Entrevista a Leonardo DiCaprio

Puede ser su año. Pronto sabremos si se hace con la estatuilla al Mejor Actor por Diamante de sangre, y si comparte la de Mejor Película por Infiltrados. Le entrevistamos en su visita a España.

ESTER AGUADO

Sentarse frente a Leonardo DiCaprio es una oportunidad única, así que no nos la podíamos perder. Puede que no le encontráramos extremadamente sexi, pero descubrir cómo es este actor californiano de 32 años, capaz de enamorar a las más bellas del planeta, era un buen gancho. Y más ahora, que todo apunta a que su última novia, la modelo Bar Rafaeli, se ha cansado de su estilo de vida nocturna y algo desenfrenada... Primera impresión: sus ojazos azules nos dejan KO. Esto promete... Leo inspira ternura: es un adulto que se resiste a perder sus gestos adolescentes y cae bien, reconoce que es un tío con suerte, inteligente y trabajador, al que le gusta disfrutar de la s vida. Un perfecto compañero para irse de copas. Nosotras no le diríamos que no.

DiCaprio se dejó caer por Madrid para presentar su último trabajo, Diamante de sangre , por el que ha sido nominado al Oscar como Mejor Actor. Otra de sus recientes películas, Inflitrados es candidata al Mejor Largometraje y su mentor,Martin Scorsese, podría ser galardonado como Mejor Director. «Es casi un chiste que aún no le hayan dado el Oscar», afirma Leo: «Martin es un genio. Él ha sido quien me ha enseñado todo sobre el compromiso, la ética y la pasión en el cine.»

Tú también has hecho un buen trabajo...
Ser nominado es maravilloso, porque supone el reconocimiento de tus colegas. Me siento muy orgulloso de las dos películas: han sido difíciles de rodar y en ambas he afrontado personajes interesantes, con dimensiones conflictivas, que me han obligado a investigar y me han hecho pensar.

¿Te llegan con facilidad este tipo de papeles o te los tienes que pelear?
Nunca he tenido que luchar por un papel, gracias a Dios, porque creo que no hubiera podido convencer a nadie (risas). He te nido tanta suerte en la vida que, en realidad, me doy mucho asco. Desde pequeño, siempre quise ser actor, así que me ha tocado la lotería. Soy muy afortunado, porque hay mucha gente en Los Ángeles luchando por salir adelante en este oficio y a los que nunca les llega su oportunidad.

Además, has tenido ocasión de trabajar con grandísimos profesionales...
Gracias a ellos he crecido como actor, aunque es inevitable que me siga poniendo nervioso cuando tengo que trabajar junto a alguno (risas). Me siento inseguro, porque con ellos hay que improvisar mucho y hay que estar bien preparado.

¿Destacarías a alguno de los maestros?
Con Robert de Niro aprendí, sobre todo, a enfocar los personajes, y Jack Nicholson tiene un talento para improvisar increíble. Pero el consejo que más valoro y que aprendí casi al principio de mi carrera es que no importa el esfuerzo que te cueste hacer un trabajo: siempre merece la pena, porque cada película es una obra de arte.

Entonces, ¿qué criterios sigues para apostar o no por un proyecto nuevo?
Estoy abierto a cualquier tipo de género, depende de la autenticidad del guión; leo casi el 90% de los que caen en mis manos. Inconscientemente, me he ido decantando más hacia los papeles dramáticos y hacia películas con determinado mensaje social.

¿En qué tienes previsto trabajar ahora?
Tengo en marcha dos proyectos, uno con Martin Scorsese, sobre Roosevelt –aunque estamos aún con el guión– y un thriller titulado El manuscrito Chancellor.

¿Y en cuánto a tu cruzada particular: la lucha por conservar el medio ambiente?
He escrito un guión y voy a producir un documental, 11th Tour, en el que se aborda el problema del calentamiento global. Daré a los científicos, como Stephen Hawking, la oportunidad de hablar cuanto quieran. Lucho por restaurar el ecosistema global desde la fundación que creé en 1998 (www.leonardodicaprio.org).

¿Alguna batalla más que abanderar?
Cuando rodamos en Mozambique Diamante de sangre, que denuncia el tráfico de diamantes, fundamos la Blood Diamond Charity Found. Servirá para construir carreteras, escuelas y dar asistencia médica a la gente que no tiene nada. Desde nuestra posición, podemos cambiar sus vidas.

¿Tu cambiarías algo de la tuya?
Sólo diré que, aunque he madurado mucho en la última década, aún me siento un adolescente en muchos aspectos.

¿Uno se acostumbra a ser perseguido a diario por los paparazis?
No voy a quejarme. Las personas nos acabamos adaptando a todo, sobre todo cuando te das cuenta de que nunca te librarás de ellos. ¿La verdad? Hay cosas bastante peores en la vida, ¿no crees?

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