Juan Molina

Entrevista a María León: “Me gustan los chicos malos"

Encarna a una guardia civil andaluza en su nueva comedia, “Cuerpo de élite”. Si no fuera tan anárquica, le iría como anillo al dedo.

Ester Aguado | Woman.es

Aburrirse, con ella, es tarea imposible. Confiesa con franqueza que también puede ser muy guerrera. Que no es oro todo. Pero da gusto compartir minutos con María: porque más que hablar, confiesa; porque más que reír, invita. Porque te abre la mente. Como un soplo.

Vienes de triunfar en la tele con “Allí Abajo” (Antena 3) y lo primero que ruedas es una comedia. ¿No te pide el cuerpo drama? ¿No te cansa tanta comedia?

Bueno, yo entré en el cine por la puerta grande con un dramón como “La voz dormida”, por el que me dieron el Goya y la Concha de Plata. Y no te voy a mentir: sí que sueño con otra historia con la que me pueda pegar un baile como el que me di con Benito Zambrano. Pero cansada no puedo estar con 30 años, para nada. Que llueva comedia, que llueva y con protagonistas femeninas, que este país lo necesita.

Convénceme: ¿por qué hay que ir al cine en verano?

Porque es un sitio para soñar. En verano hay muchas cosas bonitas para disfrutar y para alimentar el cuerpo, pero para alimentar la mente y la imaginación no hay nada mejor que el cine. Y un buen viaje nunca está de más.

En tu nueva película, “Cuerpo de élite”, encarnas a Lola, una guardia civil sevillana que se encomienda a la Virgen antes de disparar. ¿Con qué cuerpo de seguridad te quedarías?

Con ninguno. Con mi madre, que es el cuerpo más grande que tengo en mi casa y esa pone firme a todo el mundo (risas). Mi abuelo era militar y mi hermano, también, y a mí el uniforme me ha gustado, pero ahora... ya no.

¿Qué te ha aportado el papel de Lola?

Bueno, ella es muy buena en lo profesional, pero no en lo personal... Y yo no soy buena en nada (risas). Me lo he pasado genial rodando; no sabía si parar la bomba del terrorista o a Miki Esparbé, mi compañero (risas).

¿Cómo vives el éxito de tu serie, “Allí abajo”, con 4,5 millones de telespectadores?

Con una gran responsabilidad. No voy a negar que estoy sorprendida, porque es muy difícil hoy en día estar en una serie tan puntera y mantenerse. Salimos los martes, luego nos trasladaron al viernes, compitiendo con productos bastante fuertes y la gente nos ha abrazado. Me siento muy orgullosa. Es un regalo.

¿Habéis renovado por una tercera temporada?

¡Sí! En septiembre empezamos a grabarla.

¿Qué tienes en común con Carmen, la protagonista?

Nada. Bueno, la tierra: ambas somos sevillanas. Por lo demás... Yo soy más actual. No moderna; moderna no he sido nunca (risas). A veces, me gusta ponerle a Carmen cosas mías, pero ella tiene mucha personalidad y me cuesta mucho trabajo (risas).

¿Y a ti te gustan también los buenos chicos?

¡Uf, no! Iñaki es muy pavo también, le falta garra... ¿no? A mí me gustan los chicos malos. Ya sé que muy lista no soy, más bien una desgraciada (risas).

¿Y cómo eres tú? ¿Cómo te ves?

Yo soy una persona completamente libre, anárquica, loca... Soy una mujer muy feminista, independiente, que no necesita un hombre para ser feliz. Me gustan los hombres, pero no son imprescindibles.

¿Eres la más graciosa de tu casa?

No, soy la más nerviosa y la más extravertida, eso sí. Pero la más graciosa es Carmina: su espontaneidad no la hemos heredado ninguno.

¿Qué te hace reír?

¡Uy! Las cosas más tontas. Yo me río mucho sola y, sobre todo, de mí misma. Queriéndome y sin criticarme, tengo que reconocer que me gusta mucho reírme conmigo misma. Es esencial en esta profesión. El día que deje de hacerlo, estaré fea de la cabeza.

¿Qué tal te llevas con las RRSS?

El móvil se ha convertido en algo tan importante para mí como el comer. Nunca me despego de él, sinceramente. A ratos, hago como los adolescentes, como que no lo escucho (risas), pero luego siempre vuelvo a él.

¿Para qué lo utilizas?

Yo fundo el WhatsApp, me conecto a Skype para hablar con mi familia, que la tengo lejos... Y adoro Instagram, que es una bonita ventana para ver el alma de la gente. Pero a mí me gusta ser sincera con las RRSS: solo cuelgo lo que me gusta o lo que quiero. Sin presiones.