennedy a la actualidad. Repasamos las claves de un estilo que ha hecho historia.

Carmen Melgar | Woman.es

Su sueño duró poco más de mil días, pero será recordado in eternum. Jacqueline Lee Kennedy pisó la Casa Blanca convertida en Primera Dama el 20 de enero de 1961, y su Camelot particular terminó a balazos el 22 de noviembre del 63. Entre medias, miles de prendas, sombreros, guantes y zapatos que no solo dieron nombre a un estilo; crearon toda una leyenda. En su cruzada particular hacia el cénit de la elegancia la ayudaron el diseñador Oleg Cassini, que ideó para ella en esa época más de 300 vestidos, la editora Diana Vreeland y Halston, artífice de sus célebres sombreros pillbox.

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Tenía 31 años cuando llegó a la residencia presidencial y cuidó al detalle su apariencia cada día de su vida en Washington, desde su peinado bouffant –obra del peluquero neoyorquino de referencia Kenneth Battelle– hasta la altura de sus zapatos. Cuenta de ello dieron 17 cartas que se subastaron en noviembre de 2013, parte de la correspondencia entre Jackie y Marita O'Connor, su personal shopper en los almacenes Bergdorf Goodman, en las que relata con exactitud (dibujos incluidos) sus preferencias y necesidades para aderezar el conjunto de Cassini que vestiría en el día inaugural de la administración de Kennedy, época durante la cual se invadió Bahía de Cochinos, se desató la crisis de los misiles de Cuba y se construyó el Muro de Berlín, pero también hizo soñar a la sociedad americana con el estilo de vida perfecto, elegante y sofisticado que promovían sus líderes, lo más parecido a una realeza, pero sin corona.

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Ella no la necesitaba. Explotó con clase el lugar que le deparaba la Historia, y sin necesidad de sangre azul, solo por méritos propios, se metió en el bolsillo a millones de mujeres, se convirtió en icono pop por obra y gracia de Andy Warhol y consiguió ser una de las mujeres más fotografiadas del siglo XX... Y sin redes sociales. Ahora el mito revive, si es que alguna vez murió, en nuestras pantallas con "Jackie". Natalie Portman se mete en su piel con una fiel reproducción de gestos y actitudes, pero también vistiendo su inconfundible look. Desde los trajes de Chez Ninon, el establecimiento de Park Avenue responsable del célebre traje rosa que llevó en Dallas, hasta los vestidos de noche de Cassini. Años después llegaría Onassis y un nuevo estilo. Los pillbox dejarían paso a los pañuelos anudados a la cabeza, la línea A de sus vestidos a las túnicas estampadas, los bolsos de mano a los shoulder bag de Gucci, los abrigos de Ben Zuckerman a los trench entallados... Pero esa es otra historia, otra Jackie.

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