Les Belles de Nina

El aroma de la complicidad (Nina o Luna: ¿Quién te pides ser?)

Si buscas un regalo que exprese el valor de la amistad sincera ya lo has encontrado. El dúo Les Belles de Nina, los perfumes de Nina Ricci son la metáfora perfecta de la complicidad.  

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¿Tienes una amiga o una hermana con la que lo compartes todo? De esas que  se apoyan mutuamente, que se intercambian la ropa, que disfrutan arreglándose juntas, incomparables y únicas. Diferentes y complementarias. Si ella es como tu otra mitad y tenéis un vínculo instintivo, fuerte y auténtico ¡enhorabuena! porque tienes un verdadero tesoro y sí, se merece un regalo que esté a la altura, algo realmente especial, simbólico, que refuerce aún más vuestra unión. Nina Ricci te lo sirve en bandeja.

Les Belles de Nina son dos perfumes, Nina y Luna, pensados para las exploradoras de la vida. Tribu de mujeres rebosantes de promesas, que proyectan el aura y la energía de la juventud, que miran hacia el horizonte, abiertas hacia lo desconocido. Plurales, imprevisibles, libres y cautivadoras, viven la vida como si se comieran una manzana. Nina y Luna, como tu mejor amiga y tú, son más fuertes si van juntas. Por eso Nina Ricci ha elegido para su campaña a dos modelos, Jac Jagaciak y Frida Gustavsson, cuya amistad se inició al margen de las pasarelas, en plena adolescencia, y que se mantiene férrea. Jac y Frida viven al unísono una vida plasmada en Instagram y llegan incluso a unir sus nombres: el hastag #Frigaciak sella su amistad. Jac elige Luna (misteriosa, decidida, impetuosa) y Frida será Nina (radiante, chispeante, engañosamente ingenua). ¿Y tú, quien te pides ser?

Dos amigas, las modelos Jac Jagaciak y Frida Gustavsson, son Luna y Nina. | D.R.

Nina es una fragancia luminosa, chispeante y sensual, creada por el maestro perfumista Olivier Cresp. Un aroma floral, afrutado y goloso. Los ingredientes, delicados, incitan a los sentidos. La gracia explota fulgurante en una espiral de cítricos. El limón de Calabria y la lima de Caipirinha se funden en un abrazo de frescor. La gardenia untuosa se envuelve en un velo delicioso de manzana de amor. Acto seguido, la madera de cedro se mezcla con los almizcles blancos.

Luna, imaginada por Christophe Raynaud y Marie Salamagne, es audaz, intensa e insolente. Apuesta por un acorde de caramelo y flor siempreviva, una fragancia floral amaderada y golosa. Las notas de salida cautivan. Dúo embriagador. La flor de azahar y las bayas silvestres se compenetran. El corazón se abre de par en par. Noble y orgullosa, la flor siempreviva blanca se embriaga de caramelo. Acto seguido, será la vainilla carnal la que intrigue a la madera de sándalo.

Dúo Les Belles de Nina: Nina (manzana roja) y Luna (manzana azul). | D.R.

Ambas fragancias están capturadas dentro de dos frascos de culto que se nutren de la historia de la casa Nina Ricci. Digna heredera de Fille d’Eve, son la reinterpretación contemporánea del frasco diseñado por la casa Lalique en 1952. Nina es una manzana magnética, de reflejos azulados y nocturnos con dos hojas doradas y una cinta de cuero que ciñe con delicadeza el cuello. Nina es una manzana irresistible de rubor transparente con tres hojas plateadas que realzan sus curvas engañosamente ingenuas. ¿Qué manzana morderás?