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Si te pasas al acondicionador leave in, ya no podrás vivir sin él

Te contamos por qué este producto capilar se convertirá en tu nuevo must para ir a la playa, la piscina o, simplemente, salir de casa con el pelo mojado. 

Cristina Martín Frutos | Woman.es

El día que descubrí los acondicionadores leave in (en castellano, sin aclarado), mis problemas capilares pasaron a un segundo plano. No es que este producto sea milagroso. Olvídate de que, de repente, tu melena se parezca a la de Sara Sampaio o Gisele... Se trata, simplemente, de una fórmula capilar concebida para aplicar como paso extra en tu rutina de cuidados del cabello y que no hay que enjuagar después de su uso. Entre sus beneficios: suaviza el pelo, lo hidrata sin aportar peso, aporta cuerpo -e incluso, una ligera onda- y ayuda a dar brillo. Como decía, este tipo de productos llegaron a mí por consejo de mi peluquera de toda la vida. Pero, tiempo después, y tras entrevistar a estilistas internacionales como Josh Wood, Christophe Robin o los españoles Alberto Cerdan y Eduardo Sánchez, entre otros, llegué a la conclusión de que el acondicionador leave in estaba hecho para mí. Si te lo estás preguntando, mi pelo es fino, pero necesita hidratación, y me encanta prescindir del secador, la plancha o el brushing. Pero, lo mejor de este tipo de fórmulas es que pueden ser perfectas para cualquier tipo de cabello. Sobre todo, durante el verano

La clave de los acondicionadores sin aclarado se encuentra en su fórmula. La mayoría recurre a activos hidratantes y reparadores, pero que, por la textura  del producto, no aportan ningún peso. Al dejarlo sin enjuagar después, es capaz de retener la humedad en el cabello y, así, dejarlo suave, nutrido y con un aspecto muy refrescante. Además, protegen el pelo de sus principales enemigos: herramientas de calor; radiación solar; tirones por cepillar en mojado... Por si fuera poco, añade el extra de la comodidad. Solo hay que aplicar en medios y puntas y dejar secar al aire. 

Ahora bien, en verano puede que te vuelvas adicta a su uso. La razón es que lo puedes aplicar al salir de la ducha -después de lavar y echar tu acondicionador habitual con aclarado-, pero también entre lavados, sobre el pelo seco, para refrescar tu peinado o, lo más interesante, en la playa y la piscina. En estos casos, es perfecto para usarlo al salir del agua y que tu pelo se desenrede más fácilmente. También evitará el temido efecto frizz, tan típico en las zonas con humedad. 

Otro punto a favor es que existe un leave in para cada tipo de cabello. Probablemente, conozcas a más de una curly que sea fan de estos acondicionadores. Pero los rizos no son los únicos que se pueden aprovechar de sus múltiples beneficios. El pelo liso, las melenas XXL, los cortes midis, los cabellos teñidos... Todos pueden usar este producto. El secreto reside tanto en el tipo de fórmula (las hay específicas para problemas capilares concretos, como las puntas abiertas, la protección del color etc), como en el uso. Es decir, si apuestas por uno estándar, lo único que tienes que tener en cuenta es la cantidad: si tu pelo es fino, aplica un poquito en medio y puntas y mejor cuando esté húmedo. En el caso de aplicarlo en seco, elige un spray. Si, por el contrario, tienes una melena gruesa e indisciplinada, necesitarás más cantidad de producto y te irán mejor las texturas cremosas. 

Un último aspecto a tener en cuenta es que estos acondicionadores suelen aportar movimiento y cuerpo. Es decir, si buscas un efecto ultra liso, podrás usarlo, pero será imprescindible que después lo pulas a golpe de plancha o secador y cepillo. Sin embargo, si eres de las que suspiras por las ondas surferas y las melenas de aire playero, no lo dudes. Aplica tu leave in y deja que el aire haga lo demás.