Información y poder, Gloria Lomana

Lleva más de once años como directora de informativos de Antena 3 y sus entrevistas a Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez han dado mucho que hablar. Gloria Lomana, una de las personas mejor informadas de España, nos ayuda a entender qué se cuece detrás de la política y la televisión.

Marta Bonilla Fotografia: Lucas Abreu

En el coche, de camino a la sede de Antena 3 en San Sebastián de los Reyes (Madrid), las tertulias radiofónicas insisten en los mismos temas que monopolizan los últimos meses: el enésimo caso de corrupción –llámese tarjetas black, Púnica, Noos...–, la tensión en Cataluña, la irrupción de Podemos como primera fuerza política en intención de voto según algunas encuestas... Y no puedo dejar de pensar que en un rato tendré ante mí a una testigo privilegiada de toda esta actualidad. Gloria Lomana lleva más de once años como directora de informativos de Antena 3. Cerca del poder. Siempre tras las cámaras –no presenta las noticias como sus homólogos de otras cadenas– menos cuando se las ve cara a cara con presidentes del Gobierno y líderes de la oposición en entrevistas en directo y prime time, que dan mucho que hablar. Aznar, Zapatero, Rajoy o Pedro Sánchez se han sometido a sus cuestionarios incisivos, de los que han salido grandes titulares. Casada con el ex ministro Josep Piqué –vicepresidente y consejero delegado de OHL–, Lomana es una mujer atractiva y disciplinada –se levanta a las 6:30 de la mañana a diario para machacarse una hora en el gimnasio que ha montado en su casa antes de ir a la tele– que asegura no ser «soldado de las tendencias de moda; me gusta vestirme con lo que me favorece o contribuye a dar una determinada imagen» y a la que no hace falta conocer mucho para adivinar que tiene un carácter fuerte y una voluntad de hierro que le han ayudado a llegar donde está.

¿Cómo afronta una directora de informativos todo el terremoto político que se está viviendo?

Empecé en el cargo hace once años, unos meses antes del atentado terrorista del 11-M que, a nivel profesional es lo más impactante que me ha tocado vivir y, desde entonces, no hemos parado. Pero especialmente desde que empezó la crisis, digo que vivimos subidos en una montaña rusa. No hay reunión que dure más de una hora de la que no salgamos sin un nuevo titular o apertura en la escaleta. Estamos en una situación de convulsión enorme derivada de la mayor crisis institucional, económica y política que ha vivido este país. Por lo tanto, con mucha intensidad pero disfrutando.

¿Profesionalmente, es un momento apasionante, no?

Siempre digo que soy una periodista de raza, porque de mil veces que naciera, mil volvería a elegir esta profesión. Da la posibilidad de acercarte a personajes, conocer noticias en detalle y ser el canal para que millones de espectadores puedan estar bien informados. Aparte de que es todo un privilegio que me estén tocando vivir estos momentos históricos, que la próxima generación estudiará en los libros.

¿Como la época más convulsa desde la Transición?

Sin duda. Si se cumplen las expectativas de voto de Podemos estaremos ante el fin del bipartidismo actual; en Cataluña se están produciendo situaciones excepcionales; hemos vivido una crisis económica tremenda; llevamos años en el bucle de la corrupción, aunque cambien los nombres… Vemos que esta democracia ha tenido enormes fallos y hay que aprender de ellos, pero es el mejor sistema que conocemos. Hay que depurar las instituciones y el sistema, hacer más transparentes los partidos, su financiación, la participación de la gente... De la crisis económica queda un poco, pero parece que las cosas van encaminadas y las lecciones que se están aprendiendo quiero pensar que provocarán la regeneración política e institucional que el país necesita. La irrupción de Podemos ha sido una de las noticias de 2014.

¿Has pedido ya entrevista a Pablo Iglesias?

Todas las oportunidades que los ciudadanos tengan de conocer a los líderes políticos, bienvenidas sean. El problema es que los partidos pretenden utilizar la televisión como instrumento de propaganda política. Por eso, una cosa es pedir una entrevista y otra que te la den. Al final, siempre lo hacen cuando a ellos les conviene, pero eso es igual en los políticos de antes, los de ahora y los que dicen venir como nuevos. Todos ven la televisión como una máquina de propaganda y vienen a echar su discurso. Otra cosa es que el periodista se lo permita.

¿Qué buscas cuando los tienes delante?

A todos les he sacado titulares incómodos porque es mi papel: fui la periodista que arranqué la palabra crisis a Zapatero y venía a no decirla, porque él lo cuenta. Siempre pienso en lo que querría saber la persona que está sentada en su casa. Además, me gusta hacerlas en directo porque no quiero trampa ni cartón, ni sacar los mejores momentos de un político. Busco que se vea al personaje como es, y si pasa apuros, que se note.

¿A quién notaste más apurado?

En casos extremos a ninguno, la verdad. En la última que he hecho, recuerdo que Pedro Sánchez me dijo: «Me has hecho sudar un rato»... Bueno, eso está bien. Ciertos sectores te acusan de estar más cerca del PP… Son eslóganes que te ponen, seguramente, los que no ven las noticias de Antena 3. Lo que hay que hacer es trabajar con rigor y profesionalidad para que todos te respeten. Esa es la razón por la que, a pesar de hacer entrevistas exigentes, tengo relaciones personales cercanas con todos ellos, con los ex presidentes Aznar y Zapatero, con el presidente Rajoy, con Pedro Sánchez... Trabajando, no hay color político, solo rigor, pluralidad y ética. Otra cosa son las etiquetas. Yo invito a que vean las noticias de Antena 3. Es una manera de ganar espectadores, que es para lo que trabajo.

Las audiencias que tanto mandan en la tele, ¿afectan también a los informativos?

Son importantes para saber lo que gusta a los espectadores, pero no puedes dar las noticias con las luces cortas, condicionada por las audiencias. Aparte de que no se ajusta a mi ética profesional. La escaleta la dicta la actualidad y a partir de ahí, hay que presentarlo con garra, sonido, directo... para que no se asocie informativo a algo aburrido. Hablabas de relaciones personales.

¿Se puede llegar a ser amiga de los políticos o hay demasiados intereses?

¡Cómo no! Si no, sería terrible. Me llevo bien con todos pero, vamos, con uno me casé. Aunque lo dejó antes de que nos casáramos, hace ya siete años. Este es un mundo muy rico, en el que conoces a mucha gente: políticos, empresarios, presidentes de clubes fútbol, gente de la cultura... y lo importante es quedarte con la amistad.

¿Y quienes te presionan más, teniendo en cuenta que la televisión es un potente medio de crear opinión?

Lo intentan todos: empresarios, políticos… Pero si no cedes, la presión se acaba. Siempre digo medio en broma que, a partir de las 2 y de las 8 de la tarde, una hora antes de las noticias, no cojo el teléfono a ningún político porque imagino para lo que es. Hay que poner un muro porque son como el gas, se expanden hasta donde se les permite.

¿Con tanta información como manejas, te tienes que morder mucho la lengua?

Claro, llevo muchos años cerca del poder y acumulo mucha información. Lo que pasa es que hay que contrastarla y actuar con responsabilidad. A veces, es mejor no ser el primero pero poder dar una información buena y segura. Y, por supuesto, respetar siempre los off the record, porque son las reglas del juego. Al cabo de los años, una va valiendo más por lo que calla que por lo que dice.

¿Ha bajado mucho la presión informativa sobre la Casa Real desde la coronación de Felipe VI?

La Casa Real ha interpretado muy bien los cambios de la sociedad. Entienden que los medios informan con la libertad que tienen que hacerlo. Respecto a los nuevos Reyes, he de decir que noto la buena mano de la reina Letizia, conocedora de los medios y una persona muy informada. Los dos están muy informados. La comprensión que ella tiene hacia los medios hace que las relaciones con la Casa Real sean fáciles. Si hablábamos de presiones, en este asunto no existen de ningún tipo.Perteneces al International Women’s Forum, que agrupa a 5.000 mujeres líderes de todo el mundo para promover el liderazgo femenino.

¿Qué nos sigue frenando para acceder al poder?

Nuestra principal barrera continúan siendo son los estereotipos. Esos que dicen que un hombre lidera mejor y sabe conformar equipos y que una mujer es más sensible y comprensiva y trabaja mejor en los recursos humanos y la comunicación. A los hombres se les dan ciertos atributos por sabidos y nosotras tenemos que demostrar que podemos liderar igual, que tenemos criterios firmes... Es injusto, porque creo que va con la persona, el profesional, no depende del sexo. En Antena 3, las dos subdirectoras de informativos son mujeres, y ¡no elegidas por cuota! Están haciendo un trabajo formidable. Además, salidas de la redacción, porque soy partidaria de que la gente trabaje desde la base, con estímulo y sabiendo que se cuenta con la cantera, porque su trabajo es observado para ser promocionado. Eres la periodista que más tiempo lleva dirigiendo informativos en España.

¿Cuáles son las claves para sobrevivir en ese puesto?

Trabajar con rigor, equilibrio, profesionalidad e innovando siempre. Fuimos los primeros en traer la gran pantalla a España y terminar con el busto parlante hace cuatro años. Nos atrevimos a trabajar en el futuro, en el que otras cadenas están empezando a hacerlo ahora. Ahora hemos hecho el segundo gran cambio, apoyados en todas las nuevas tecnologías. Todo va muy rápido.