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Entrevista a Sienna Miller. Actriz e icono de moda

Fecha: 06/06/2007 Mirtha Jennings
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Los flashes la persiguen hasta cuando va a comprar el pan porque, además de actriz, es un icono de moda. en unos meses llegarán a españa sus últimas películas, Stardust y Factory Girl, mientras se perfi la como la nueva chica Bond.

Sonríe radiante y afirma rotunda: «Sí, estoy viviendo el mejor momento de mi vida.» En ese justo instante nos damos cuenta de que es tan guapa y sensual como en sus películas, que el maquillaje es simplemente la herramienta que puntualiza su belleza natural.

Al fin y al cabo, tiene 25 años y aparenta ser una dulce jovencita. Pero pronto nos damos cuenta de que la inocencia solo se refleja en su rostro; en su mente, Sienna es una actriz de éxito que acepta deportivamente todo lo que ello conlleva: fama, estereotipos sobre su persona y paparazis en la puerta de su casa.

Quedamos en Londres, y al llegar al lugar de la cita, su primera mirada nos descoloca: Sienna, al principio, puede resultar desconcertante en las distancias cortas. Sin embargo, pasadas las primeras preguntas se relaja, y por fin la estrella desciende a la tierra para mostrarse tal y como es: cercana, frágil y con sentido del humor.

Factory Girl, una de tus últimas películas, pendiente de estreno en España, narra la vida de Edie Sedgwick, la musa de Andy Warhol, que murió de sobredosis a los 28 años. Pagó un precio alto por la fama... ¿Cómo la llevas tú?
No es agradable ser objetivo de las cámaras continuamente pero, por fortuna, creo que a mí eso no me ha cambiado: conservo los mismos amigos de siempre; mi madre y mi perro siguen siendo mis mejores compañías, y ni siquiera tengo asistenta personal. No me siento cómoda con toda esa expectación, así que tampoco leo nada de lo que se escribe sobre mí.

Al principio de tu carrera, la prensa te conocía como «la novia de...» ¿La relación que tuviste con Jude Law te perjudicó a nivel profesional?

Sí. Al principio la gente no prestaba ninguna atención a mi talento como actriz. No les importaba que yo quisiera dedicarme a esto en serio. En cambio, sí era interesante hablar de mí como la pareja de alguien con quien tenía una relación de culebrón. A decir verdad, podría convertirse en un buen guión (ríe).

No fue fácil saber que tu pareja tenía un affaire con la niñera –Jude Law tiene tres niños de su anterior pareja, Sadie Frost– y que todos se enteraran...

Lo que más me entristeció fue darme cuenta de que estaba ciega, de que me había dejado llevar por mi lado más romántico. Aún a veces pienso: «¿Seré capaz de volverme a enamorar de esa manera tan entregada y abierta?» En fin, de todo se aprende, y creo que ahora soy más fuerte y más madura. Sé que muchas mujeres habrán vivido una situación similar a la mía, aunque no de una forma tan pública. Parece ser que la monogamia todavía es un reto difícil para ellos...

Entonces, ahora, ¿nada de hombres?
De momento, estoy soltera.

¿Y qué hay de los rumores que te emparejan con tu compañero de reparto en Factory Girl, Hayden Christensen, o de aquellos que te vinculan al también actor Josh Hartnett?

Si tuviéramos que hacer caso de todos los rumores que se lanzan, yo creo que, más o menos, ya me habría acostado con la mitad de Hollywood. Hasta cierto punto resulta gracioso porque solo he tenido una relación sólida en mi vida, de los 19 a los 24 años. Ahora tengo 25, así que no sé de dónde he sacado el tiempo para dormir con toda esa gente que, en realidad, son solo amigos. Y Josh y Hayden lo son.

Aseguras que eres una persona romántica. Imagina cómo sería tu cita ideal.
Creo que todas las mujeres, independientemente de su edad, son algo románticas. A mí me gustaría que me llevaran a cenar a un pequeño restaurante donde el chef me sorprendiera con un menú. Luego iríamos a bailar o a escuchar música. Todo muy normal. Pero nunca he tenido una cita así, por lo tanto, cuando suceda, te contaré el final (ríe).

¿Te gustaría casarte y tener hijos?

Sí, por supuesto. Me apetece mucho ser madre, y además sé que seré estupenda porque tengo mucho amor que dar.

Una imagen privilegiada

Parece que en breve comenzarás a rodar junto al nuevo y flamante Agente 007, Daniel Craig. ¿Cómo llevas eso de ser la próxima chica Bond?

Bueno, se podría decir casi que sí, pero no me gusta hablar de futuros proyectos antes de que se consoliden. Trae mala suerte.

Si eso ocurre finalmente, la prensa tendrá la excusa perfecta para seguir reafirmando que eres una de las sex symbol del planeta.
(Ríe). La verdad, no creo que lo sea. No creo en la perfección ni me siento glamurosa. Tengo celulitis, como todas las mujeres, y lo llevo bien. Soy una persona normal, con una vida normal.

Ahora me dirás que tampoco te machacas en el gimnasio...

Pues no, no voy, y además como bastante. Mi suerte es que tengo un metabolismo muy rápido. Sé que algún día me despertaré y notaré que mi trasero se ha descolgado y me llega al suelo. Pero mientras tanto, por favor, que la leche sea entera; odio la desnatada.

Lo tienes claro. ¿Alguien se ha atrevido a sugerirte que hicieras dieta?
Sí, el director de Factory Girl, George Hickenlooper, me insistió en que debía adelgazar para interpretar a Edie porque ella era más delgada que yo. Por supuesto, me negué: yo necesito comer para mantener mi energía vital. Especialmente, pan. De todas formas, durante el rodaje, y debido a mi estresante agenda, sí que bajé unos cuantos kilitos.

Es curioso, porque la imagen que todos tenemos de Sienna Miller es la de una fashionista que cuida su cuerpo con dedicación. Siempre estás impecable.

Cuando haces algo de publicidad o moda te maquillan y te ponen un vestido bonito. ¿Cómo no vas a estar guapa? Creo que es importante decir a las chicas jóvenes que la perfección no existe. El Photoshop y determinadas posturas en las que hacen que te coloques, mejoran mucho la imagen final.

Pero en el día a día, también te fotografían por la calle. Además, supongo que eres consciente de que las revistas te reconocen como uno de los ejemplos de estilo de esta época.

Como a toda chica, en ocasiones determinadas me gusta arreglarme. Si un día me apetece, ¡claro que me retoco el pelo o me maquillo! Pero no quiero sentirme esclava de la imagen las 24 horas del día. Eso debe ser agotador. En cuanto a lo de ser un icono de la moda, no sé... A mí me inspiran muchos estilos, así que no creo que yo tenga uno propio que los demás deban imitar.

Aún así, recuerdo que una vez mi madre me trajo unos cinturones preciosos de Marruecos y me los puse. Poco tiempo después, los vi, exactamente iguales, en un escaparate de Londres. ¡Eran copias! Por cierto, eran más baratos que el de los míos.

Pues debe ser algo inevitable. Sin haberse estrenado todavía Factory Girl en España, ya todas las estilistas se fijan en el vestuario de tu personaje, Edie, para coger ideas de moda...

Claro, es normal. A mí también me encanta la estética de los años sesenta, así como su rebeldía e independencia. A veces pienso que nací demasiado tarde, porque esa época me fascina.

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