Juan Echanove vs. Pedro M. de la Rosa
Fecha: 14/03/2007Sienten admiración mutua. Echanove confiesa su debilidad por la Fórmula 1. A Martínez de la Rosa le cautiva que alguien pueda dejarse la piel sobre un escenario. Uno y otro aprovechan para curiosear sobre sus respectivas profesiones, auténticas carreras de fondo.
Juan Echanove
¿Hasta cuándo piensas dedicarte a la interpretación? Te lo pregunto porque en la F1 los pilotos tenemos fecha de caducidad, dependemos de nuestras condiciones físicas...
Todos los años, al acabar la temporada o, mejor dicho, cuando está a punto de acabar, me siento tan cansado que pienso que me jubilaré, como todo hijo de vecino, a los 60 o 65. Pero luego veo la cantidad de buenos papeles que uno puede interpretar a esa edad, y sé que moriré con las botas puestas.
En un Gran Premio de F1 llegué a perder tres kilos. En tu última obra, Plataforma, ¿cuánto adelgazas en cada función?
Entre 2 kilos y 2,200. La intensidad emocional y física hace que pierda esa cantidad de agua. Pero, nada más terminar, la recupero bebiendo cerveza.
¿Te has quedado en blanco alguna vez en medio de una función? ¿Cuál fue tu reacción?
Hace un mes tuve un problema de hiperventilación y sufrí un gran mareo que me hizo olvidar el momento de la función en el que me encontraba. Respiré calmado, me tranquilicé y la memoria volvió a trabajar. Fue una especie de reset.
¿Cómo es posible memorizar tanta información?
A base de horas y, sobre todo, de tranquilidad y confianza. Yo memorizo entre 07:00 y 09:00. ¿Por qué? Supongo que tengo una sensación de soledad alrededor que hace que me concentre mejor.
Si no hubieras sido actor, ¿te hubiera gustado ser piloto?
Lo que más.
¿Por qué a los artistas os suele gustar más el teatro que el cine?
No creo que a los artistas nos guste más uno que otro. Pero el teatro es una droga que, si te ha enganchado… ¡Ay, amigo!… no tiene rehabilitación ni tratamiento. ¡Date por jodido!
Verle actuar es siempre un placer para los sentidos. Actualmente está de gira con la obra de teatro Plataforma, dirigida por Calixto Bieito. En la gran pantalla estrenará pronto, junto a Pe y Brody, la película Manolete.
Pedro M. de la Rosa
¿Qué es para ti el amor propio?
Es la fuerza interior de cada uno, la gasolina que nos mueve. Debe ser la cualidad principal de una persona sobre la que deben sustentarse otras muchas cosas.
Supongo que merece la pena perderse ciertas cosas de la vida común por estar enganchado a una trazada…
No me he perdido nada en la vida por estar enganchado a una trazada, precisamente porque mi vida es eso.
¿Hay algún piloto en la F1 que sepa de mecánica aplicada más que tú?
Seguro que hay alguno... ¡Pero lo que es seguro es que hay pilotos que saben menos! A mí me ha ayudado mucho en mi trabajo, aunque también debo reconocer que mecánicamente, con las manos, soy malo.
¿El honor y la caballerosidad existen en tu profesión?
Sí, aunque no son cualidades que abunden. Para mí, lo importante en la competición no solo es ganar, sino cómo se gana. Un campeón tiene que triunfar con honor.
¿Michael Schumacher ha acabado su trayectoria como Zinedine Zidane, con un cabezazo?
A mí, Schumacher me ha decepcionado como persona pero no me gusta criticar; prefiero que cada uno juzgue por sí mismo.
¿De quién puede aprender más Lewis Hamilton, la gran apuesta de futuro, de Fernando Alonso o de ti?
Si es inteligente, de los dos. Tenemos cualidades diferentes.
Dime algún artilugio de motor que no hayas conducido y que te gustaría probar (a mí, me encantaría llevar las riendas de un Dumper de la construcción).
Un tráiler por una carretera de curvas... ¡Tiene que ser difícil!
Es el segundo mejor piloto español por palmarés de la historia de la Fórmula 1. Los entendidos dicen que este será su año. En 2006 consiguió su sueño desde niño: un podio. Fue en el Gran Premio de Hungría.




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