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Prepara tu piel para el sol en 4 pasos

La mayor parte de nuestro cuerpo lleva meses escondido, sin ver la luz del sol. ¡Estamos deseando liberarnos de tanta ropa y empezar a coger ese colorcillo de verano que tanto nos favorece! Pero, calma, un bronceado paso a paso es más bonito, saludable y duradero. Para empezar, se impone una puesta a punto.

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Solo recibir la tibieza de los rayos del sol en la piel ya nos da un subidón, nos pone de mejor humor… Y sólo con eso ya nos vemos más guapas. Pero si además estás deseando tener ya ese tonito dorado tan favorecedor, antes de empezar las sesiones de playa o piscina, toma nota de dos claves básicas. Primera: tómatelo con calma y ve poco a poco, por la salud de tu piel y también porque el bronceado conseguido poco a poco, sin achicharrar la piel en sesiones maratonianas será mucho más bonito: no es lo mismo un doradito progresivo que un rojo gamba que se convierta en moreno churruscado. Segunda: preparando tu piel con unos sencillos cuidados conseguirás un tono más uniforme y evitando manchas, arruguitas y otros síntomas del envejecimiento prematuro.

Paso 1. Exfoliación. Antes de tomar el sol es fundamental que tu piel se encuentre completamente limpia y libre de impurezas. Para lograrlo, no hay nada mejor que una buena exfoliación corporal y facial para eliminar todas las células muertas, suavizar y unificar la piel. Conviene prestar especial atención a zonas como los codos, las rodillas y la espalda y evitar los peelings profundos porque sensibilizan y sobreexponen la piel.

Paso 2. Hidratación. Una vez que hayas realizado la exfoliación, tu piel estará lista para absorber todos los componentes de las cremas hidratantes y aprovechar todas sus propiedades. Con los poros ya abiertos y libres de impurezas, la piel recibe mejor los beneficios de los productos y estando bien hidratada podrá hacer frente a los efectos nocivos del sol y obtener un bronceado atractivo, homogéneo y saludable.

Paso 3. Alimenta tu piel. Con una alimentación rica en vitaminas y antioxidantes estará más preparada para enfrentarse al sol. Las clásicas zanahorias, pero también cualquier otro alimento de color rojo o anaranjado, ricos en betacaroteno, estimulan la síntesis de melanina y preparan tu piel para el bronceado. Aceite de oliva y otras fuentes de grasas saludables como los frutos secos, el aguacate o los pescados azules aportan elasticidad y ayudan a que la piel mantenga la humedad necesaria para lucir su mejor aspecto. Asegúrate de tomar al menos cinco raciones al día.

Paso 4. Un poco de color. ¿Te mueres de ganas de ponerte un vestido o unos shorts pero odias la palidez de tu piel después de todo el invierno a la sombra? Los autobronceadores o las cremas hidratantes con un toque dorado son tus amigos. Huye, sin embargo, de las cabinas de rayos UVA. Por mucho que traten de convencerte de que son ideales para  preparar la piel para el verano, no lo creas. Está demostrado que aportan todo lo malo del sol (disparan el riesgo de cáncer y aceleran el envejecimiento prematuro) y ninguno de sus beneficios.