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Polvos de sol: manual de uso y errores a evitar

Ni los veranos duran ya tres meses ni el tumbing para broncearse le conviene a tu piel. Los polvos de sol son la respuesta para tener un tono favorecedor, siempre que los utilices correctamente. Los expertos te confían su know how y ponen el veto a maniobras más que habituales.

Alejandra Yeregui | Woman.es

Empecemos por el paso previo: ¿Es de suspenso aplicar los polvos bronceadores sin fondo de maquillaje? No tiene por qué si la piel está bien hidratada y utilizas bronceadores formulados en una mezcla de polvo y gel (Make Up for Ever, Lancaster) o en crema con activos hidratantes como el escualeno (Yves Saint Laurent) que evitan que se cuarteen y además resisten al agua. Si son polvos de sol convencionales, con una base ligera o BB cream medio tono más oscuro que el que utilizas en invierno te garantizas un resultado uniforme.

LOS GESTOS DE APLICACIÓN

Estás delante del espejo, con la brocha cargada de producto, cierras los ojos y ¡zas, zas! haces un barrido por todo el rostro sin orden ni concierto. Primera regla bá-si-ca: “Los polvos de sol siempre se deben extender en la zonas salientes del rostro donde incide antes el sol, es decir, mejillas, frente, nariz y barbilla. Es la forma de lograr un resultado natural, sin sobrecargar de producto”, explica Esther Montoro de Diego, directora de formación de Make Up For Ever.

La mayoría de los bronzing powders incluyen distintas tonalidades que permiten hacer sunny contouring. Evita los contrastes muy pronunciados y que haya más de dos tonos de diferencia entre uno y otro. “Para marcar los pómulos en unas facciones redondas, la aplicación correcta debe partir desde arriba hacia abajo, dando más intensidad de tono en el comienzo del hueso y suavizando a medida que se alcanzan las mejillas. En uno anguloso, además, se debe aplicar un toque de bronceador en la mandíbula para disimular la prominencia de la zona”, cuenta Montoro.

LOS ACABADOS

Los polvos irisados con micropartículas doradas son muy atractivos desde el envase, pero hay que utilizarlos con cautela. “Si se aplican indistintamente por el rostro, la piel se verá muy brillante. Esto unido al sudor del verano, da un efecto de piel grasa. Yo los recomiendo para la noche en pieles ya bronceadas. Un toque sobre párpados y mejillas ilumina el bronce”, opina Gato, maquillador oficial de Maybelline NY. En cambio, los bronceadores de acabado mate tienen la ventaja que dan un aspecto más natural al rostro, “pero, cuidado, porque aplicados en exceso pueden dar un aspecto seco de piel de ladrillo”, añade el experto.

LAS BROCHAS

Si buscas un resultado profesional, necesitas la herramienta de aplicación que utilizan los make up artists. No te fíes de las brochas que vienen con el packaging del bronceador. “Suelen ser planas, dificultan la aplicación, dejan marcados trazos de pincel y un acabado irregular”, cuenta Maite Tuset, maquilladora senior de M.A.C. Para un resultado suave, escoge una brocha de pelo abierto y suave, y presiona ligeramente al coger el producto. “En cambio para un acabado de polvo más cubriente y pulido, elige una brocha corta con forma abombada y de pelo muy prensado y corto”, aclara Tuset. Piensa en las kabuki o en la nº 182 de M.A.C. Una vez que la cargues de polvo, muévela ligeramente al aire para eliminar el sobrante. Por último, para darle larga vida a tu herramienta, cuando veas que está apelmazada, lávala con jabón neutro y agua templada, fricciona y aclara bien y déjala secar encima de una toalla.

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