Cayetano Martínez de Irujo presenta su libro, De Cayetano a Cayetano. | GDG / GTRES

Las víctimas del seductor Cayetano Martínez de Irujo y su 'boda' secreta

Carlos A. Mendía | Woman.es

"El niño bonito de Madrid". Así es como se define Cayetano Martínez de Irujo, el quinto hijo de la Duquesa de Alba y el más mediático de ellos, en las memorias que acaba de publicar, De Cayetana a Cayetano (La Esfera de los Libros). A lo largo de las páginas de su autobiografía, y de toda su vida, son muchas las mujeres –de amas de casa a miembros de la realeza– que le han acompañado porque, como reconoce, “andaba obsesionado con la conquista”. Estas son sus revelaciones amorosas más sorprendentes… 

Jugando a ser un seductor
Cuando tenía 15 años sedujo a la madre de la familia que le acogía en Inglaterra "donde pasábamos un mes de verano para reforzar el idioma. Cuando se iba el marido a trabajar, subía yo. Reconozco que me puse pesado. Ella aceptó. Yo, feliz".

'Gigoló' adolescente

Con solo 16 años mantuvo una relación de año y medio con un "señora mayor cuyo marido viajaba mucho" y a la que conoció en el Club de Campo de Madrid. "Esa mujer me recogía en su coche, me daba 20.000 pesetas para que pagase yo en los estupendos restaurantes a los que acudíamos… Dormíamos juntos y el lunes me llevaba al colegio en su coche. Me quedaba el dinero sobrante".

De palacio en palacio

Quizá por sus raíces, parece haber desarrollado un atractivo particular por las princesas reales. En el libro habla de su especial "amistad" con Marta Luisa de Noruega, con Haya de Jordania, ahora en pleno proceso de escandaloso divorcio del emir de Dubái, y con Estefanía de Mónaco, con quien tuvo un curioso primer encuentro: "La historia subió de decibelios en la discoteca: según pasaban los minutos, la princesa iba alterándose. Estefanía era como una vedete, saltaba o se sentaba encima de todos, también sobre mí […]. Me mordió, me la quité de encima y se dio cuenta de que no era tan manipulable".

Sin embargo, solo reconoce un romance real. Un día, una persona cercana a la familia citó a Cayetano para que se reuniera con él. Su objetivo: "Convencerme de que tenía que acercarme a la Infanta Elena. Por puro patriotismo y responsabilidad histórica. […] Yo conocía a Elena desde niña, me caía muy bien, sentía por ella un gran cariño, casi filial. Teníamos afinidad personal y cierta atracción. […] La relación duró tres meses. […] Entendí que no podía continuar. No estaba preparado para mantener una relación seria con una mujer, ni con la Infanta de España ni con ninguna otra".

La horma de su zapato

Solo una mujer le hizo sentirse víctima antes que galán: "Iba por la vida como si fuera Tarzán, Superman o Rodolfo Valentino. Hasta que viví un romance con una modelo, que fue la horma de mi zapato en el peor de los sentidos. Yo, que había conquistado a todas las mujeres en cualquier lugar del planeta, que pensaba que todas estaban a mi disposición, saboreé mi propia medicina. Era una mujer maquiavélica y fría, de doble personalidad... […] Con ella me porté muy bien y me retiré en silencio al comprobar que la mentira estaba instalada en la relación desde el primer momento”.

Su 'boda' secreta

Uno de los capítulos de la autobiografía guarda una revelación sorprendente: una 'boda' secreta en Kenia por el rito giriama con una novia de la que no revela su nombre. Todo surgió como una broma pero… "Llegado un momento, empecé a preocuparme, ¿y si aquello iba en serio? De repente sentí que me llevaban hasta el patíbulo ataviado con un polo, pantalón corto y chancletas. Era una caricatura del hijo de Popeye y ella, la novia más guapa que he visto en mi vida".

Sus auténticos amores

Solo tres parejas le han marcado profundamente en su largo historial amoroso, porque mujeres han pasado muchas por mi vida, pero amor, he sentido más bien poco". Son Katia Cañedo, Genoveva Casanova y Bárbara Mirján, su pareja actual.

El primer amor fue presentado en sociedad, en la portada de la revista Hola, allá por 1988. "Katia (Cañedo) no pudo conmigo, estuvimos juntos cuatro años, fue en mi época más difícil, cuando yo no sabía ni quién era ni dónde estaba. Me dejó ella, no podía más. Aún no sé cómo me aguantó tanto tiempo. Encima le reproché el abandono. Yo fui imposible durante aquellos años".

Más tarde lo intentó con Genoveva Casanova, la madre de sus hijos. Su historia de siete años comenzó en el 2000, aunque Cayetano Martínez de Irujo conocía a la familia desde tiempo atrás. "La sorprendí acudiendo a su fiesta de cumpleaños. […] Ya no nos separamos. Genoveva me acompañó en las siguientes copas del mundo [de hípica]: Berlín, Ámsterdam, Ginebra. Estuvimos juntos unas tres semanas. A la vuelta de Ginebra comenzó la angustia". En el avión rumbo a Madrid Cayetano le comunicó su intención de finalizar la relación. Al llegar, ella fue al médico. "Le confirmaron el embarazo. […] Tenía un lío grandioso y verdadero pánico al compromiso, a unirme a una mujer que apenas conocía y asumir la enorme responsabilidad de ser padre de dos niños". Pero lo hizo, aunque aquel comienzo auguraba un no muy lejano fracaso. "A pesar de las irregularidades, sinsabores y rupturas, Genoveva y yo siempre hemos tenido claro que nuestro objetivo son Amina y Luis".

Hoy reconoce estar al fin en una etapa en la que se ve capaz de disfrutar de una vida en pareja junto a la joven Bárbara Mirján, de la que le separan más de 30 años y con la que lleva ya tres de idilio. "Ahora es cuando puedo mantener una relación equilibrada. Cada día evoluciono algo más en ese camino, no salgo huyendo despavorido ni me produce angustia estar juntos".

De Cayetano a Cayetano, el libro de Cayetano Martínez de Irujo. | D.R

 

Relacionados