Entrevista a Keith Urban

Tras superar una difícil etapa en su vida, el cantante de country y marido de Nicole Kidman prosigue su gira mundial, ahora en Europa.

Mirtha Jennings

Aparece con el look casual al que nos tiene acostumbrados: vaqueros y camiseta de manga corta, que nos permite apreciar alguno de sus tatuajes. Tras las gafas de sol, que se quita para saludarnos, intuimos una intensa mirada azul que se oculta tras un flequillo coloreado por mechas de dudosa naturalidad. Un par de pendientes en la oreja derecha y la barba de tres días acaban de dar el toque desaliñado, aparentemente improvisado, a la imagen del cantante de country.

Pero, a decir verdad, el propio Keith Urban es consciente de que no mucha gente sabe que se dedica a la música desde hace quince años. Es más conocido como el marido de Nicole Kidman, que entró en una clínica para superar sus problemas con el alcohol. No es agradable, pero no se esconde. Para muestra, esta entrevista.

¿Le afecta que mucha gente le conozca más gracias al nombre de su esposa y a su adicción que a su profesión?
Es muy doloroso, sin duda, pero ya estoy cansado de tener que enfrentarme a juicios sobre mi persona todos los días, así que he decidido no hacer caso a los medios de comunicación. Como muchas parejas recién casadas, Nicole y yo hemos tenido que pasar por algunos problemas pero los hemos podido superar. Lo importante es que estamos juntos, tanto en lo bueno como en lo malo, lo que nos ha permitido salir airosos de este bache.

Parece que disfrutan ustedes de una vida privada muy rica...
Así es; adoro a mi mujer. Es lo único que necesito y no importa dónde estemos ni qué hagamos. Para mí, encontrarme al lado de Nicole es sentir paz; no puedo pedir nada más. Quizá no me creas si te digo que llevamos una vida muy simple, como la de casi todo el mundo.

¿Quiere decir que, como en toda pareja, Nicole le regaña cuando deja los botes de champú abiertos?
(Ríe). ¡Sí, por supuesto! Le molesta mucho. Nicole, además de apasionada, es una mujer con mucho carácter.

No debe haber sido fácil, para ninguno de los dos, que usted entrara en la clínica de rehabilitación tan solo unas semanas después de casarse...
Fue horrible, pero necesario. Teníamos que pasar por todo eso para que nuestra relación fuera aún más bonita y más sólida, y también, para dejar atrás cualquier remordimiento y obstáculo. Estoy muy agradecido a mi mujer porque ha estado junto a mí en todo el proceso. Su fuerza me ha ayudado a no flaquear.

¿Qué ha aprendido de este mal trago?
A afrontar mis sentimientos y a vivirlos con intensidad. He aprendido lo que es el miedo, la tristeza, el odio... Antes bebía para adormecer estas emociones pero ahora las encaro. Todavía es un desafío para mí, algunos días son peores que otros pero, ¿quién no los tiene?

A veces parece que los famosos viven por encima del bien y del mal..
No es mi caso. Ser conocido no me impide tener conflictos o insatisfacciones. Una cosa es lo que soy frente al público, y otra, cómo me siento como persona. Durante estos tres meses he pasado por un huracán psicológico. Lo bueno es que cuando todo ese dolor desaparece y sales del túnel, te espera la felicidad y aprendes a valorarla de otra manera. Ahora que sé que la recompensa es tan gratificante, diría que hasta ha valido la pena pasar por todo esto.

¿Ha llegado a alguna conclusión de por qué la gente sufre dependencias?
La sociedad de hoy en día nos ofrece todas las distracciones imaginables para que nuestras mentes se mantengan alejadas de nuestras emociones.

¿Es peor el dolor físico o el psicológico?
El psicológico, lo tengo claro.

Eso parece, a juzgar por la cantidad de tatuajes que lleva en la parte interior del brazo. Debieron dolerle un poco...
Bueno, te podría indicar otro lugar menos visible donde el dolor físico es de verdad indescriptible (ríe).

Déjelo, mejor me cuenta cómo fue la experiencia de posar sin más atrezzo que su guitarra para la revista Playgirl...
Disfruté haciendo esas fotos; son divertidas. Y de todo se aprende. Doy gracias a que mi especialidad es tocar la guitarra y no la armónica. Podría haber sido un poco peor, ¿no crees?

Bueno, si hubiese dependido de sus fans, creo que hubiera triunfado la armónica frente a la guitarra pero, siguiendo con los temas musicales...
Su último álbum, que edita Emi, se llama Love, Pain The Whole Crazy Thing (amor, dolor y demás locuras). ¿Resume los últimos años de su vida?
Sí. Fue difícil encontrar un título para este disco porque quería describir exactamente lo que decían todas mis canciones. Al final, este fue el más logrado.

Su gira por Estados Unidos ha sido todo un éxito, y parece que la europea no le va a la zaga. ¿Tiene algún secreto para hacer llegar el country a las masas?
La verdad es que sigue siendo un misterio para mí. Toco la misma clase de música desde hace quince años; en todo este tiempo no he incorporado nuevos sonidos ni tendencias. ¿Por qué funciona tanto ahora? ¿Por qué no funcionó antes? No tengo la menor idea, no le encuentro explicación alguna. Solo sé que disfruto mucho en mis conciertos porque estoy convencido de que la gente que viene a verme aprecia de verdad lo que hago. No les interesa el famoso, sino el músico.

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