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Redescubre los cinco activos cosméticos que nunca pasan de moda

Vitamina C, retinol, AHA's... Seguramente conoces todos, pero ¿forman parte de tu rutina de cuidados diarios? Te contamos cuáles son los ingredientes de fondo de armario que no pueden faltar en tu neceser, sea cual sea tu tipo de piel. 

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Se dice que los clásicos siempre vuelven. Sucede con algunos perfumes, con muchas prendas de ropa y, por supuesto, también ocurre en el mundo de la cosmética. Todas estamos al día de los últimos ingredientes: desde los impronunciables galactomyces al cannabis pasando por el té matcha o las partículas de oro. Sin embargo, no podemos olvidarnos que existen algunos activos cosméticos que nunca pasarán de moda. Son como esa camiseta blanca -o ese LBD- de fondo de armario, que te salvan de cualquier situación durante todo el año. 

De hecho, según muchos dermatólogos y expertos en estética, para disfrutar de una piel saludable sería suficiente con incluir estos ingredientes (y no todos a la vez) en tu rutina de cuidados diarios. Además, funcionan en todo tipo de pieles: secas, con manchas, con tendencia acneica... Ya que, tras tantos años de investigación sobre sus propiedades, se pueden formular en todo tipo de texturas e incluir en casi cualquier formato. ¿Lista para redescubrirlos? 

1. Ácido hialurónico. Lo sabes todo sobre él. Al menos en teoría. Que lo tenemos de forma natural en nuestro organismo. Que aplicado de forma tópica es como una esponja; capaz de retener más de 1.000 veces su peso en agua. Y que es el ingrediente perfecto para las infiltraciones en los labios y rellenos faciales. Sin embargo, en la práctica, sigues sin usarlo... Lamentamos decirte que estás en un error. Este ácido -que, por cierto, no tiene ningún efecto ácido sobre la piel- es un seguro de hidratación para tu dermis. Además de dejar la tez más suave, jugosa e hidratada, presenta una alta tolerancia, es decir, lo pueden usar pieles sensibles, irritadas, con acné... y se puede combinar con cualquier otro activo. El único secreto es elegir la galénica adecuada. Por ejemplo, alguien con tendencia acneica debe optar por una fórmula oil free que sea ligera. En cuanto a cómo es más efectivo, va en gustos. Suele estar presente en muchas cremas y sérums, aunque si buscas un chute de hidratación, apuesta por una mascarilla. 

2. Vitamina C. Es el iluminador por excelencia. Su efecto antioxidante -que consigue inhibir la acción de los radicales libres provocados por la acción del sol, la contaminación, el estrés etc- resulta clave. Además, es muy interesante para unificar el tono. No es que llegue a combatir las manchas, pero sí interviene en la síntesis de melanina, lo que repercute en disimularlas dando un toque de glow a nuestro rostro. También suaviza las arrugas, ya que contribuye a aumentar la síntesis natural de colágeno. Aunque muchos cosméticos se han subido al carro de la vitamina C, es importante elegir uno que se presente  en un formato adecuado. Los sérums suelen venir en frascos oscuros u opacos, (también en ampollas), con cierre airless que los preserva del aire o, incluso, algunos hay que terminar de mezclarlos en casa, para conservar las propiedades al máximo. Esto sucede "porque es fotosensible, es decir, se inactiva con la radiación solar, por eso no conviene exponerla al sol, ya que puede oxidarse", explica Rocío Escalante titular de Arbosana Farmacia y experta en dermofarmacia. Por eso mismo también es importante aplicar siempre encima un protector solar. Por último, hablemos de concentración. Aquí existe mucha controversia.... En términos generales, alrededor del 10% funciona. Si es superior puede provocar al principio de su uso un ligero ardor o molestia, que se pasará en unos días. ¿Sus mejores aliados? La vitamina E y el ácido ferúlico. 

3. Retinol. Se ha coronado como el rey de los activos antiaging. Es exfoliante, reafirmante, alisante... Este derivado de la vitamina A es un clásico entre los clásicos, pero su facilidad para irritar las pieles sensibles ha hecho que muchas personas tengan cierto respeto a la hora de usarlo. Sin embargo, esto ya ha pasado a la historia. "Es cierto que debido a su eficacia, puede tener tendencia a ligeras irritaciones, por lo que si sucede esto, hay que elegir una fórmula que combine diferentes formas de retinol -por ejemplo, puro y otro de liberación prolongada-, para que se libere en diferentes fases y sea mejor tolerado", recomienda Leonor Prieto, directora científica de La Roche Posay. Otro truco: escoger un producto que lo asocie a activos calmantes e hidratantes, como el ya mencionado hialurónico o la niacinamida. En cualquier caso, lo ideal es empezar a usarlo de forma alterna (2 o 3 noches a la semana) e ir aumentando la frecuencia progresivamente. Si, pese a todo, no encuentras un retinol que le vaya bien a tu piel, prueba con su 'hermano pequeño' el bakuchiol, conocido también como el retinol vegetal. 

4. AHA'S. Son las siglas de alfahidroxiácidos, unos activos cosméticos cuyo origen es la naturaleza. En general, "su acción consiste en exfoliar la piel progresivamente y con suavidad", aclara Gisela Bosque, national makeup artist de Sephora. Así que estamos ante un peeling químico (olvídate de granitos, bolitas ni nada parecido). Existen muchos tipos, aunque los principales -y más deseados- son: el ácido láctico, "obtenido de la fermentación de la leche, es muy suave y efectivo en las pieles sensibles ya que mejora la barrera lipídica cutánea", apunta Bosque y el glicólico, de la caña de azúcar, "trabaja a mayor profundidad para tratar manchas, arrugas e incluso marcas de acné". Por eso puede ser también más irritante. Junto a ellos encontramos el mandélico, extraído de las almendras amargas, y con gran capacidad antiséptica y antimicrobiana (especialmente recomendado para tratar el melasma) o el cítrico, que potencia luminosidad e hidratación. Las expertas de Miin Cosmetics nos dan otra pista para elegir el AHA más adecuado. "Su efectividad viene determinada por el pH  al que están formulados y su concentración. Si el producto en el que están incorporados presenta un pH demasiado alto, los ácidos no penetrarán correctamente en la piel, inhibiéndose su función. Por su parte, concentraciones de ácidos inferiores a las óptimas ayudarán a exfoliar a largo plazo, pero no de una manera tan visible. Los AHAs funcionan mejor a pH inferior a 4 y lo ideal es que, para comenzar con ellos, su concentración no supere el 10%". Si buscas algo más potente, pásate a los BHA'S o betahidroxiácidos, como el ácido salicilíco. Y si pasas de emociones fuertes, empieza por los novedosos PHAs (gluconolactona y ácido lactobiónico) "con propiedades menos irritantes que los anteriores, aunque queda mucho por saber de ellos", apuntan desde Miin. Lo más habitual es encontrarlos en forma de loción, sérum o tónico para uso diario o, a mayor concentración, en exfoliantes líquidos para un uso puntual. ¡Ah! Mejor aplícalos de noche y, al día siguiente, no te olvides del SPF.

5. Niacinamida. Terminamos con uno de los activos cosméticos que han pegado más fuerte en los últimos meses. En 2020 se coló en la lista de los más googleados en todo el mundo. Algo que quizá se deba a sus propiedades. "Esta forma de vitamina B3 ilumina la piel y le da un brillo especial, puede ser también un tratamiento contra el acné y un gran arma antienvejecimiento", asegura el Dr.Timm Golueke, fundador de Royal Fern. Vamos, el ingrediente que nuestra cara pedía a gritos tras el confinamiento y el uso continuado de la mascarilla.  Lo encontrarás en cremas, mascarillas, sérums... Su tolerancia es bastante alta y sus resultados muy notables desde los primeros días de uso.