Una atrevida florista
Fecha: 07/09/2009Paisajismo, cerámica y diseño son los tres puntales creativos de Meli López, una creadora heterodoxa y ecléctica que mezcla sin complejos flores, frutas y verduras en sus arreglos.
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El día de su boda, Meli López quiso casarse con un ramo de coliflores. «Me atrae la idea de los centros comestibles», confiesa, mientras prepara un arreglo con tomates, alcachofas y flores silvestres, como un Archimboldo contemporáneo. Y es que los ramos de hortalizas y los centros de frutas son un sello de identidad del trabajo de esta creadora floral. «No es muy ortodoxo mezclar frutas con flores, pero tiene la gran ventaja de la estacionalidad»; castañas en otoño y melocotones en verano. El resultado es un trabajo único e irrepetible. Meli López estudió horticultura y paisajismo y en seguida fi chó por una empresa para la que dirigía importantes proyectos de paisajismo: «Eran jardines particulares en los que tenía que mover tierra, analizar las canalizaciones de agua para el riego, estudiar la plantación…» Trabajó ocho años a ese ritmo hasta que hace tres inauguró su propio estudio: «Las flores me atraen por muchos motivos –explica–, me gusta trabajar con ellas y cuidarlas.» Por ello, esta urbanita recalcitrante se escapa al campo muchos fines de semana. «Hubo un tiempo en el que tenía una visión de la vida rural muy idealizada e, incluso, pensé en irme a vivir al campo pero, siendo realista, me conformo con escaparme de vez en cuando a la sierra madrileña.» En el campo descubre especies nuevas, recoge flores y las fotografía. «El gusto por las flores es algo que he aprendido desde la infancia –remarca–. He crecido en una casa con flores. Mi madre lleva siempre en el coche unas tijeras para improvisar un ramo campestre en cualquier momento. Su imagen volviendo de la compra con un ramo de flores en un brazo y una bolsa con tomates y zanahorias en la mano era algo habitual.» Todos esos recuerdos han influido para que Meli relacionase flores y hortalizas sin complejos y para que tuviese un puesto de flores en el mercado. «Convertir la flor en un producto de consumo cotidiano era una idea romántica que probé en el recién inaugurado Mercado de San Miguel.» Pero el trabajo de Meli es intimista y solitario, y aquél no era su sitio. Ahora, su estudio es portátil y trabaja por encargo. Su cuartel general está en los bajos de Víctimas del Celuloide (www.victimas del celuloide.com), tienda con una excelente selección de diseños de autor que inauguró junto a su marido hace varios años. Entre los dos han recuperado ese espacio, dejando el ladrillo visto, para disfrutar de parte de la vieja muralla árabe en el corazón del Madrid de Los Austrias (Santiago, 4).
Una casa 100% luz
La casa está a un paso de su estudio y tienda, aunque Meli y José suelen desplazarse
en moto. Un ático por el que la luz entra a raudales y que las plantas agradecen. «La reforma duró un año y dividimos la planta en dos amplios ambientes.» La cocina preside uno de ellos; a Meli le encantacocinar y recibir en ella a los amigos. El baño y el dormitorio, el otro. Amantes del buen diseño, la casa está repleta de libros, guiños y piezas originales que, como ocurre en su tienda, merecen una segunda mirada. Como esta regadera de cerámica blanca que presenta en un cubo de zinc (izquierda). Un diseño propio que destaca su faceta de escultora y ceramista.




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