Cinco reflexiones con Paco León

1. Aquí no descansa nadie
Todo el mundo trata de hacerlo, pero nadie lo consigue. Después de las vacaciones, necesitaríamos otras para descansar de ellas, porque terminas agotado. Tráfico, playa… ¡No hay nada más agotador que un día de playa! Pero si ni siquiera descansan los ricos… Yo creo que se pasan todo el año descansando para poder afrontar luego todos esos compromisos a base de canapés, barco, fiestas, viajes… Uff… ¡Qué agotamiento! Yo este verano no tendré ni un día de descanso, porque después de acabar el rodaje de los capítulos de temporada de ‘Aída’, empezaré una película en Barcelona, y luego los ensayos de una obra de teatro. Pero no me quejo.
2. Esa canción que llegaré a aborrecer
Mucho me temo que la canción del verano este año será la misma que la del invierno y la de la primavera, la inevitable ‘Chiqui Chiqui’… Yo cambiaría la letra y la música, haría una edición especial de temporada. Las canciones del verano responden a la necesidad de ‘horteridad’ propia del verano. Con Georgie Dann se repetía un mismo estilo, pero es que desde hace un tiempo ya ni eso, es imposible hacer previsiones, porque cuando se intenta precedir el éxito, suele llegar aún algo más insólito. Y si no, para ejemplos, el ‘Tractor amarillo’ de Zapato Veloz, o el Koala y su corral. Hay canciones que nunca se olvidan. A mí hay una, Together Forever de Rick Astley (ya, ya, original donde las haya) que me trae muchos recuerdos de mis primeras fiestas y rollos de adolescente en verano.
3. Me gusta, no me gusta
Me río del verano, porque hay que reírse de todo. Pero tiene cosas buenas y cosas malas, como siempre. Me gustan: las fiestas, un vaso de agua fresquita, la siesta con sexo… No me gustan: las medusas, los atascos, los sobacos, las chanclas… ¡Ah! Y… ¿qué sería del verano sin las revistas con regalo llamándonos desde el quiosco?
4. Cambio de look
Tengo tantos asuntos pendientes, que voy a necesitar un cambio de look, o incluso de sexo. Me tengo que cortar y alisar el pelo para mi próximo papel en una película, pero es que ni por esas… A mí me reconocen por la calle aunque me vista de lagarterana. O aunque lleve gorra y gafas. Es como ir vestido de Papá Noel durante todo el año. ¡A ver cómo me meto yo en una playa! Y además con lo macarra que es ir con chanclas y tanga… el verano es la estación más hortera que hay. Es muy difícil ser elegante, pese a esas bonitas editoriales de moda de bañadores… Yo prefiero la primavera.
5. Se liga más en verano
Es que es lógico, se enseña más carne, todo es más sensual, la gente se mira con otra intención y se tienen más ganas de todo. Yo, desde luego, ligo mucho más. Antes, de joven, era más fácil, en los lugares de veraneo había muchas posibilidades durante todo el día. Pero ahora también, no me quejo. Y además, los rollos de verano están muy bien… pueden convertirse en un amor o pueden acabar con un intercambio de número de teléfono y de emails, que luego son ‘fácilmente perdibles’.