Maquillaje DIY: para parecer que no vas maquillada

Marta Bonilla | Marta Lasierra | Juan Aldabaldetrecu | Woman.es
Ver 3 fotos

Ni ojos ni labios, la tez es la protagonista del maquillaje. Te proponemos 3 looks –del babyface ultranatural al esculpido, mate o metalizado– y le pedimos al maquillador José Belmonte todas las claves para sacar partido a la base, corrector, iluminador y polvos de sol de Estée Lauder. Te será muy útil.

 

 

 

El 80 por ciento del éxito de un maquillaje depende de la piel, que esta temporada se convierte además en la protagonista del maquillaje. «Antes buscábamos labios potentes y sombras nacaradas para destacar un make up; ahora, la sofisticación está en la piel. No hay más que ver los looks de las últimas alfombras rojas o las portadas de revistas: de rostros ultranaturales –que no quiere decir sin maquillaje– a volúmenes esculpidos, pero siempre dando importancia a la piel», dice el maquillador José Belmonte, que ha creado y nos explica cómo hacer los looks de este reportaje: aplicar la base, iluminar, corregir, esculpir...

¿Trabajar bien la piel es la clave del maquillaje?

Sin duda, si la piel no está iluminada, saludable y bonita, el maquillaje va a quedar sucio. Por muy bien que hagas los ojos o la boca. Al contrario, con una piel perfecta, solo necesitas un poco de máscara y bálsamo para que el resultado sea impecable. Es lo primero que tenemos que corregir porque es lo que proporciona el efecto buena cara que buscan todas las mujeres. Y no hay que olvidar que el maquillaje es algo terapéutico: verse bien implica salir a la calle con más seguridad y confianza. Y eso depende, básicamente, de la piel.

Vamos paso a paso, desde el comienzo.¿Cuál es el tono correcto, el nuestro o uno más?

Las españolas tendéis a broncearos artificialmente más de lo normal. Es un error, porque así se están quitando todas las luces y volúmenes al rostro. Yo prefiero el tono de cada una. Lo ideal es probarlo en la mandíbula y difuminarlo hacia el cuello. Si desaparece, es el perfecto. Si no, no.

¿Y la textura? ¿Es más cuestión de gusto?

La tendencia es que no se note, que los demás piensen «no sé que lleva pero qué bien la veo». El efecto máscara es herencia del pasado, hoy el maquillaje es inteligente: se cubren manchas e imperfecciones pero dejamos que se transparente lo bonito de la piel. Por eso, no aplicamos la misma cantidad de producto en todas las zonas.

¿Cuánta cantidad de maquillaje hay que aplicar?

Siempre de menos a más. Tengo amigas que se pasan y luego intentan quitarse. Esto no. Hay que poner poca cantidad, pero efectiva.

Nos situamos frente al espejo, ¿cómo empezamos?

Lo primero es ver las zonas con imperfecciones, que suelen ser las aletas de la nariz, barbilla y comisuras de la boca y empezar a aplicar desde el eje central hacia el exterior. En el momento que corriges rojeces, puntos negros... te ves mejor y automáticamente, cargas menos maquillaje. Al contrario, si empiezas por la frente o los laterales y no las ocultas, te sigues viendo mal y abusas de producto. A partir del eje central se difumina, arrastrándolo con la brocha hacia los laterales. A partir de ahí, hay muchas posibilidades.

¿Cuál es la clave para lograr un look muy natural?

Corregir imperfecciones, arrastrar mucho la brocha al aplicar la base y un toque rosa en las mejillas.

¿Y para esculpir?

No se trata solo de dar uniformidad al rostro sino de trabajar los volúmenes, jugando con la luz. Los maquillajes de alfombra roja o de revista se consiguen con varios tonos. Por norma, los oscuros corrigen y los claros iluminan. Las menos expertas pueden hacerlo con polvos de sol, pero lo ideal es usar fondos de maquillaje, correctores e iluminadores (como verás en el recuadro). Los expertos se dividen entre los que prefieren la aplicación con brocha o con los dedos.

¿Qué aconsejas?

Con la brocha se emplea menos cantidad de producto, se reparte mejor y el resultado es más natural. Mi consejo es aplicar mínimas cantidades y difuminarlo para que penetre bien en la piel. Así, el acabado es más bonito y duradero. Para terminar, lo fijo con los dedos.