La actriz Lea Seydoux. | GTRES

Los secretos mejor guardados de los maquilladores de las estrellas

Son los secretos mejor guardados de maquilladores y estilistas estrella. Trucos capaces de crear una especie de ilusionismo óptico que consigue una perspectiva mejorada de siluetas, miradas, óvalos de la cara, melenas y hasta sonrisas.

Inés Núñez | Woman.es

Literalmente y según la RAE (Real Academia de la Lengua), la palabra trampantojo procede de la unión de “trampa” y “ojo”, o lo que es lo mismo, el resultado de crear una ilusión óptica para que el ojo perciba algo diferente de la realidad. Los trampantojos han existido siempre ligados al arte; los más conocidos y urbanos han decorado muros desnudos para crear diferentes efectos decorativos. 

Recientemente, se ha convertido en una moda gastronómica, con propuestas de platos que parecen pero no son. Sin embargo, las mujeres (y muchos hombres) han conocido y utilizado siempre esta técnica para disimular defectos, adelgazar ópticamente, alargar o poblar una ceja aburrida o imitar una melena voluminosa. "El trampantojo, al menos en lo que se refiere al maquillaje, es lo que siempre hemos denominado 'correcciones', y se empezó a utilizar en los años 40, con el cine en blanco y negro: las luces del rodaje distorsionaban el maquillaje, por lo que los maquilladores de cine aprendieron a manejar las luces y las sombras de manera que neutralizaran la luz a su favor", explica Roberto Siguero, national make up artist de Lancôme España. "Hoy podemos modificar ópticamente cualquier rasgo, incluso recrear un imaginado rubor de sol durante las vacaciones", cuenta David Rodríguez, maquillador oficial de Clarins. Pero no solo de maquillaje vive el trampantojo beauty. Desde ropa interior, astucias para parecer más alta, delgada o con más melena, los trucos para mejorar lo presente están en el ADN de todas las que quieren verse mejor.

Puedes ver algunos ejemplos en la siguiente galería.