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Necesitas (más de) una brocha

Algunos pinceles dibujan líneas precisas, otros las difuminan. Hay brochas para aplicar el colorete y la herramienta adecuada para hacerte un contouring. ¿Cuáles son esenciales y cuáles prescindibles? Te lo contamos.

Alejandra Yeregui | Woman.es

Has decidido surtirte con un buen arsenal de brochas. Antes de acabar comprando un kit mejor que el de un make up artist, aplica el sentido común y ten cuenta tu rutina de maquillaje para evitar acumular herramientas innecesarias. ¿Cuáles son tus tres necesidades top? ¿Eres más de utilizar polvos de sol, labios intensos o te apasionan los ahumados? También piensa que algunos pinceles pueden ser multifunción. De hecho, la maquilladora de backstage Val Garland utiliza la misma brocha para el corrector que para maquillar los labios. Segundo consejo antes de salir de la tienda: la brocha elegida debe pasar prueba de suavidad. Deslízala en la parte interna del brazo, te debe acariciar, a la mínima falta de confort sobre la piel, descártala. Realiza esta mismo test con las brochas de pelo (nunca de gomaespuma) que incluyen los estuches junto con el colorete o las sombras de maquillaje, puede que no necesites nada más.

¿Naturales o sintéticas? Según los expertos, por regla general, las de pelo natural (como el de cabra) son perfectas para aplicar las fórmulas en polvo como los bronceadores, sombras, iluminadores o polvos de acabado. Para el fondo de maquillaje, demás productos de texturas en crema y siempre que quieras proteger la vida animal o tu monedero, las cerdas sintéticas son la opción más eficiente. Además, la tecnología permite imitar la calidad del pelo natural. Si eres eco-friendly, apuesta por las realizadas con materiales renovables (Zoeva, RMS Beauty).

¿Qué forma elegir? Las planas y anchas son perfectas para aplicar las bases de maquillaje líquidas, actuán como un pincel. Las que tienen corte angular sesgado (como algunas para aplicar el fondo o hacer contouring) aportan precisión en zonas del rostro de difícil acceso, como el contorno de la nariz, o marcan los rasgos al depositar más producto desde su extremo. Las que tienen forma esférica presentan diferentes tamaños para aplicar polvos sueltos, de sol o colorete; sus cerdas están dispuestas en todos los ángulos para captar más cantidad de producto y ofrecer más superficie de contacto. En estos casos, conviene que aligeres producto previamente en la mano.

Sobre las imperfecciones. A la hora de tapar  un granito, una mancha, rojeces u ojeras necesitas una herramienta que sea precisa. Muchas veces las yemas de los dedos o las esponjas tienen un tamaño grande que no permiten ser concisa y minuciosa. Este tipo de brochas suelen tener un tamaño medio (a medio camino entre una de colorete y otra de sombra de ojos) o muy fino (similar al de un pincel de labios) si se trata de disimular granitos. “Selecciona el producto, aplícalo con la brocha cuidadosamente sobre la imperfección para cubrir la diferente tonalidad y extiende una finísima capa de polvos si quieres que aguante durante más horas”, explica Maite Tuset, maquilladora senior de M.A.C.

Sólo para tus los ojos. Al elegir el pincel para sombras (suele estar indicado como shadow brush), “ten en cuenta que cuanto más prensado está el pelo, más pigmento depositas. En cambio, si el pelo de la brocha de ojos es algo más larga, flexible y suave se consiguen acabados más translúcidos, transparentes o con menos definición”, apunta la maquilladora Maite Tuset. Y si quieres hacerte unos ojos de gata, el pincel de eyeliner debe ser estrecho, plano y biselado para dar intensidad y precisión. Coloca siempre la punta más larga a ras de la línea de las pestañas.

Cómo limpiarlas. Parece que nunca es buen momento, pero conviene hacerlo cada 2-3 meses. Es mucho más fácil de lo que imaginas. Utilizar demasiado gel jabonoso o alcohol reseca las cerdas, ya sean naturales o sintéticas, por eso, apuesta mejor por un champú hidratante, el de niños es una buena solución. Cuando pases a la acción, no las sumerjas en agua, mejor aplica el limpiador en la mano y aclara en un bol escaso de agua. Otra opción muy práctica son las fórmulas específicas para limpiar brochas, como el Brush Cleanser, de M.A.C (12, 50) o de Kiko (5,95 €), que no necesitan aclarado. Una vez limpias, peina las cerdas y déjalas secar apoyadas en una toalla, nunca de pie.

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