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¿Cómo se crea un cosmético ecológico?

De la tierra al laboratorio, el recorrido de un cosmético se convierte en pasión en Clarins, una marca pionera de la etnobotánica y la sostenibilidad. Su sede en París es como un gran jardín.

Myriam Serrano | Woman.es

Semillas de tallos de girasol, extracto de harungana, banana verde... un sinfín de hojas, plantas, flores y frutos llegan desde los rincones más recónditos del mundo hasta los Laboratorios Clarins, a unos 50 km de París (una sede que cumple todas las estrictas normas de alta calidad medioambiental) donde químicos, biólogos, farmacéuticos y otros expertos los convierten en superingredientes. Tenemos un guía de excepción: Christian Courtin-Clarins, presidente del consejo de vigilancia de la compañía, creada por su padre, Jacques Courtin-Clarins hace más de 60 años. "Su innovación fue desarrollar seis aceites cien por cien puros de extractos botánicos, que todavía se venden con mucho éxito. Hoy facturamos más de 1.500 millones y estamos en 130 países", nos explica el patriarca de una empresa familiar dirigida también por su hermano Olivier y las hijas de ambos, al mando también de Mugler, Azzaro y Spas My Blend. "Nunca quise niños mimados. El lema de la empresa es el que nos inculcó mi padre, “Hacer más, hacerlo mejor y disfrutar haciéndolo”."

En los laboratorios se trabajan unas 20 plantas al año, de las que se obtienen los extractos. | Clarins

Su espíritu humanista y comprometido lo lleva a viajar en compañía de un etnobotánico, Jean-Pierre Nicolas, por rincones de todos los continentes supervisando cultivos propios o descubriendo nuevos: "la harungana es una planta muy robusta que crece en Madagascar, descubrimos su eficacia para sintetizar el colágeno y es un o de nuestros mejores activos para suavizar las arrugas y mejorar la firmeza; observamos que el girasol tiene un tallo especialmente fuerte que sujeta una flor con mucho peso y gira según la posición del sol, investigamos y hallamos las auxinas, con una potente acción tonificante y reafirmante", y así nos desglosa, entre tubos de ensayo y tecnología de ultimísima generación, las propiedades de todas las plantas recolectadas y ahora en proceso de desarrollo para conseguir placenteras texturas. "Un producto de lujo tiene que basarse, sobre todo, en la calidad de su materia prima. Pero cada vez es más difícil conseguir materias primas de buena calidad y respetuosas con el medio ambiente." El trabajo de base es, por tanto, fundamental: "Hemos comprado terrenos en los Alpes, el mejor ecosistema europeo, y estamos haciendo permacultivos utilizando caballos de tiro para evitar la química, los tractores y cualquier tipo de maquinaria. Estamos dispuestos a pagar más para preservar el medio ambiente, sin encarecer el producto. Ese es el reto. Y educar a los niños para lograr una sociedad más responsable."

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Un presidente ecologista

Su cargo dice mucho: Christian Courtin es presidente del Consejo de Vigilancia de Grupo Clarins. Vela por una empresa que "desde 1974 ha creado una ética muy fuerte con la naturaleza, el medio ambiente, la infancia y sus consumidores. El que no sabe dar, no sabe lo que se pierde", asegura este ejecutivo afable y apasionado por el desarrollo sostenible. Se siente orgulloso de una empresa en la que el director general es un ex becario y cuatro directoras fueron vendedoras de sus productos en grandes almacenes, y de proyectos como el avión solar Impulsey el premio Aldeas Infantiles SOS.

Christian Courtin viaja con un etnobotánico a zonas remotas, donde tienen sus propios cultivos. | D.R.

 

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