Cómo lavarte el pelo (bien) con un champú sólido. | D.R

Cómo lavarte el pelo (bien) con un champú sólido

Estas pastillas viven un boom gracias al éxito de la cosmética sostenible. Cada una equivale a casi un litro de champú líquido y, además, no llevan envase. Te damos las claves para pasarte al lavado más eco.

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Si quieres probar los champús sólidos, te decimos cómo utilizarlos de manera correcta. 

Es imposible que no hayas visto la imagen. Océanos llenos de residuos (unas 300.000 toneladas flotan en sus aguas); playas repletas de latas, envases, deshechos; tortugas que se han tragado basura… Se calcula que en 2050 habrá en el mar más plásticos que peces. Estos son algunos de los datos que maneja Lush para convencernos –y no les falta razón- de vaciar nuestra casa de envases innecesarios. Sus cosméticos desnudos, sin packaging, son un clásico y entre todos ellos, destacan las pastillas de champú sólido. 

Aunque su uso ha incrementado notablemente, de la mano del boom de la cosmética limpia y verde, estos champús llevan décadas en el mercado. Mo Constantine, cofundadora de Lush, fabricó el primero, en 1987, por casualidad, mientras buscaba una nueva base de jabón. Desde entonces no han dejado de evolucionar y muchas otras marcas se han sumado al movimiento. 

Pasarse del bote tradicional al de pastilla requiere de un periodo de adaptación. Usarlo es sencillo. En la web de Laconicum, que acaba de poner a la venta los champús en barra de Infuse my Colour, cuentan cómo usarlos: "Moja el cabello y tus manos y disuelve un poco de jabón entre ellas. Después masajea el cuero cabelludo y aclara". También es posible frotar la pastilla sobre el pelo mojado, pero resulta más difícil calcular la cantidad. Por último, es recomendable hacer una segunda pasada, ya que algunos, aunque limpian perfectamente, no hacen tanta espuma. Sencillo, sí. Pero no hay que olvidar que al principio se puede notar cierta sensación de aspereza hasta que la fibra capilar vaya adquiriendo soltura y suavidad. 

Quienes llevan tiempo usándolo es difícil que vuelvan a comprar un champú de toda la vida. Motivo no les faltan. Piensa que un champú clásico está compuesto en un 80% por agua. De ahí que una pastilla equivalga a tres botellas de 250 ml. "En los últimos 14 años, Lush ha vendido 41,3 millones de estas barras. Lo que se traduce en que se hayan dejado de fabricar 124 millones de botellas de plástico. Es decir, ¡3.100 toneladas de este material!" nos cuenta Gloría Pavía, directora de comunicación de la marca. 

¿Más ventajas que señalan sus fans? Te lo puedes llevar de viaje sin que se abra el bote ni sea un problema en el equipaje de mano (en Laconicum dan un tip: "corta la pastilla, y un trozo se queda en casa y otro al neceser"). Huele de lujo: recuerda que están realizados con ingredientes naturales muy concentrados. Una unidad dura varios meses. Lo puedes compartir con tu chico para lavarse la barba… Y, si te animas puedes incluso fabricar el tuyo en casa. Cursos como los que imparte Victoria Moradellte convertirán en una experta. 

Pero, por supuesto, lo mejor es que si te pica el gusanillo, lo pruebes por ti misma. Te dejamos a continuación unas cuantas ideas. Un último truco: si te pasas a los champús sólidos no olvides hacerte también con una cajita para guardarlos. 

 

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