Telecinco

Belén Rueda: “Mis hijas me dicen que si no quiero hacer las escenas con Velencoso, las hacen ellas”

La actriz protagoniza ‘B&B’, la serie de televisión de Telecinco que la ha vuelto a convertir en periodista. Y desde donde hace caso omiso a los encantos de Rubén Barahona, el papel que interpreta Andrés Velencoso.

Clara Hernández | Woman.es

 La tele y la gran pantalla se la disputan por igual. Pero no siempre fue así. Belén Rueda, la madrileña que comenzó a los 18 años como azafata de un concurso de entretenimiento (‘VIP Noche’), tuvo que esperar hasta casi la madurez para que un premio Goya (el que obtuvo en 2004 por su papel en ‘Mar adentro’) le proporcionara el reconocimiento del gremio, la crítica y el público. Actualmente es Candela en la serie ‘B&B’ (Telecinco), la subdirectora de una revista de moda a quien, en esta temporada, se le ha diagnosticado un cáncer de mama. Y la persona por la que Rubén Barahona (Andrés Velencoso) bebe los vientos. Ella nos lo cuenta.

Tu personaje en esta temporada arrastra una gran carga emocional.
Creo que a través de Candela se transmite la angustia que genera una enfermedad como el cáncer, pero  también se muestra un recorrido de superación y esperanza. Y un mensaje: con la prevención se salva mucha gente.

¿Te inspiraste en alguien para interpretar el papel?
Hay una mujer en el equipo, Eva, que pasó por esta misma situación y me ha ayudado muchísimo. También una amiga, Ana, que, al igual que Eva, tiene una forma de ver la vida muy positiva. Ambas son mujeres muy luchadoras, muy independientes profesionalmente y son madres. A Ana la acompañé a quimio y una vez fuimos juntas a comprar pelucas. Este papel me ha permitido compartir con ella cosas que no hubiera compartido de otra manera.

¿En qué más te ha cambiado la enfermedad de Candela?
Te hace ser consciente de que la vida es un regalo. Verte sin pelo en los rodajes es impresionante pero sabes que cuando termines de grabar, vas a seguir teniéndolo. El hecho de perder el cabello hace patente que uno padece una enfermedad que te machaca. Incluso puede que pierdas gente. Se quedan a tu lado quienes te quieren de verdad.  

Cambiando de tercio, compartes numerosas escenas con Andrés Velencoso. ¿Cómo has visto su evolución?
Él tiene unas ganas tremendas y, también, mucho miedo a que solo se le juzgue por ser alguien que quiere pasar de una profesión a otra, y de eso yo sé mucho.

¿Le diste algún consejo?
Yo le decía: “Paciencia y mucho trabajo”. De trabajo ha metido muchísimas horas. Cuando vienes de un mundo como el suyo, donde la belleza física es lo que prima, parece que no puedes tener sentimientos o hacer otra cosa. A veces la belleza física va en contra de las decisiones que quieres tomar en la vida. Incluso, cuando alguien es muy guapo por fuera le es complicado explicar que por dentro también tiene mucho que contar. Andrés ha demostrado que tiene un gran corazón además de un gran físico.

¿Cómo preparasteis las escenas?
Además de las pautas que nos daban los directores, trabajamos con una coach, Raquel. Nuestros personajes, Candela y Rubén, establecen una relación personal en la pantalla muy estrecha que no puedes tener en la vida real por falta de tiempo. Andrés y yo no nos conocíamos de nada y hay que tener confianza con el actor para después interpretar algo creíble en la pantalla, o para que pueda decirte algo o ponerte una mano aquí o allá sin que te resulte extraño.

Rechazar a Andrés Velencoso en la serie, como hace a veces tu personaje,  ¿es ciencia ficción?
Lo hemos comentado todas las chicas del equipo. Y no solo porque él sea tan guapo, sino porque además los guionistas le han escrito un personaje, Rubén Barahona, que es un encanto. Les dijimos a los guionistas: “Ponedle un poco más malo porque si no esto no hay quien se lo crea”.

¿Qué le dicen sus hijas sobre las escenas íntimas entre los dos? ¿Les da apuro verlas?
Me dicen que si no quiero hacerlas, las hacen ellas. Bromeamos sobre eso. Tienen claro, en mi caso, lo qué es trabajo y lo que no. El espectador a veces lo confunde, que es algo que viene bien para la serie pero no tanto para la vida personal.

Aparte de las cosas buenas, ¿también enseñas a tus hijas las cosas malas de la profesión?
No hace falta, ellas las viven. En esta profesión se ve el trabajo terminado y los días de promoción en los que todos lucimos estupendos. Parece que nos pasamos el día en fiestas pero en realidad en un trabajo en el que no te puedes poner enfermo y en el que aunque  llegues tarde a casa por un rodaje, hay que ponerse a estudiar el guion del día siguiente. 

Y, además, estar perfecta.
Sí, tienes que estar buenísima, delgadísima, trabajar muchas horas y, si tienes hijos, ser buena mamá. Y, además, demostrar que piensas. Ahora ha salido la moda masculina de los fofisanos, que son atractivos pese a tener algún michelín, pero no existe lo mismo para chicas. 

¿Esta presión determina mucho tu vida?
He llegado a la conclusión de que aquello que tienes que hacer por obligación, hay que intentar amarlo. El deporte puede parecer un sacrificio pero he terminado amándolo: me permite estar un momento sola, estar al aire libre… de todo se puede ver el lado positivo.

Trabajas con Macarena García, tu hija en la ficción. ¿Así la ves también, como a una hija, fuera de los platós?
Macarena es como una hija pero también somos compañeras, estamos al mismo nivel. Ella toma sus decisiones. Además, es un ser muy especial que le pone pasión hasta a decir buenos días. Y eso es maravilloso para una actriz. Hay veces que hay que pararla un poco para que no sufra. Es una actriz muy visceral pero al mismo tiempo tiene claro dónde quiere llevar el personaje y eso no es habitual en alguien de su edad.