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Champú sólido: aprende a usarlo correctamente y a sacarle el máximo partido

El champú sólido es un producto que pese a que ya lleva bastantes años en el mercado, todavía genera muchas dudas sobre su uso. Sabemos que es mucho más ecológico y duradero pero, ¿cómo se utiliza correctamente? Te lo contamos todo.

PATRICIA ÁLVAREZ-PALENCIA

Los cosméticos naturales son más populares que nunca. Cualquiera que se haya aficionado a ellos ya se ha dado cuenta de que los productos de belleza que contienen ingredientes naturales hacen mucho bien a nuestra piel. Y cuando se trata del cabello, ocurre lo mismo. Además, este tipo de productos tienen muchos beneficios para tu piel, ya que no contienen ingredientes nocivos como los microplásticos y, por tanto, son especialmente suaves y delicados.

Muchas marcas de cosmética natural también han empezado a sumar puntos en términos de sostenibilidad y ofrecen opciones de envases 'inteligentes' para reducir el consumo de plástico en nuestros baños, como es el caso de los champús sólidos.

A diferencia del champú tradicional en formato líquido, el champú sólido no necesita una botella de plástico en la que guardarse, por lo que es como si tuvieras una pastilla de jabón que puedes tener en una jabonera en un ducha o en un envase de latón reutilizable. ¿Sigues teniendo dudas de si el champú sólido puede hacer que tu cabello quede igual de limpio y brillante que el champú tradicional? Te resolvemos todas las dudas.

¿Cómo funciona el champú sólido?

A primera vista, el champú sólido parece una pastilla de jabón corriente. Pero esta alternativa de champú sin plástico tiene poco en común con el jabón. El champú sólido tiene un pH neutro y tiene los mismos ingredientes y propiedades que el champú líquido que puedes encontrar en cualquier marca. La principal diferencia entre ambos es que, durante la fabricación, el champú sólido se deshidrata para dejarlo en estado sólido. Sin embargo, a la hora de utilizarlo, el procedimiento es el mismo que con un champú líquido. Se puede aplicar bien sobre la mano mojada, pasando el champú sólido entre nuestras manos varias veces para que tengamos suficiente espuma para lavar todo el cabello; o bien directamente sobre el cabello mojado, cogiendo la barra y pasándola sobre nuestro cabello para depositar la espuma directamente sobre la cabeza. En cualquier caso, sólo queda masajear el cabello, como de costumbre, y aclarar.

Además, igual que ocurre con los champús tradicionales, tienes uno diferente para cada necesidad de tu pelo, así que solo tendrás que escoger el que más te guste e introducirlo en tu rutina de cuidado capilar. ¿Necesitas una ayudita extra para decidirte? Aquí te dejamos con algunos de nuestros champús sólidos favoritos