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Cara Delevingne se sincera sobre su vida y su carrera

La ex modelo Cara Delevingne se sincera en un artículo para la revista Time. 

Garbiñe Continente | Woman.es

Si fueses la modelo mejor pagada del mundo, habiendo sido nombrada (en varias ocasiones) como mejor modelo británica, fueses la principal musa de Chanel o Burberry, tus rasgos faciales fuesen los más deseados por fotógrafos y profesionales de la moda y cada una de tus apariciones en público supusiesen una cantidad ingente de dinero, probablemente pensarás que no necesitarías nada más. Y, si alguien en esa misma situación, renunciase a todo porque dice no ser feliz, pensarías que está loca, ¿verdad? Pues lo cierto es que esta historia no se aleja tanto de la realidad

Sí, hablamos de Cara Delevingne, que durante varios años, fue el rostro mejor cotizado del mundo de la moda. Sus cejas eran las más conocidas del universo, no había firma de belleza que no quisiera capturar cada uno de sus rasgos y hacerlos protagonistas de todas sus campañas y, en las semanas de la moda, los diseñadores más importantes hubiesen dado lo que fuera por poder incluirla en sus carruseles. 

Sin embargo, nada de eso fue suficiente para Cara, quien, al cumplir los 20 años, decidió abandonar su carrera como modelo y centrarse en algo mucho más importante: ser feliz. Ahora, la ex modelo británica se sincera a través de un artículo en la revista Time, donde habla de la importancia de quererse a sí misma, de la aceptación propia por encima de estar a la disposición de la opinión pública, de la decadencia que a la larga produce vivir de cara a la galería. Sus palabras, ahora sí, valen oro, aunque la cotización de las mismas solo sea una pequeña parte de lo que valían sus posados. 

 

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Una foto publicada por Cara Delevingne (@caradelevingne) el

"Empecé modelando a los 16 años. Todas las posibilidades estaban en mi contra. Con mi estatura de 1,73 m, era más pequeña que la mayoría de las chicas del negocio. Aún así, hice un shooting y, como en la mayoría de los aspectos de mi vida, nunca me di por vencida.

Me costó tiempo estabilizarme en el negocio. Trabajé duro para ser aceptada en la comunidad de la moda más allá de mi apariencia física. Sin embargo, en ningún momento sentí la aprobación total por parte de la industria. Sentía que necesitaba la validación de todo el mundo. Como resultado, perdí la visión de mí misma y lo que significaba ser feliz, lo que significaba ser exitosa. Creo que todo esto lo originó un sentimiento de inferioridad por intentar gustar a la gente y que todos me quisieran. 

Cuando haces todo lo que puedes para hacer feliz a la gente con tu trabajo pero todavía hay gente que no es feliz, tú empiezas a pensar, 'Bueno, me he dejado el c*** trabajando. Lo he hecho todo. Me he empujado hasta el suelo.' Tú solo sientes que estás constantemente decepcionando a otros, y ese es el momento en el que piensas, 'Espera, ¿qué estoy intentando hacer? ¿Para quién estoy haciendo todo esto?'

Con el tiempo, me di cuenta de que trabajar y obtener la aprobación del resto no es lo más importante. Sí, tu carrera es muy importante, pero no es lo más importante. Por supuesto, estaba orgullosa de mis logros, pero no era realmente feliz. 

Estaba cerca de los 20 y había estado modelando durantre varios años. Mi punto de vista había cambiado... y yo había cambiado. Sube que tenía que replantearme mi vida y mis metas para el futuro. No quería estar resentida con la moda o mis éxitos. El proceso no se produjo de un día para otro, pero era imprescindible preservar mi integridad.

Me ha llevado tiempo, pero ahora sé que el trabajo no lo es todo y el éxito llega de muchas formas. He abierto mi mente, y ahora abrazo las cosas nuevas con la curiosidad de una niña. Empreo más tiempo haciendo las cosas que me gustan. Y he sido capaz de hacer mejor mi trabajo a raíz de esto. 

Cuando has estado viviendo solo para trabajar, nunca es tan bueno como tú quieres. Nunca es auténtico. Cuando hacer un balance de tu vida, el trabajo se convierte en una experiencia totalmente diferente. Hay una pasión que te mueve a un nivel nuevo de cumplimiento y gratitud y es ahí cuando puedes dar lo mejor de ti... para ti y para otros.

Todavía me queda mucho por aprender, pero estoy segura de que castigarme, sentirme culpable y recrear los errores del pasado solo me bloquea. 

Después de todo, no importa a cuánta gente le gustes, eso no vale nada si no te gustas a ti misma."