Chicas malas
Fecha: 24/04/2008-
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Amy Winehouse canta como los ángeles y vive como el diablo. Otras siguen su estela, hasta crear un patrón peculiar, una moda, un talante de seducción: el de la mujer tragedia que anuncia ruina como un caserón mal mantenido, la mujer en destrucción que estimula los anhelos de los que están enteros.
Un ‘modelo’ de contracultura que no es ninguna novedad. Imágenes renovadas de la mujer del ideal ebrio y poético del simbolismo literario decimonónico, hembras emanadas de las resacas del opio, del hachís comido a cucharadas, de la dama verde bebida a tragos. Las putas de Charles Baudelaire, las ‘Flores del mal’.
Las mujeres que se dirigen al abismo, solo porque ellas son el abismo. La ‘femme fatale’ de la que, en su compañía, solo resta esperar el fin, erotizados por su insoportable frivolidad de moribunda. Pero, como escribía Espronceda: «Me gusta ver caer la bomba mansa desde el cielo.» No nos gusta cabalgar las bombas, ni recibirlas, ni vivirlas, pero sí verlas caer en páginas de papel couché, seguir absortos su trayectoria y no estar allí cuando estallan.
Un «bésame el culo» borde, irreverente, inaccesible, para titular el poema de mujeres que beben la vida sin secarse los labios, que leen espectadores que secan sus labios secos.




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