Una psicóloga y dos escritoras opinan sobre el tema
Fecha: 19/11/2009Mati Segura Roig es licenciada en Psicología y sexólaga especialista en relaciones de pareja. Lola Beccaria y Elisabeth G. Iborra son escritoras que nos hablan de las relaciones por Internet.
OPINA LA PSICÓLOGA
¿Con internet y las webs de contactos, están cambiando las relaciones personales?
Sí, ya que se amplían las posibilidades de conocer gente. El problema se produce cuando internet nos impide ver a las personas afi nes que tenemos al lado, en la vida real.
Ligar es cosa de un clic. ¿Nos estamos volviendo demasiado cómodos?
¿Comodidad o miedo? Sentada frente al ordenador se crea una sensación de seguridad, sin miedo al ridículo... Frecuentemente, las personas que solo utilizan este medio para encontrar pareja acostumbran a ser personas con temor a exponerse abiertamente.
¿Se miente más en este tipo de contactos?
Jugar a ser otra persona es fácil en internet. Puede ser divertido y no pasa nada si no se asumen compromisos, pero si el juego continúa y alguien se enamora, se comprometerá con una persona que en realidad no existe.
¿Se consigue un clima más íntimo por el mero hecho de hablar a distancia?
Claro, ya lo dijo Sócrates: «Voy a hablar con la cabeza tapada para que, galopando por las palabras llegue rápidamente hasta el fi nal y no me frene la vergüenza de mirarte.»
¿Cómo saber si soy adicta?
Cualquier conducta que nos produce placer puede convertirse en adictiva. Deberíamos preocuparnos si: nos ponemos nerviosos al no poder conectarnos; comprobamos el mail más veces de las necesarias; nos irritamos cuando familia o amigos nos recriminan pasar demasiado tiempo online: abandonamos otras
actividades por estar chateando; mentimos sobre este tema; perdemos concentración en el trabajo.
Mírame y no me toques
Lola Beccaria, autora de ‘El arte de perder’ (Ed. Planeta, 20 €).
Sentada una tarde delante del televisor escuché una estadística que me dejó perpleja: más del 60% de las parejas que se forman hoy en día lo hacen a través de internet. ¿Cómo era posible que a través de una pantalla se conociese ya más gente que siguiendo el método tradicional? Pensé que podría ser un tema interesante para escribir una novela y me puse a investigar. Me abrí un perfil en un portal de contactos y eché el anzuelo. En seguida empezaron a contactar conmigo hombres diversos. Tuve
muchas citas, los entrevisté, recabé información... y al final, escribí una historia de
ciberamor. Un argumento de ficción que refleja los conflictos y avatares de los aventureros cibernautas embarcados en pasiones amorosas. En principio,
nada tiene de particular aprovechar internet para conocer gente: las parejas se contactan, se conocen y finalmente se citan en persona. Sin embargo, hay algo que me llamó poderosamente la atención: todo lo que se adjetiva con ‘virtual’ (amor virtual, sexo virtual...), es decir, todo intercambio humano en el que solo hay contacto cibernético, nunca real. Y yo me pregunto, ¿por qué no llevan a término sus historias y culminan en la realidad? No nos engañemos, solo el contacto físico, el roce de la
piel, el beso, la caricia, el susurro... son realmente contacto genuino. Internet es un simple aperitivo, pero lo tangible es el auténtico banquete.
Liga con seguridad
Elisabeth G. Iborra, autora de ‘Enredadas’ (Ed. Somos Libros, 14 €).
Desde que el cibermundo es el cibermundo, a las mujeres se nos ha abierto un abanico
de posibilidades para abordar nuestra sexualidad libremente sin el miedo al qué
dirán. Webs para encontrar pareja a través de las cuales puedes conocer a hombres que no te asaltan por la calle o en los bares; webs para citas sexuales esporádicas sin
compromiso; webs especializadas en fantasías y aficiones eróticas con muchas ideas; foros sexuales en los que hablar de temas que te preocupan sintiéndote respaldada;
chats eróticos en los que los cibernautas se ponen a tono con picardías lingüísticas... A pesar de que el cibersexo te libera de prejuicios y es enriquecedor, conviene tomar ciertas precauciones: nunca sabes quién hay al otro lado del teclado. La foto que te manda un ciberligue puede ser de hace diez años, la ciberamiga que te hace preguntas
sobre tus gustos eróticos quizá sea un hombre que luego te contactará con otro nombre de usuario pretendiendo conocerte como si fuera tu alma gemela... Cosas que pasan porque al perderse el contacto resulta más fácil engañar. Así que ve con tiento: queda en sitios públicos, informa a alguna amiga de dónde irás, ten el móvil a mano, no des información privada... ¡E importante! No mandes fotos o vídeos mostrando ni el tirante del sujetador... Al día siguiente puede llegarle a tu padre a su mail.




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