Julian Broad

Alicia Vikander: "Es una locura, hace solo cinco años ni me podía pagar el alquiler"

Hace tan solo cinco años ni siquiera podía pagarse el alquiler, y hoy en Hollywood se la rifan. Este mes, la prometedora actriz sueca Alicia Vikander estrena “La chica danesa”. 

Nando Silva | Woman.es

Ahora mismo es la actriz más solicitada de Hollywood, y haber estrenado cinco películas solo en el último año así lo atestigua. La última de ellas es la que promete darle más alegrías: “La chica danesa” recrea la relación entre Lili Elbe, una de las primeras mujeres transgénero de la historia, y su esposa, la pintora Gerda Wegener.

¿Por qué es relevante la historia de Lili Elbe a día de hoy?

Es importante que recordemos el abuso físico y mental del que Lili fue víctima, y que comprendamos que ese tipo de situaciones siguen dándose cien años después. La comunidad transgénero aún es discriminada sistemáticamente. Eso, por ejemplo, explica lo alta que es la tasa de suicidios en su seno. En todo caso, “La chica danesa” es también la historia del personaje que usted interpreta, Gerda. Es la historia de amor entre ambos, sí. Me fascinó la capacidad de Gerda para amar incondicionalmente, y sacrificar sus propios sentimientos para permitir que Lili descubriera su propia identidad. Que alguien sea capaz de poner los intereses de otra persona por encima de los propios es algo que me resulta inspirador.

¿Se identifica con ella de algún modo?

En realidad, aspiro a ser como ella. Fue una persona adelantada a su tiempo. Ser mujer en los años veinte ya implicaba de por sí una lucha tremenda, pero es que Gerda, además, era una artista. Las cosas han cambiado, pero es cierto que la industria en la que yo trabajo está dominada por los hombres. En el último año he rodado cuatro películas y en ninguna de ellas he podido trabajar con mujeres.

¿No echa de menos tomarse un descanso?

En verano tuve dos semanas libres, pero eso es todo. Han sido meses muy duros, pero así es como tiene que ser. En los últimos tiempos se han puesto en contacto conmigo cineastas y actores a los que solo conocía a través de la pantalla y a quienes admiraba profundamente, y ahora de repente tomo café con ellos. Es una locura. No olvidemos que hace solo cinco años ni me podía pagar el alquiler. De hecho, llegué a pensar en volver a la universidad.

Seguro que el tema de la vivienda ya no será un problema…

El caso es que desde que dejé Suecia hace cuatro años y medio no he tenido casa. Toda mi vida cabe en tres maletas que paseo de ciudad en ciudad y de proyecto en proyecto. Al principio, este tipo de vida me asustaba bastante. Si hay algo que me parece particularmente duro de ser actriz es la soledad que a veces conlleva.

Antes que actriz fue bailarina. ¿En qué medida le sirvió esa experiencia de cara al cine?

Sin duda, fue mi educación artística. Empecé a hacer danza a los nueve años, y me dediqué a ello durante otros nueve. Como resultado, y de un modo casi inconsciente, me acerco a mis personajes desde un punto de vista físico: cómo se mueven, cómo gesticulan, cómo usan el espacio. La danza me encantaba, abandonarla fue para mí bastante más duro que cualquier ruptura sentimental.

Su éxito la ha convertido también en todo un icono de estilo. De hecho, es la nueva musa de la firma Louis Vuitton. ¿Cuál es su relación con la moda?

Pues, estoy aprendiendo a entenderla. Recuerdo que hace tres años, en el Festival de Cannes, Valentino me ofreció uno de sus vestidos. Me invitaron a su taller y me preguntaron: «¿Cuál quieres?» Casi me caí de espaldas. Lo que hacen esos diseñadores es verdadero arte.

No sabías que..

• A pesar de los rumores, su relación sentimental con Michael Fassbender parece que sigue viento en popa. O no, quién sabe.

• No acepta participar en una película a menos que sus padres hayan leído –y aprobado– antes el guión. Su madre se dedicó a la interpretación teatral.

• Tres de las mejores amigas que tiene desde los 15 años se han convertido en estrellas del pop. Con dos de ellas, que componen el dúo Icona Pop, compartió piso.

• Pese a dar vida a una pintora en “Una chica danesa”, asegura no ser capaz ni de dibujar con la calidad mínima para jugar al Pictionary.