Andrea Morros
Fecha: 12/04/2007En su taller, la tradición se revela contra el marketing. Descubre el placer de las prendas bien hechas.
iene la mirada puesta en los maestros que revolucionaron el mundo de la moda a principios del siglo XX y, al hilo de esa tradición, creó su taller de prêtà- couture. En la casa y en el estudio de Andrea Morros, muchos libros atestiguan esa querencia hacia las prendas trabajadas a medida y a tempo lento. Un savoir faire que debe a sus años de trabajo en París, y que se refleja en sus propuestas de novia y fiesta. Libros y más libros: «Estoy horrorizada, el libro de moda está desapareciendo. En Londres, el Victoria & Albert Museum ha cerrado la librería de moda; en París ya no se edita nada. Lo que da dinero son los gadgets.» Y es que los tiempos cambian: «La moda no está de moda. Con la irrupción del streetwear, el foco cultural se proyecta ahora hacia manifestaciones artísticas como el interiorismo, la arquitectura, el diseño gráfico y la música. Todo empezó con la aparición de las multinacionales y la prenda de bajo coste, que provocó el consumo entre los jóvenes.»
De la pasarela a la fiesta con dj
El cambio está, también, en la manera de comunicar. «Desaparecen las pasarelas y, en cambio, se dan otro tipo de presentaciones, como fiestas con dj conocido. Los invitados pasan a formar parte del evento. Todo está enfocado a un público consumista.»
¿Y el que no entra en este target? «Está desorientado. Ahora, solo queda o el producto muy elitista, liderado por las grandes marcas, o propuestas pequeñas y personalizadas, como es mi caso. No se sabe qué va a suceder en diez años con la gama media y las tiendas multimarca, porque es difícil saber qué vender y qué hacer.»
A pesar de que la evolución del mercado se refleja en sus colecciones, la base de su trabajo no varía: «Prenda bien hecha, buenas telas y buen patronaje.»
El rock como inspiración
La música es el leitmotiv de su última colección: «Volvemos a los años setenta, pero con cuidado. Lo importante es que la prenda resista fuera de contexto.» Ella rasga y rompe telas ligeras, organzas y gasas para simular el paso del tiempo. Le gusta mezclar el negro con colores y transparencias. Y en cuanto a las chaquetas, son muy entalladas y cortas, y llevan los hombros trabajados.
La suya es una novia que quiere desmarcarse y salir de lo convencional: «Hoy, las parejas acaban haciendo una fiesta para reunir a amigos y familiares, y eso se nota en el vestuario.» La diseñadora apuesta por la innovación: «Con lo que ha evolucionado la tecnología se podría investigar, por ejemplo, en nuevas maneras de estampar… El campo es amplísimo y todavía está virgen.»




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