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10 razones por las que queremos a Michelle Obama

La Primera Dama más carismática deja la Casa Blanca y un inolvidable legado tras ella.

Paka Díaz | Woman.es

La Primera Dama más carismática de los Estados Unidos dejará su puesto en unos días. Los ocho años en constante exposición mediática no han hecho mella en ella sino todo lo contrario, cuando más se conocía a Michelle, más la amaba la gente. Su popularidad es hoy mayor que en ningún momento. No ha habido escándalos, ni siquiera errores. Incluso Hilary Clinton recurrió a ella para tratar de ganar las elecciones al final de su contienda. Y, desde luego, el discurso de Michelle fue lo más emotivo y esperanzador de toda la pasada carrera presidencial; el problema es que no era ella quien se presentaba. Muchos la han animado a hacer carrera política. Ella sonríe y niega cualquier intención. En una entrevista, Barack Obama dijo que no pensaba hacerlo porque, aunque es una mujer brillante, no tiene la paciencia ni predisposición para convertirse en candidata. Lo que quería decir el presidente es que Michelle no tiene estómago, ni las amplias tragaderas que se necesitan para el puesto. Y es precisamente esa honestidad suya que se intuye la que ha encandilado a medio mundo y la han convertido, sin duda, en una mujer modelo a seguir.

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Si Jackie Kennedy marcó estilo con sus vestidos y su buen gusto, Michelle Obama no se quedó solo ahí, sino que ha dedicado los ocho años de su ‘reinado’ a luchar por los derechos de las mujeres y niñas. También por mejorar la alimentación y hacerla más sana en un país donde la obesidad es una epidemia tremenda. Además, se ha convertido en un símbolo para todas porque es inteligente, rápida, bondadosa, cariñosa, madre no solo con sus hijas sino con cualquier menor que se le acerca, sensata, no está operada, ni delgada como un espagueti… Michelle parece una mujer real que, sin descanso y a su estilo, ha mostrado al mundo que el cambio es posible poniéndose ella siempre como ejemplo. Así, hemos sabido que no pertenece a una familia rica, que le costó un gran esfuerzo económico y personal graduarse en Derecho en la universidad de Harvard y en Sociología y estudios afroamericanos en Princeton y también que ha sentido el racismo en su propia piel y que duele mucho. La hemos visto cantar y bailar para promover la alimentación sana, o ponerse muy seria para replicar (sin mencionarle) la misoginia de Donald Trump. Nos ha emocionado con discursos tan potentes, o más, que los de su marido. Eso sí, ella siempre centrada en la educación, la sanidad, los derechos de la mujer o la importancia de cuidar la nutrición y hacer deporte.

Hay muchas razones por las que Michelle Obama ha marcado una era y ha dejado el listón muy alto para las próximas primeras damas. Estas son nuestras 10 favoritas.

1. Su inteligencia. El presidente Obama dijo en una entrevista que lo que más apreciaba de su matrimonio era que estaba completamente ajeno a la estupidez que abunda en los mentiremos políticos y la alta sociedad de Washington: “Michelle nunca ha formado parte de esa tontería”. Pero la inteligencia no solo es un atributo que el presidente valora, ella misma la pone de relieve para dar ejemplo entre los jóvenes. En una conferencia con estudiantes, la Primera Dama les confesó: “Si yo hubiera pasado mi adolescencia pensado en si le gustaba a los demás o preocupándome por si estaba guapa, nunca habría llegado hasta aquí. Poned vuestra educación siempre en el primer lugar”.

2. Su sentido del humor. Es antológico. Sus respuestas en las entrevistas solían ser rápidas y brillantes, como sus intervenciones en los discursos que ha dado y en los que casi siempre utilizaba la ironía y el humor. Ella lo definía así en una entrevista que concedió a Variety: “Soy hija de la cultura pop. Mi intención es primero consigue que se rían y luego te escucharán. Así que siempre estoy lista para una buena broma”.

3. Su sensatez. “Hace falta un adulto en la Casa Blanca”, le dijo Michelle Obama a Oprah Winfrey en su última entrevista como primera dama de Estados Unidos. La sensatez es otro de su puntos destacados. Y precisamente gracias a ella consiguió dejar a la altura del betún a Donald Trump sin ni siquiera nombrarle. Además, Michelle Obama ha demostrado que se puede ser muy respetada sin dejar de ser una persona normal.

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4. Su falta de miedo al ridículo. Tanto para contestar con todo el arte a preguntas comprometidas, como para ‘vender’ la importancia de alguno de sus proyectos, Michelle Obama ha pasado por las televisiones hablando, bailando y cantando sin mostrar vergüenza alguna. Su naturalidad le ha ayudado a pasar por todo ello con matrícula de honor. Para prueba, su baile en el show de Jimmy Fallon o las canciones de Beyoncé, Stevie Wonder o Missy Elliott que interpretó en el coche-karaoke del cómico James Corden. Todo ello sin perder ni un ápice de su poderío de Primera Dama.

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5. Ejemplo de madre… Cuando le preguntaron qué opinaba de que sus hijas aparecieran en la lista de los 25 adolescentes más influyentes de la revista Time, Michelle contentó: “No son influyentes, simplemente viven aquí”, dijo refiriéndose a la Casa Blanca. Además, los Obama han tratado siempre de conseguir que sus hijas vivan como cualquier otro joven norteamericano. Por ello, el pasado verano la menor, Sasha, trabajó el verano pasado como cajera en un restaurante (la vigilaban seis guardaespaldas, eso sí).

6. Su preocupación por las niñas y las jóvenes. Michelle nunca ha ocultado que quienes más le preocupan son las jóvenes y las niñas. Lo hace marcando el género porque considera que la desigualdad es una barrera a la que se enfrentan las niñas y las adolescentes de todo el mundo desde que nacen. Por eso ha lanzado proyectos como Let Girls Learn, su campaña por la educación de las niñas de alcance global con la que ya ha conseguido edificar tres escuelas para 25.000 estudiantes en Jordania o garantizar la enseñanza de 750.000 chicas adolescentes en la República Democrática del Congo. La Primera Dama, además, ha dicho que no dejará de trabajar en este proyecto cuando acabe el mandato de Obama.

7. La vida sana. Lo primero que hizo Michelle Obama al llegar a la Casa Blanca en 2009 fue plantar un huerto. Lo hizo acompañada por varios estudiantes y la plantación se convirtió en un símbolo de su lucha por una alimentación más sana para todos los estadounidenses. Con cifras que demuestras que la obesidad es una epidemia en su país por la que mueren 400.000 personas cada año, Michelle creó el movimiento Let's Move para cambiar la alimentación haciendo especial hincapié en la infantil. Gracias a ello, multitud de empresas se han apuntado al carro y ha conseguido que se actualicen los estándares de nutrición de las comidas escolares por primera vez en 15 años.

8. Muestra sus sentimientos sin miedo. Las muestras de afecto entre Obama y ella han sido frecuentes a lo largo de estos ocho años, pero Michelle también ha mostrado otros sentimientos, como severidad ante las atenciones de la primera ministra danesa con su marido en el funeral de Nelson Mandela (nunca se sabrá si lo que incomodaba a la primera dama era el flirteo o la falta de seriedad en una ocasión tan formal), cariño sin cortapisas, como cuando ella y el Presidente invitaron a una anciana negra a visitar la Casa Blanca y acabó abraza a ella bailando. O las famosas miradas oblicuas que pone en las cenas de gala y en otros eventos a quienes hacen comentarios que no le agradan. Esa mirada de reojo se ha convertido en un recurrente en sus pariciones. La prensa bromea con ellas, pero sirven para demostrar que la Primera Dama no deja de mostrar sus sentimientos aunque sea con sus ojos.

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9. Es un modelo a seguir. Se ha convertido en un ejemplo por muchas razones pero quizá la más importante es que no a olvidado nunca lo que es ser mujer negra y de clase media y haber sido joven en un entorno de blancos y con mucho más dinero que ella. Puede que sus vestidos de prestigiosos y otros no tan conocidos diseñadores (otro de sus aciertos es haber apostado por la moda norteamericana lo que ha servido de plataforma a muchos jóvenes creadores) hayan despertado la atención mediática, pero ella nunca ha olvidado cuánto cuesta llegar a final de mes para muchas familias, lo duro que puede ser estudiar si no tienes apoyo económico de tus padres o el reto que es ser mujer en un sistema de hombres. Y desde ahí ha construido su discurso y sus intereses. Por todo ello, Michelle se ha convertido en una verdadera ‘influencer’. Tanto que hasta Melania Trump plagió un discurso suyo para hablar en público.

10. No olvida a los suyos. Nunca deja de mencionar a su familia pero tampoco olvida jamás a su comunidad. El ‘Black girls rock’ (que traducido vendría a ser algo así como las chicas negras molan o son lo más) que clamó en unos premios pasará a la historia. Ante una audiencia formada en gran parte por mujeres jóvenes afroamericanas dijo con emoción: “Sois preciosas, poderosas, brillantes, divertidas… Estoy tan orgullosa de vosotras. Mi marido, vuestro Presidente, está tan orgulloso de vosotras. Soñad con lo más alto”. Esa es sólo una muestra de sus constantes menciones a la comunidad negra, a quienes ha tratado de empoderar con sus palabras y sus actos. Aunque muchos lo dudaban, Michelle no se ha convertido en una ‘blanca’ de color. Como en todo, ella ha marcado su propio estilo y ha demostrado que se puede llegar a los más alto sin olvidar nunca quién eres.