'Beauty look' de Kim Kardashian en la Gala Met 2018.  | Jamie McCarthy / GETTY

El truco de Kim Kardashian para tener buena cara son unas toallitas (y ya las hemos probado)

Puede que estas toallitas ya se encuentren en tu neceser y Kim las utiliza para tener buena cara a diario. 

Aida Ortega | Woman.es

Hay unas toallitas de Rodial que tienen el (super)poder de conseguir que tengas buena cara al instante. Y Kim Kardashian ya las utiliza. 

Poco importa que sea lunes, martes o viernes. Cada mañana suena el despertador, sales de la cama y te diriges al cuarto de baño con temor de descubrir con que cara te has levantado. Hay ocasiones en las que la mala cara es tal que ni el corrector, ni el iluminador siempre todopoderoso son capaces de hacer que tu rostro se vea despejado y luminoso. Vamos, que hay días en los que llegas al trabajo y a tus compañeras se les escapa un: "¿Estás bien? Tienes mala cara". Las hay que son muy sinceras y no puede reprimirse, y en mi caso lo agradezco, pues tras varios días tratando de responder a esa pregunta, me di cuenta que debía buscar solución. 

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Tal y como siempre hago cuando trato de dar con algún producto efectivo, busqué entre los secretos de las celebrities. Sin esperarlo (ironía), me vi inmersa en el mundo Kardashian y sus trucos de belleza. En esta ocasión fue Kim la que me dio una idea, un producto que desconocía pero que tenía todo lo que necesitaba para incluir en mi rutina diaria. Se trata de unas toallitas con vitamina C de la firma Rodial para utilizar cada mañana. 

Vit C brightening cleansing pads, Rodial  de venta en El Corte Inglés (54 euros). | D.R

Gracias a su potente cóctel de vitamina C, ácido glicólico y salicílico, consigue eliminar las células muertas mientras proporcionan un impulso de brillo a la piel de manera instantánea. O lo que es lo mismo, limpian la piel a la vez que logran que tengas buena cara incluso los lunes. Palabra. Kim Kardashian las utiliza incluso antes de una gran cita como en la pasada Gala Met 2018.

Creedme que a perezosa no me gana nadie, pero con este simple gesto, mis compañeras han pasado de dejar constancia de la cara de cansancio que traía, a exigirme una confesión sobre le nuevo producto de mi rutina. 

¡Vaya descubrimiento!

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