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Tu rubio superará el verano (y con nota) si sigues estos consejos

Ser rubia (de bote) en verano puede traernos algún que otro quebradero de cabeza... ¡Pero tranquila! 

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Seamos sinceras. Quién no ha querido verse alguna vez de rubia… De hecho, es el tono más deseado al teñirse o hacerse mechas: un 49% se decanta por él, según una encuesta de Olaplex. El problema es que ser rubia en verano puede traernos algún que otro quebradero de cabeza. A no ser que lo seas natural, en cuyo caso -y siempre que lo cuides toda la temporada-, estás de suerte, las vacaciones te dejarán el tono ideal: una mezcla entre Gisele Bündchen y Blake Lively.

Pero volvamos a las rubias ‘de bote’. “Al estar teñido o con mechas, el cabello sufre más porque la cutícula ya se ha dañado para colorearlo y por tanto es más sensible a todos los agentes externos a los que lo sometemos en verano, como la radiación UV que además de robar el brillo, en el caso de los rubios teñidos, los desgasta”, explica Eduardo Sánchez, director de Maison Eduardo Sánchez.

El otro gran enemigo de las rubias se encuentra en las piscinas. “Algunos de los químicos que se echan para mantenerlas limpias (como el cloro o el sulfato de cobre) son azulados lo que hace que el pelo rubio teñido o con mechas, mucho más poroso de lo normal, absorba ese tono y, al combinarse con el amarillo, hace que la melena se vuelva verdosa o, incluso, anaranjada”, añade el experto.

Para evitar estos efectos indeseados y llegar a septiembre con el rubio impecable no queda más remedio que seguir algunas pautas:

- Hidratar más que nunca. “Mi truco es aplicar como mínimo una vez por semana una mascarilla en seco. No importa tanto el tiempo de exposición -bastan 15 o 15 minutos- como hacerlo antes de lavar el pelo, para que el producto penetre bien. Después, se lava”, aconseja Eduardo Sánchez. Los aceites capilares también son grandes aliados. Aplicarlo en medios y puntas y dejarlo mientras duermes nunca falla.

- Protección hasta en la cabeza. Sabemos que el SPF es imprescindible para nuestra piel. Pues bien, el pelo también lo necesita. Además de evitar el efecto desgaste del sol estos protectores tienen otra función: “Úsalos antes de meterte a la piscina, porque así se impide la adhesión del químico a la fibra y se evita que absorba el azul, culpable de las mechas verdosas o amarillentas”, recomienda el experto en cuidado capilar Isaac Salido. Si no te vas a bañar, apúntate al sombrero o el pañuelo.

- Agua dulce, agua salada… Un gesto tan sencillo como aclararse el pelo en la ducha nada más salir del mar o de la piscina ayuda a los rubios a recobrar vida y retirar restos de sal o cloro que le resten esplendor. Para las más pros, el truco que desvela la periodista Paloma Artola en su libro ‘300 secretos de belleza que funcionan’ que le confió Jonathan Antin, estilista en Hollywood: “Si tienes un evento especial, al llegar a casa aclárate la cabeza con agua mineral o destilada. El brillo será de cine”.

- Dar en la diana. Rubios hay muchos, por eso, elegir la tonalidad más sufrida es un buen truco para mantenerla más tiempo bonita. Cuidado con los tonos dorados y miel, que por naturales que resulten suelen ser los más vulnerables al verde, ya que llevan más pigmentos amarillos (y ya sabes, amarillo + azul= verde). El platino suele resistir bien en términos estéticos, “porque no se puede desgastar más”, apunta Eduardo Sánchez. Lo único, que al conseguirse con decoloración, y por tanto, no tener protección natural, hay que seguir todas las pautas anteriores religiosamente.

Compensar. Cuando hablamos de colores, por mucho que se trate de pelo, se trata de equilibrar matices. Por eso si nuestro rubio tira más a “pollo” que a californiano es importante usar champús específicos con pigmentos violetas que neutralizan ese amarilleo y aportan un extra de luz.

 

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