Entrevista a Angelina Jolie

PAZ MATA

Perseguida por una nube de paparazi, Angelina Jolie nos busca con la mirada. Nos encontramos en un restaurante de Manhattan, donde hombres de negocios toman café y firman acuerdos, y las señoras de la alta sociedad neoyorquina hablan de sus fiestas benéficas. La actriz se hace notar. Su extremada delgadez hace que sus ojos, sus pómulos y sus célebres labios destaquen más que nunca. No queda ni rastro de la sexual, indómita, imprevisible y supertatuada Angelina de antes.

La última vez que nos vimos fue hace dos años. ¿Nos hace un resumen de lo mejor y lo peor de los muchos cambios que ha vivido desde entonces?
Lo mejor ha sido ver mi familia aumentada. Mi unión con Brad, la de Brad con mi hijo Madox, la llegada de Zahara a nuestra vida y, más recientemente, el nacimiento de Shiloh. El peor momento fue tratar de recuperar a Zahara de su terrible estado físico. Cuando la adopté no las tenía todas conmigo de que pudiera sobrevivir. Es una maravilla ver a mis tres hijos juntos y darme cuenta de lo diferentes que son y, al mismo tiempo, lo mucho que tienen en común. Ese es el centro de mi atención.

¿Y en el terreno profesional?
Esta película que estreno ahora, El buen pastor, fue una gran experiencia, porque es un personaje opuesto a mí. Una mujer que vive entre finales de los años 40 y los 60, que no puede expresar su independencia como ser humano, que vive supeditada a las circunstancias de su matrimonio y a las reglas sociales de la época, que no puede decidir por sí misma qué hacer con su vida y vive una existencia claustrofóbica. Fue difícil interpretarla; tuve que tomar clases de etiqueta, de cómo sentarme, cruzar las piernas, inclinar la cabeza para escuchar a la persona que tengo al lado, sujetar la taza de café... Todo ello me era bastante ajeno. Fue interesante.

Tanto en este como en su anterior filme interpreta a mujeres casadas con hombres con una doble identidad…
¡Pues es verdad! Creo que es más interesante contar historias sobre matrimonios que no funcionan que sobre parejas felices (risas).

¿Entra el matrimonio en sus planes?
No tengo nada en contra del matrimonio, creo que es una experiencia muy recomendable, pero en estos momentos no me planteo la necesidad de casarme. Me siento comprometida con mi pareja y mis hijos, y eso es lo que cuenta.

Existe una gran afinidad entre usted y Brad Pitt, ¿me equivoco?
Cuando empezamos a salir juntos todo el mundo comentaba lo distintos que éramos. Me asusta pensar que nos parezcamos, ¡a ver si vamos a ser una de esas parejas que con el tiempo empiezan a transformarse el uno en el otro!

¿En qué se diferencian?
Brad es muy metódico en todo, se lo toma con calma; yo soy impulsiva e impaciente, lo quiero hacer todo ya. En cambio, yo preparo las maletas con una semana de antelación; él, a última hora pero no olvida un detalle.

¿No pelean?
Por supuesto, (risas) todo el tiempo. Si no, sería muy aburrido.

Brad me decía hace poco que su intención es tener hijos como para formar un equipo de fútbol. ¿Está de acuerdo?
Hemos hablado de ello y estoy segura de que formaremos una gran familia, así que tendremos que darnos prisa.

¿Cómo consigue llegar a todo: familia, pareja, trabajo y su labor de embajadora de las Naciones Unidas?
Me organizo, tengo gente que me ayuda y una pareja con la que comparto todas mis actividades. Tengo mucha suerte de tener a Brad a mi lado, es un padre completamente entregado a sus hijos. Además, me apasiona todo lo que hago.

¿Tras adoptar dos niños, qué se siente al dar a luz a su propia hija?
Pensé que habría una gran diferencia, incluso me preparé para ello. Me sorprendió comprobar que no existe ninguna, excepto que cuando miro a Shiloh veo la cara de Brad en ella, y eso es muy tierno, pero los quiero a todos de la misma manera.

¿Por qué decidió tenerla en África?
Por afinidad con ese continente, por intimidad y porque, por el hecho de nacer allí, Shiloh tendrá una conexión más directa con su hermana Zahara.

¿Cuándo nació la Angelina de hoy?
Cuando rodé Lara Croft Tomb Rider en Camboya. Allí vi de cerca el problema de las minas y se despertó mi conciencia. Luego, en África, fui testigo de la situación en que vivían los refugiados. Ahora me levanto por la mañana con un propósito: ayudar a la gente necesitada.

Sus confesiones
Cuando lo conocí de cerca, Brad fue una enorme sorpresa. Es reservado, le gusta estar solo en una habitación y perderse dibujando o leyendo. Es todo un artista y un reto para mí.

Competimos continuamente entre los dos. Aunque solo sea para ver quién monta mejor en bici o pilota un avión.

Con Jennifer Aniston solo nos hemos cruzado algún saludo. No me importaría conocerla y charlar. Pero eso ha de ser decisión suya.