Moda Woman / Artículos

Norman Vilalta

Fecha: 11/01/2007 Victoria Aroca
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Sus zapatos están hechos con amor y eso se nota. Crea unos cien pares al año, siempre asimétricos, de línea estilizada y con volúmenes muy trabajados en las hormas.

Es un entusiasta. Hay que serlo para dejar un buen bufete de abogados y fajarse con cueros, hormas y puntadas. Argentino nacido en Patagonia, siempre fue hábil con las manos y, aunque le gustaba la abogacía, no le apasionaba como su nueva profesión de zapatero: «Mi estilo es estilizado, con las puntas afiladas y bajas, y sobre todo, volúmenes muy trabajados en las hormas. El calzado se convierte en una línea que empieza en los hombros, sigue por los pantalones y termina en los pies. Alargando o acortando el zapato, la línea cambia.»
Localizar uno de sus zapatos no es fácil, ya que parte de su producción, unos cien pares al año, sale de España. Un truco para reconocerlos es buscar las asimetrías: «Siempre hago los zapatos distintos del lado interno y del lado externo, algo que se aprecia en las taloneras. Es un detalle mío, un juego.»
Ahora trabaja también en temas más conceptuales: «Estoy sacando al exterior los refuerzos que suele llevar el zapato por dentro, y busco en los materiales su fuerza estética. De ahí que haga un zapato pintado de dorado, ponga una suela al revés o deje los tacones sin terminar. Pruebo estructuras para lograr sensaciones en el pie.»
Huir de la repetición
Talleres como el suyo hay muy pocos: los de John Lobb de Londres o París, el de Foster & Sons en Londres, Berluti en Milán y Stefano Bemer en Florencia, donde Norman aprendió el oficio.
«Ha llegado mi momento de empezar a trabajar en un zapato artesanal sin que sea a medida. Cuando ves las piezas industriales de alta gama te das cuenta de que son muy parecidas y juegan con los mismos recursos. Sin embargo, la industria te permite hacer lo que quieras, aunque las marcas no lo aprovechen. Les falta la artesanía, el banco de trabajo. Los diseñadores tienen muchos vicios porque no son zapateros, y eso se nota. Puede que sean genios del diseño o del patronaje, pero ser zapatero tiene su ventaja: la industria sin la artesanía tiene un techo.»
Enric Granados, 5 (BCN). Tel. 933 234 014.

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