Street Style durante la Fashion Week de París 2020 | @jaylim1

Cómo calmar tu piel cuando te quites la mascarilla

Su uso pasa a ser obligatorio. Por eso, te contamos cómo tratar las huellas que este nuevo ‘accesorio’ puede dejar en tu rostro.

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Aunque ya la habíamos incluido en nuestras vidas, a partir de ahora la mascarilla será obligatoria en la calle y espacios públicos. Su uso, si bien es necesario para frenar el contagio, está provocando ciertas molestias en nuestra piel. Quien más quien menos ha notado que tiene más granitos o nota algunas zonas más tirantes, sufre picores… 

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De hecho, el Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (Geidac) ha observado recientemente un incremento en la aparición, empeoramiento o sobreinfección de las patologías cutáneas. “Entre las alteraciones más frecuentes encontramos el empeoramiento de enfermedades preexistentes tales como acné, rosácea, dermatitis seborreica, atópica y urticaria”, afirman desde Geidac. Sobre las afecciones nuevas, en Geidac señalan “la aparición de xerosis (sequedad extrema), eritema o rojez por inflamación, acné, rosácea y eccema seborreico”. Las marcas que dejan las gomas de ajuste son otro de los problemas más típicos en este momento. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una buena idea consiste en aplicar algún tipo de protector (un bálsamo nutritivo, por ejemplo) antes de ponerte la mascarilla. De este modo, actuará a modo de ‘tirita’ para las zonas de rozamiento. Pero también resulta esencial el ‘después’. “Lo más importante es limpiar bien la piel al llegar a casa”, aconseja Eva Raya, cosmétologa y cofundadora de Alice in Beautyland. Ella nos recuerda que al respirar dentro de la mascarilla “se crea un clima estanco con un exceso de humedad y microorganismos de deshecho que es necesario retirar”. Los dermatólogos de Geidac apuestan por “lavar la cara con agua templada y un limpiador suave y sin fragancias, evitando activos irritantes”. 

Además, resulta clave aplicar después cremas de efecto calmante, suavizante y reparador. “No podemos olvidar que la piel y las mucosas actúan como primera línea de defensa contra los agentes externos. Debemos intentar mantener esa barrera lo más intacta posible para que continúe ejerciendo su función.

 

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