D.R

Guía rápida para elegir protector solar en 2021

¿Qué crema es mejor para mi piel? ¿puedo usar la misma para el cuerpo que para la cara? ¿vale igual para la ciudad que para la playa? Respondemos a las preguntas más frecuentes que nos hacemos cada temporada antes de comprar una crema para protegernos del sol.

María Aguirre

Cuando el horizonte del verano empieza a verse más cerca, no podemos evitar querer poner un tic al lado de ese listado mental que  sobrevuela por nuestra cabeza en el que pone desde encontrar el bikini que protagonizará nuestros ratos de playa o piscina chapuzones hasta hacernos con el protector solar que nos acompañará en esos mismos momentos. Puede que lo primero sea puro capricho puesto que no tendríamos por qué renovar nuestra colección de moda baño cada temporada, pero lo segundo es una cuestión no solo de belleza sino de salud y afortunadamente ya hace tiempo que lo tenemos interiorizado -no olvides que reutilizar las cremas que compraste el año pasado no está permitida-. 

Sabemos muy bien que hay que evitar las horas centrales del día para ponernos al sol y que broncearse no es el objetivo principal porque son muchos los efectos nocivos que puede provocar en nuestra piel. Pero, ojo, no se trata de demonizar el sol ni mucho menos. Se trata de, como dicen desde Institut Esthederm, "vivir el sol en positivo" para aprovecharse de los beneficios que también tiene. Por ejemplo, la síntesis de vitamina D. Y eso que, el hecho de que se obtenga a través de la exposición solar no significa que haya que estar demasiado tiempo bajo el sol tal y como aclaran los dermatólogos de la firma Organic Sun: "hay un momento en el que ya no se estimula más". 

Lo importante es, como decíamos, elegir bien el momento y, sobre todo, protegerse. Con gorros y sombreros que cubran nuestra cabeza, sí, pero sobre todo con un producto que se aplique directamente sobre la piel para que esta la absorba. Y aquí es donde comienza el verdadero dilema sobre cuál es el mejor para hacerlo. La respuesta es sencilla: el que mejor se adecúe a tus necesidades. “La elección del protector solar se debe basar en las características individuales de cada uno, el lugar geográfico en el que nos encontremos y el consumo de sol que se haga”, argumenta la farmacéutica Estefanía Blanco. No por ser más cara u oler mejor va a ejercer mejor de barrera. Hay, por tanto, que pensar bien antes de comprar y responder a cada pregunta que se nos plantee.

¿Cómo es mi piel? 

 Al igual que elegimos crema hidratante o sérum en función de nuestro tipo de piel, no hay que olvidar este factor a la hora de decantarnos por un protector u otro. No es lo mismo una piel seca que una sensible u otra con tendencia acneica. Sobre todo ten en cuenta que debes utilizar uno distinto para el rostro y otro para el resto del cuerpo porque cada parte tiene unas necesidades y si no tirarás echarás por tierra todo lo bueno que han hecho tus tratamientos habituales de día y noche. Los hay que sirven para ambos pero, en ese caso, mira bien que así sea el que te lleves a casa. En el caso del producto que escojas para la cara, fíjate también en si ofrece algo diferencial como por ejemplo tratamiento antimanchas si es eso lo que tu piel demanda. 

¿Qué factor necesito? 

Habrás oído hablar del SPF cuyas siglas en inglés responden a Factor de Protección Solar y lo que determina es el tiempo en el que tu piel estará protegida cuando lo apliques. Es decir, el número que le acompañe marcará el momento en el que debes aplicar de nuevo el producto para que se mantenga eficaz. Cuanto más alto, más tiempo. Hay que tener en cuenta que esto se mide en los laboratorios en unas cantidades que son más altas de las que solemos utilizar que muchas veces es solo del 25% de lo recomendado. No podemos limitar a esto su fiabilidad, un correcto modo de uso es fundamental. Lo imprescindible es que asegure una protección alta y fiable de amplio espectro. 

¿Qué formato me gusta? 

Afortunadamente hay cada vez más opciones entre las que elegir todas con las mismas garantías de modo que es una cuestión exclusivamente de gustos. Las hay más densas y untuosas, ligeras y muy fluidas, en spray, en barra y hasta en polvo. No dudes, opta siempre por el que a ti te resulte más cómodo, fácil y agradable de aplicar porque hará que no muestres signos de pereza al hacerlo.