Fede Serra

Dani Rovira, un genio con alma

El actor, que estrena comedia –'El futuro ya no es lo que era' (16 septiembre)–, destapa su lado solidario. Pronto nos sorprenderá con su primer drama. 

Esther Aguado | Woman.es

El tsunami que barrió su vida con 'Ocho apellidos vascos/catalanes' ha pasado. Pero Dani no volverá a ser el mismo. Continúa manteniendo ese alma chispeante de niño curioso que le permite emocionarse con lo nuevo, enfrentarse a batallas y soñar con un mundo mejor. Pero hay daños colaterales. Algunas fobias... como el miedo a los sitios públicos, un séquito de cuatro personas y un telón de desconfianza que cuesta subir a los ajenos. Nadie dijo que la vida fuera fácil, incluso para los que besan el éxito.

¿No echarás de menos los buenos tiempos?

Nooo. Absolutamente, no.

Quizás dentro de 30 años, cuando nadie te llame...

Bueno, me estás poniendo en lo peor y ¡yo no soy persona de extremos! Lo que pasó hace dos años me abrió las puertas laborales, pero me complicó mucho la vida personal. Además, fue tal vorágine que no me enteré de nada. Llegó la ola y yo solo quería respirar, igual si hubiera abierto los ojos y buceado...

¿Has logrado seguir siendo el mismo?

No, pero mola evolucionar, siempre que logres mantener tu esencia. Intento cuidar la parte buena y positiva que me gusta de mí y cambiar lo malo, independientemente de lo que me está pasando.

¿Te esfuerzas más en algún aspecto?

En mantener los pies en la tierra.

No es fácil. Antonio Banderas confesaba ejercitarse cada día... ¿Piensas que la vida te debía un premio?

No suelo decir estas cosas, pero después de tantos años de carretera y manta, actuando en pueblos difíciles ante públicos duros, la vida me ha hecho justicia. Y también ha sido un regalo el poder usarme a mí mismo como herramienta de justicia social.

Que gracias a tu voz tiemble algún político debe de ser...

Es una gran responsabilidad. En el mundo siempre habrá Leonardos da Vinci y Hitlers, debido a la naturaleza humana. Solo te queda posicionarte tú: ¿Yo quiero pisotear o dejar huella? Prefiero perseguir la justicia y evitar los abusos. Animales incluidos...

Cada vez, la gente recurre más a ti...

Sí, y eso hace que conozcas más casos y que aumente tu conciencia social... Es una pelota que se va haciendo más grande, pero que no agobia... sí que entristece. Yo antes no sabía y era feliz, pero ahora estoy despertando y reparto mis energías entre el trabajo y los temas sociales.

¿A partes iguales?

Sí, para mí es tan importante una cosa como la otra.

¿Y no es una mochila muy pesada?

Bueno, lo que pasa es que empiezan a afectarme las cosas como si me sucedieran a mí. Y me acabo implicando. Pero es que he decidido dejar huella. Y no es fácil, pero es que me hace muy feliz. No creo en el altruismo: cuando ayudas a alguien, siempre recibes algo a cambio: una pequeña muestra de amor, una sonrisa, la propia satisfacción de sentirte bien. Siempre hay algo egoísta.

Te estás convirtiendo en un hombre orquesta, ¿por qué te gustaría ser reconocido?

Me hacen igual de feliz todas mis facetas artísticas: actor, monologuista, director, guionista, presentador de una de las secciones de “El Hormiguero”, escritor de cuentos... la cosa es hacer algo que le aporte al público, ya sea risa, llanto, emoción... Pero tengo que confesar que rodar cine es un auténtico tostón.

Pero si los actores alucinan con el cine...

La mayoría del tiempo es un coñazo (risas). Para una escena bonita, las otras 500 son de transición. Y tantas horas de espera... ¡uf! Sí, luego vas al cine y disfrutas muchísimo, pero tú has picado piedra durante dos meses en una cosa que no sabes cómo va a salir. Hay que tener mucha paciencia para disfrutar siendo actor. Debe de ser mi sangre andaluza, que me da este punto holgazán (risas).

O sea, que te quedas con el teatro.

Es más hedonista. Ahí son tres frases, risas y aplauso.

Si pudieras volver atrás, ¿cambiarías algo?

Con respecto a la Historia, el Holocausto. Respecto a mi vida, nada. Estoy muy feliz... Me he equivocado, pero soy el resultado de mis decisiones. Bueno, sí que me habría ido de intercambio más jovencillo a un país anglosajón, para tener mejor nivel de inglés. De eso sí que me arrepiento.

En tu nueva comedia, “El futuro ya no es lo que era”, eres un tipo con muchas caras. ¿Tú eres así, también?

No, yo puedo ser más o menos complejo, pero no tengo dobleces. Soy el mismo delante de mis padres que delante de ti... Bueno, haré o diré menos chorradas, pero dame un par de horas (risas). Para tener muchas caras hay que tener muy buena memoria...

Pero tú la tienes...

Sí, pero intento aplicarla a cosas más útiles (risas).

Fede Serra

¿Tienes algo en común con tu personaje?

Carlos, mi personaje, interpreta al conocido vidente Kar-El, que se gana la vida descifrando el futuro de los espectadores en la televisión local, un personaje con una determinación y una seguridad aplastante. Yo también la tengo. Eso no quiere decir que mis opiniones sean inamovibles, todo en la vida es gris y está lleno de matices.

Y Carlos (Kar-El) está muy perdido a sus 44 años...

Sí, y yo he encontrado la misión, el trabajo y las personas que me hacen feliz.

Cualquiera te tose...

Bueno, yo también tengo mis problemas y mis momentos de bajón, como todos, pero hay que relativizar. Eres consciente de otras realidades muchísimo más duras, como para quejarse...

Cuéntanos qué es lo que más te sedujo de esta comedia sentimental…

Me gustó mucho el guión, que da un paso más allá de la comedia, pero, sobre todo, me pareció maravilloso trabajar con Carmen Maura, todo un referente del cine. Ella interpreta a mi madre.

¿Cómo es trabajar con ella?

Me alucinó ver lo fácil que le sale todo... parece que se la suda y luego lo borda. Está tan, tan, tan de vuelta... Ella va dejando caer consejillos técnicos que te vienen de lujo. Ha sido toda una experiencia.

Y en noviembre te veremos en “100 metros”, en tu primer papel dramático...

Ha sido el viaje de mi vida. Y estoy en ella gracias a Karra Elejalde. Aún estaban buscando al protagonista cuando él me propuso. Pensaban que a mí no me interesaría... Y es el mejor guion que me ha llegado. Una historia de superación personal brutal: el primer hombre afectado de esclerosis múltiple que llega a correr un Iron Man. Una enfermedad que afecta a 60.000 personas solo en España.

¿Se trabaja de diferente forma que la comedia?

No, todos los papeles, a no ser que sean una astracanada, se hacen desde la verdad. Y eso mola porque no me cuesta. Y las escenas con mucha carga emocional, como soy muy sensiblón y empatizo y simpatizo mucho con la historia, me han resultado fáciles.

Y después de desconectar en León, ¿qué planes tienes?

¿A corto, medio, largo plazo? Acabar un par de relatos, que publicaré en Navidad. Escribiré un nuevo espectáculo para teatro, un “¿Quieres salir conmigo 2?”. Pondré voz a un perro salchicha en una peli de Disney, “Ozzy” (14 octubre) y voy de viaje a Vietnam.

¿A hacer otro “Planeta Calleja”?

¡Ojalá! Ya le dije el otro día a Jesús que a ver cuándo hacía una repesca con los que ya habíamos salido... No, me voy a grabar una peli con Patricia Ferreira, junto a Carmen Machi y a Aitana Sánchez-Gijón. Son tres mujeres que se van a Vietnam a buscar a una niña. Yo hago un papel secundario, pero bonito.

¿Esta vez no hay ninguna primicia?

Vamos a tener un diciembre de infarto: antes de que acabe el año, presentaremos nuestra propia fundación, y montaremos la gala benéfica que siempre hacemos en Málaga, “¿Quieres ayudar conmigo?” (Teatro Alameda), para ayudar a 10 ONGs locales.

¿Volverás a presentar la Gala de los Goya? A la tercera...

Si me hubieras preguntado hace tres meses, te hubiera dicho que no, pero... estoy en periodo de reflexión... Seguramente, sí… ¡me va la marcha!