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Deliciously Ella: "La comida sana no es contar calorías"

El suyo es un cambio drástico que no recomenda a nadie. Sin embargo, Deliciously Ella (o Ella Mills), tiene varios libros en el mercado con unas pautas de alimentación para hacer una vida sana.

Araceli Ocaña | Woman.es

Acaba de publicarse la versión en español de su libro, 'Deliciously Ella', y Ella (Mills) aún puede disfrutar del anonimato para pasear por el centro de Madrid sin que la reconozcan (en Gran Bretaña, sin embargo, es toda una celebrity con casi un millón de seguidores en Instagram). "Ayer fui a un restaurante que se llama Bar Tomate y me encantó."

Con ese nombre, desde luego, fue una sabia elección, teniendo en cuenta que no toma alimentos procesados ni carne, ni azúcar, ni trigo, ni lácteos. O sea, su dieta de frutas, granos integrales y verduras (y algún pescado si no puede evitarlo) encajaba a la perfección en un lugar como ese.

Pero, ¿por qué una mujer tan joven decide cortar drásticamente con las pautas alimenticias más extendidas? Y, sobre todo, ¿cuál es el secreto de su éxito? Directamente, le preguntamos a ella, a Ella, que, tras cinco años con un estilo de vida totalmente renovado, es toda una experta en nutrición.

Creo que cambiaste tu alimentación hace unos años, en 2011, ¿por qué?

Me puse muy enferma y pasé cuatro meses en el hospital esperando a que me diagnosticaran y, cuando por fin lo hicieron, descubrí que tenía una condición que afectaba a mi sistema nervioso y me recetaron mucha medicación. Estas no funcionaron cuando intenté controlar la afección y malgastaba casi todo mi tiempo en ello. Así que empecé a buscar otras opciones, naturales, para manejarla, y me encontré con gente que cambiaban las cosas a través de su modo de vida y cómo comían y me inspiró, y pensé: "Guau, en este momento, no tengo nada que perder. Puedo probar, ¡y si funcionó para ellos quizá funcione conmigo!"

La gente cree que la comida sana es igual a comida de dieta. ¿Podrías explicar de forma clara la diferencia?

La comida sana no es comida de dieta. Es la parte más sustancial que hay que entender. Porque si te pasas a la comida sana como si fuese de dieta, no funcionará. Ya sabes, no la disfrutarás, no durará. Una mejor aproximación sería nutrir tu cuerpo de forma que puedas sentirte lo mejor posible. Y tienes que comer lo que quieras cuando quieras y abundantemente, contando beneficios y no calorías.

Así que ahora no ingieres lácteos, ni azúcar, etc. ¿Qué es lo que más echas de menos?

¿Honestamente? Ahora, nada. Pero cuando empecé me resultó difícil, ¿sabes? Cambién mi dieta completamente de la noche a la mañana, que no se lo recomendaría a nadie, pero yo estaba tan desesperada en ese momento que necesitaba simplemente intentarlo. No se lo recomendaría a todo el mundo. Pero, respondiendo a tu pregunta, creo que el azúcar era mi perdición, definitivamente.

Te creo. Yo dejé el azúcar hace medio año y lo que más echo de menos no es el sabor de los refrescos, que ahora me resultan demasiado dulces, sino el acto en sí de servir un refresco en el vaso, con sus hielos...

Sí, es lo que ocurre. Exactamente. Es cambiar tus hábitos y eso lleva tiempo.

Así que en vez de hacer algo drástico como tú o apuntarse a las dietas detoz de zumos y sopas, ¿cuál sería, para ti, un buen comienzo?

Yo siempre empezaría con positivos y no negativos así que... Como no es una dieta, no deberías centrarte solo en lo que no estás comiendo, céntrate en lo que sí estás comiendo. Así que un primer paso sería mantener las mismas comidas pero añadiendo cosas para que sean más sanas, como una porción extra de verduras. En cada comida. Durante un par de semanas, para empezar. No parece nada, 21 porciones extra a la semana, lo cual es mucho, y luego puedes probar un montón de cosas que podrías acostumbrarte a comer. Como el mango en el desayuno o una remolacha asada, algo que no uses mucho y a lo que podrías acostumbrarte. Es más fácil hacer pequeños cambios, cambiando arroz blanco y arroz integral, no es tan diferente y tienes que encontrar lo que te funciona mejor: si comes cereales para desayunar, puedes hacerte unas gachas de avena o algo con frutos secos y semillas, así podrías añadirle una granola a tu yogur. Algo así. Así no sentirás que has pasado del cielo de las cosas deliciosas al zumo verde. Porque creo que solo durará unos días. Y si lo vas a hacer, hazlo suavemente: primero haciendo smoothies con plátano, frutos rojos, avena y mantequilla de cacahuete o algo así. Aún así tendrás dos porciones de fruta, fibra, tienes proteína de los cacahuetes y estará buenísimo y no... Bueno, los zumos verdes son algo muy intenso, a mí me costó que me gustaran.

Es complicado...

Absolutamente. Y si todo lo que tomas al día te resulta complicado, ¿Cuánto va a durar? No tienes que ir de un extremo a otro, y puedes añadir verduras al pollo y no sentirte mal.

Es un cambio de mentalidad, en realidad.

Sí, lo es. La comida sana no es comida basura. No es contar calorías.

En su libro, en su blog y hasta en sus redes sociales, Ella es inspiración pura: solo con ver sus recetas, ya apetece olvidarse de todo lo que ella ha desechado y arrasar, con fuerza, en la sección de frutería...

Tarta de queso con frutas del bosque

D.R.

(Para 12-15 porciones)

Para la base

1 1⁄2 tazas de almendras (300 g)

2 1⁄2 tazas de dátiles Medjool (500 g)

Para la capa intermedia

2 plátanos muy maduros

2 tazas de anacardos (400 g) 1⁄2 taza de sirope de arce

(150 ml) 1⁄3 de taza de zumo de manzana recién hecho

(100 ml) 1 cucharadita de canela molida

Para la capa superior

1 plátano

1 taza de arándanos frescos (200 g)

1 taza de fresas (200 g)

4 dátiles Medjool
1 cucharada de sirope de arce
1 cucharadita de canela molida

Cortar los 3 plátanos en rodajas y congelarlos durante al menos 3 horas junto con los arándanos (debe procederse de este modo, ya que las frutas del bosque congeladas envasadas volverían la mezcla demasiado líquida porque contienen mucha agua). Dejar en remojo los anacardos también durante 3 horas como mínimo en un cuenco con agua.

Para la base

Introducir las almendras en un robot de cocina y triturarlas durante un minuto más o menos. Añadir los dátiles Medjool deshuesados y triturar de nuevo hasta obtener una mezcla con una consistencia pegajosa que se verterá y se presionará en el fondo de un molde para pasteles y se pondrá en el congelador.

Para la capa intermedia

Triturar todos los ingredientes en el robot de cocina hasta lograr una crema sin grumos. Retirar la capa de la base del congelador y verter tres cuartos de esta mezcla encima de la primera antes de volver a meterla en el congelador. Guardar el cuarto restante en el robot para la capa de arriba.

Para la capa superior

Esperar unos 20 minutos para que la capa del medio cuaje antes de empezar la tercera. Una vez transcurrido ese tiempo, añadir el resto de los ingredientes en el robot
y triturar hasta obtener una preparación homogénea que se repartirá sobre la segunda capa.

Colocar de nuevo la tarta en el congelador durante 2 ó 3 horas. Sacarla unos minutos antes de servir.