Elena Bau

El ‘frenchic’ según Rochas

Mademoiselle Rochas es esa naturalidad con la que las mujeres parisinas reinterpretan la elegancia y la sofisticación convertida en un aroma de alta costura, chispeante, descarado y enérgico.

Woman.es

Es imposible de definir y difícil de capturar, pero ¡quién no reconoce el chic francés cuando lo ve!  Porque no es sólo una forma de vestir, es una forma de moverse y de reír, es una manera de estar en el mundo, es un estilo de vida. El de una joven parisina, chispeante, activa, alegre y fresca.

Y Mademoiselle Rochas ha atrapado su esencia en un círculo de vidrio sencillo y perfecto, que evoca la opulencia y la dulzura de la feminidad. Es el aroma de una mujer curiosa y audaz, juguetona y optimista, a la que le gusta dejarse ver por los sitios de moda de la ciudad. Ir de shopping, visitar una galería, tomar un café en una terraza, organizar una cena romántica con vista sobre los tejados de París… Mademoiselle Rochas es urbana hasta la punta de los pies, es una apasionada de la moda y sabe apreciar los detalles. Como el toque de alta costura de la cinta de seda con motivo milrayas característico de Rochas, sello de expertos (cosido en el forro de cada abrigo de la firma) y que se encuentra en este perfume reinterpretado en los contornos del frasco, en el fondo de la etiqueta, pero principalmente gracias a la textura de este trozo de tela que delicadamente envuelve y decora el cuello del tapón plateado.

Diego Souto

Con Eau de Parfum Mademoiselle, la perfumista Anne Flipo ha logrado traducir al idioma de los aromas en la picardía y el descaro de la joven parisina actual. Y lo ha hecho mezclando el carácter chispeante acidulado del acorde de frutos rojos (grosella, grosella negra, mora) que funciona como un recuerdo de la infancia y de su despreocupación, con el contraste de la hiedra, la manzana caramelizada y una explosión de flores, puñados de pétalos de rosas destilados, provenientes en parte de los campos exclusivos Rochas, jazmín de Egipto y un acorde violeta. En las notas de fondo, confirmando su carácter y su estela, una madera de sándalo, unos almizcles chantilly blancos y vaporosos que evocan el encaje sexy, tan apreciado por Monsieur Rochas.

Elena Bau

Creado para una mujer enérgica e independiente, enamorada de la vida y de la belleza,  Mademoiselle Rochas es como una segunda piel, ese “je ne sais quoi” infalible, romántico y ultrafemenino que es la expresión misma de la seducción magnética a la francesa.