Untada de aceite de la cabeza a los pies, ¿quieres saber que se siente? | ISTOCK

Estuve una semana usando aceite como único cosmético y esto fue lo que pasó

Me visualicé como una de esas bellezas hindúes, cubriendo mi melena y mi cuerpo con gustosas preparaciones...

 

Mamen Infante | Woman.es

…Y aprendí que puedes cuidarte entera, de cabeza a pies (pasando por la vagina), usando únicamente aceite. ¿Los grandes damnificados de este experimento? Los flequillos. Además de para el pelo, para la cara y el cuerpo, también se pueden usar óleos en el cuero cabelludo, masajear con un roll-on de aceite el contorno de ojos y el de los labios. ¿Sabías que venden aceite para hacer enjuages bucales? El cuerpo se lava e hidrata con preparados de aceites, la vagina vive una vida mejor y más lustrosa también gracias a un suero en aceite, las cutículas desaparecen con la elección de un aceite adecuado. Todo en esta vida es susceptible de ser lavado, acondicionado, nutrido y suavizado con un aceite. Ahora bien, mi consejo es: elige. Elige el día que decides sustituir el body milk por un aceite nutritivo, dependiendo de la ropa que vayas a llevar. Elige entre un aceite normal y uno de tacto seco. Sobre todo, sobre todo, si vas a lanzarte al mundo del aceite de uso cosmético, elige entre melena y manos. Me explico: si pretendes hidratar tus manos y uñas con aceite, una de dos: o te haces un moño como de bailarina del Bolshoi o un corte pixie tal que el último de Laura Escanes. Cualquier opción fuera de esas te garantiza unos mechones grasos y tu sedoso brushing en alerta DEFCON 2. 

Una semana usando solo aceite

Si te decides a emular mi plan, pasado ese tiempo aceptarás como verdad absoluta lo necesaria que puede llegar a ser tu loción, esencia, agua termal o tónico y lo crucial de la existencia de texturas de rápida absorción. Así, en general. Porque aunque los aceites estén de moda y sugieran un cuidado más natural, más holísitco, cercano a las mejores tradiciones ancestrales, las diferentes texturas cosméticas se inventaron para algo. No sólo el tipo de piel exige aligerar o engrosar un producto destinado a rostro, cuerpo o cabello. Las preferencias personales sobre texturas son el alfa y el omega de una rutina de belleza que pretende mantenerse en el tiempo. Cuando algo no te resulta gustoso de aplicar y te sobra una vez puesto, no tiene ningún futuro en tu tocador.

Nunca pensé que podría echar de menos tanto un tónico (por definición, no existen en forma de aceite y, por tanto, se quedaban fuera del experimento) y puedo decir que esa fue mi gran moraleja en el experimento. Otra fue que el aceite para peinado es un gran invento no suficientemente alabado (ayuda a secar, aporta brillo, engalana las puntas) y, por último, si quieres una vagina feliz, debes darle masajes con el aceite adecuado. Para todo lo demás, está eso de que para gustos los colores. En este caso, las texturas. Al final del texto encontrarás la selección de aceites que usé durante esa semana y para qué sirve cada uno, con su explicación. Pero, primero, aclaremos algunos conceptos.

¿A qué llamamos aceite?

Debo admitir que en mi periplo periodístico especializado, que dura ya 18 años, he llamado aceite a cosas que no lo eran y he terminado comprobando que había malentendido el sentido de las diferentes texturas oleosas. Al igual que llamamos crema a todo (sea gel, emulsión o leche), tendemos a considerar el aceite como una sola cosa. El aceite es aceite, obviamente, pero en cosmética se usa coloquialmente un mismo término para referirse a productos muy distintos entre sí y de usos también variados. Ante este caos y queriendo saber qué es aceite y qué no (recuerdo que baño a mis hijos con aceite desde que son bebés y ese aceite, señores, hace espumita), recurrí a una experta en la materia, que me aclaró las primeras dudas. ¿Qué diferencia hay entre el aceite que ponemos en el difusor de aromas, el de almendras para masaje y el sérum en aceite para las arrugas? Mercedes Díez, licenciada en Ciencias Químicas y responsable comercial de DKSH Marketing Services Spain, responde: "Los aceites esenciales son extractos aromáticos naturales que se obtienen de las plantas por prensado (cáscara de cítricos) o destilación (flores, hierbas, especias, maderas). Se usan principalmente como materia prima en la composición de fragancias. A veces se utilizan en aromaterapia por los efectos que provoca su olor en el bienestar físico y psíquico. Normalmente se aplican mezclados con una base de aceite vegetal (jojoba, almendra…). En estado puro, algunos pueden llegar a ser corrosivos. Luego están los aceites vegetales que se usan en cosmética. Se obtienen por prensado de frutos (almendra, oliva…) o semillas (argán, aguacate, uva, jojoba…) y se recurre a ellos por sus propiedades emolientes, hidratantes, regeneradoras, etc. Pueden aplicarse en proporciones más altas, algunos incluso en estado puro. No suelen tener mucha penetración en la piel. Por último, tenemos los aceites formulados con eficacia probada que son los que son capaces de tratar la capa córnea de la piel y la mantienen nutrida e hidratada para prevenir la pérdida de agua trans-epidérmica. Su efecto, como si fueran un sérum, es prevenir el envejecimiento prematuro de la piel. Cuanto más natural sea el ingrediente (lo ideal es que sea un aceite 100% natural), mayor penetración se consigue en piel".

En esta selección quizá eches de menos todos esos aceites "lavantes" con los que nos duchamos los que tenemos la piel de cristal (atópica, extremadamente seca, reactiva) y los que se usan como alternativa al champú convencional en ciertos rituales de peluquería. ¿Esos son aceites o no? "No. Un aceite por sí solo no puede lavar el cuerpo o el pelo ya que para tener el efecto lavado se necesita un tensioactivo que levante la suciedad adherida a la piel o cabello". O sea, que se llaman aceites pero son mezclas de aceite y sulfato, para entendernos. En la mejor o peor mezcla reside la calidad del mismo. Los mejores suelen ser los de farmacia.

A vueltas con el petrolatum

Seguro que te estás preguntando en dónde se enmarcan esos aceites "de baño" que (malamente) usábamos de adolescentes para tomar el sol. Esos que prometen retener el agua si se usan con la piel húmeda y que han sido demonizados a lo largo y ancho de Internet por ser, básicamente, parafina líquida o petrolatum. ¿Son o no el diablo? Mercedes Díaz nos lo aclara: "No son ni malos ni buenos. Este tipo de aceites minerales se usan en muchos productos cosméticos como un ingrediente humectante y protector dérmico e inerte (al ser inerte no es ni irritante ni alergénico, al contrario que algunos aceites naturales que sí pueden producir alergias a personas de piel sensible). Su éxito muchas veces reside en que, simplemente, son más baratos ya que la parafina liquida es un material que puede costar -lo más caro-, 1,66 euros el kilo. Pueden resultar adecuados para personas con piel sensible ya que no penetran en la piel. El único "pero" es que pueden ser potencialmente comedogénicos".

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