woman | El lujo de ser mujer

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Tribu invencible

Las firmas francesas Balmain y L’Oréal Paris se unen para crear una colección cápsula de labiales en una campaña que celebra la belleza diversa.

Woman.es

La alta costura y la belleza asequible se unen para crear una lujosa colección de barras de labios cuyos tonos no dejan a nadie indiferente. Olivier Rousteing, diseñador de Balmain, ha revolucionado las pasarelas con su visión poderosa y sexy de la mujer.

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Sus “amazonas del futuro”, como definió el propio Rousteing a su última colección de otoño, destacaban con un maquillaje potente con ojos misteriosos y bocas rebeldes. Los doce nuevos labiales sorprenden a primera vista con un pack exclusivo y exuberante, inspirado en piedras preciosas con el oro (una estética muy distintiva de Balmain) como protagonista.

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La campaña cuenta con doce modelos (cada una con un tono de labios) que representan el empoderamiento de las mujeres. Inmortalizadas por el prestigioso fotógrafo Nico Bustos, tops como Doutzen Kroes, Lara Stone, Maria Borges o Cindy Bruna representan la diversidad de la belleza universal donde todas las mujeres tienen su sitio.

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Los labiales se dividen en tres tribus súper atractivas de color: Rock (con pack azul), para las más rebeldes y luchadoras; Glamazone (en verde), para valientes y aventureras y Couture (en negro) para todas las que buscan tonos con un efecto más glamouroso y sofisticado. Las unidades son limitadas… ¡No te quedes sin ellas!

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Harvey Weinstein.  | GTRES

Weinstein: lo que piensan las mujeres

Las mujeres de Hollywood reaccionan a las acusaciones de acoso sexual del productor Harvey Weinstein y su mensaje es claro: chicos, no lo estáis pillando.

Ana Cortizo | Woman.es

Tiramos la toalla: por mucho que actualicemos y actualicemos este artículo, las mujeres acosadas por Harvey Weinstein siguen aumentando. Mientras escribimos estas líneas, la cuenta llega a 46. Perdón, 47. ¿Veis? Imposible. 

Entre las víctimas de este productor con tendencia a quedarse en albornoz, citar a actrices emergentes en su cuarto de baño y solicitar masajes con final feliz están estrellas como Angelina Jolie (que lo rechazó y se negó a volver a trabajar con él), Gwyneth Paltrow (que se negó y prosperó bajo su ala), Asia Argento, Mira Sorvino, Rosanna Arquette, Cara Delevingne, Ashley Judd, Kate Beckinsale, Heather Graham o Rose McGowan. La última (de momento) que ha dado un paso adelante ha sido Lena Headey (oh, Dios mío, ¿también Cersei?), a la que se insinuó durante el Festival de Venecia y de nuevo, años después, en los pasillos de un hotel.

Gwyneth Paltrow junto a Harvey Weinstein (segundo desde la izquierda) | DAVE CAULKIN

Hace falta valor para plantarse ante el mundo y entonar el #MeToo y desde aquí aplaudimos el coraje de todas esas mujeres. Pero es que además, al tomar la palabra, están desencadenando grandes cosas. Tres, para empezar.  

En primer lugar, han logrado que muchas mujeres que han sufrido acoso o abusos sexuales en la industria audiovisual se animen a contar su caso. Reese Witherspoon ha revelado que ha sufrido esta pesadilla varias veces a lo largo de su carrera, la primera de ellas a los 16 años a manos de un director. Patricia Arquette ha hablado de las insinuaciones de Oliver Stone. Jennifer Lawrence ha hablado de casting humillantes, desnudos fotográficos y propuestas de películas porno. Björk ha contado que “un director danés” mantuvo un nivel de contacto físico e insinuaciones totalmente inapropiado mientras rodaban una película juntos (la discreción es innecesaria, querida Björk: a ver, chicas: por 25 pesetas, directores daneses con los que haya trabajado la cantante islandesa). Y aunque la difunta Carrie Fisher no está en condiciones de levantar dedos acusadores (o, al menos, sería muy perturbador que lo hiciera), una amiga suya ha revelado ahora que Carrie la rescató del acoso de un alto ejecutivo de Sony mandándole al interfecto una lengua de vaca en una cajita de Tiffany’s... y amenazando veladamente con enviarle su propio miembro si no aprendía a dejarlo bien guardadito.

Miembros de la Organización Nacional para las Mujeres se manifiestan en Manhattan contra Harvey Weinstein. | CORDON

En segundo lugar, el escándalo Weinstein ha desatado una ola de solidaridad ‘celebrity’. Margot Robbie ha escrito una carta abierta firmada por “El club de las chicas” denunciando los métodos del patriarcal Hollywood. Mayim Bialik publicó una pieza de opinión en The New York Times, en la que hablaba de cómo se cayó del guindo cuando entró en la industria del espectáculo, a los 11 años. Eso sí, luego tuvo que dar explicaciones porque muchos vieron en frases como “me visto con modestia y no tonteo con hombres” una manera de culpar a las que sí lo hacen. Emma Thompson ha sido tajante –“No es un adicto al sexo, es un depredador”–, ante los comunicados en los que el productor aseguraba haber empezado un tratamiento para tratar su “problema”. Meryl Streep ha dicho: “El comportamiento es inexcusable; el abuso de poder, familiar”. Que nosotras sepamos, solo Lindsay Lohan ha tenido la loca idea de defender al productor, con unos vídeos de apoyo que, a medida que el virus Weinstein se convertía en plaga, ha retirado discretamente. 

En último lugar, tanto ruido mediático ha servido también para que nos indignemos, una vez más, con esos hombres que nadan y guardan la ropa a la vez a la hora de condenar abusos machistas. Con honrosas excepciones (gracias, Benedict Cumberbatch, Ryan Gosling y George Clooney, sois tan majos como guapos), la mayoría de los mensajes de condena, cuidadosamente elaborados, de los chicos de Hollywood empiezan con un “el hombre que financió mis primeras películas”, “mi amigo durante 25 años”, “obviamente, había dos personas en Harvey”. Luego, tras felicitar a las víctimas por su valor y afirmar que hay que creerlas siempre (a pesar de la lanza rota a favor del acosador), expresan su horror mencionando a esposas, hermanas e hijas. Y ahí, chicas, el Hollywood masculino la ha fastidiado a lo grande.

Rose McGowan, mujer violada por Harvey y portavoz informal de todas las víctimas, perdió los papeles cuando Ben Affleck (que tiene sus propios problemas de manos largas con las mujeres) tuiteó al respecto, expresando ignorancia y sorpresa. “¡Pero si te dije lo que me había hecho, Ben! ¡Mentiroso!”, estalló McGowan en un ataque de justa ira que llevó a que le bloquearan (temporalmente) su cuenta de Twitter y a que medio mundo virtual emprendiera, en represalia, un boicot a la plataforma.

Sin ahondar en lo que sabía o no Affleck (lo de Weinstein era un secreto a voces, y Courtney Love ya nos advirtió en 2005), la mitad femenina de las redes sociales se sube por las paredes ante la solidaridad mal entendida entre hombres, ante la ceguera cómoda en la que se han sumido y, sobre todo, ante su actitud condescendiente. A Matt Damon, por ejemplo, le ha caído ira y fuego por empezar su mensaje de apoyo con un “como padre de cuatro hijas”. ¿Qué pasa, que si violan a una mujer que no comparta ADN contigo la cosa tiene menos puntos de condena? ¿Por qué ninguno ha dicho: “como padre de hijos, les enseño a mis retoños que ese comportamiento es inaceptable?”. Ay, amigas, el heteropatriarcado no descansa. Por eso nosotras tampoco podemos hacerlo.

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Alessandra Ambrosio y Emma Roberts se suman a la lucha feminista de Hollywood

La modelo y la actriz mandan un mensaje de apoyo a las víctimas de Harvey Weinstein a través de la moda. 

SILVIA VÁZQUEZ | WOMAN.ES

El feminismo está cobrando más fuerza que nunca en Hollywood. Después de que en las últimas semanas más de 30 actrices declararan que habían sufrido acoso sexual por parte del famoso productor de cine Harvey Weinstein, incluidas Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow o Cara Delenvinge, son muchas las 'celebs' que están mostrando su apoyo a la causa. 

Hace unos días fue Penélope Cruz quien salió en defensa de sus compañeras con un emocionante mensaje, y ahora han sido Alessandra Ambrosio y Emma Roberts las que han puesto su granito de arena en esta lucha feminista.

Emma Roberts con la camiseta feminista 'Marchin'.  | GTRES

Casualmente la modelo y la actriz han coincidido luciendo la misma camiseta en Los Ángeles con una clara reivindicación feminista. La prenda en cuestión es una camiseta blanca básica con una imagen en la que se puede leer "Marchin", en referencia a las marchas feministas que en los últimos meses se han sucedido en Estados Unidos y el resto del mundo.

En el dibujo aparecen varias mujeres manifestándose con diferentes símbolos de apoyo al movimiento y una pancarta cuyo mensaje no deja lugar a dudas: "Girl Power".

Alessandra Ambrosio luce una camiseta feminista.  | GTRES

Alessandra Ambrosio ha combinado su camiseta con 'shorts' vaqueros lavados, zapatillas blancas y un pequeño bolso rojo, al más puro estilo de un ángel de Victoria's Secret. Por su parte, Emma Roberts ha optado por unos 'jeans' rectos con algunos rotos, zapatillas y bolso negro. 

'Will and Grace' vuelve con una mirada feminista. | ImDb

Cuando las estrellas (femeninas) reescribieron su vida de ficción

'Will & Grace' ha vuelto... con un 'twist' feminista a exigencia de su protagonista, Debra Messing. Y no es la única vez que una actriz ha logrado que se reescriba un guión a mayor gloria de la igualdad de género. 

Ana Cortizo | Woman.es

Oh, sí. ¡Will & Grace ha vuelto! Y hemos disfrutado a lo grande con las nuevas andanzas de nuestro abogado gay y nuestra interiorista neurótica preferidos. Pero los años no pasan en balde. Y no nos referimos a las canas que peinan ya Debra Messing y Eric McCormack, protagonistas de la serie, sino a que los personajes son más maduros, las andanzas erótico-festivas de Will, más explícitas y menos estereotipadas y el espíritu de Grace, más feminista que nunca. Este último punto fue la única petición que hizo la protagonista, Debra Messing, para volver a encarnar al personaje 20 años después. Y es que, en ocasiones, las mujeres deben mantenerse firmes para que ciertos mensajes lleguen al público. A continuación, tres momentos en los que ellas consiguieron que triunfara la mirada femenina... y marcaron un hito en la historia de la igualdad de género en pantalla. 

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Joanna Kramer no es una arpía

Meryl Streep entró en la suite del hotel donde estaban el director, el productor y el actor principal de 'Kramer contra Kramer' y les explicó todas las razones por las que Joanna Kramer, la protagonista femenina, estaba mal concebida. Era frívola, dejaba a su marido por razones brumosas, no se sabía por qué volvía a por su hijo y cuando cedía la custodia a su ex marido, lo hacía más por su propia libertad que por el bien del niño. Cuando salió de la habitación, los tres hombres se miraron desconcertados. Allí había un malentendido. Aquella actriz emergente creía que le estaban ofreciendo el papel principal de la película y no el secundario de apenas dos minutos por el que la habían llamado. Y, sin embargo, Dustin Hoffman dijo: “Esa era Joanna”. Las sugerencias de Streep pasaron a formar parte del guión. Hoffman se lo pasó en grande torturando a la joven actriz para que lo diera todo en pantalla y Meryl salió del trance con su primer Oscar bajo el brazo y la satisfacción de haber puesto una pica en el Flandes machirulo del Hollywood de finales de los 70. 

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Sí, soy gay

Ellen DeGeneres tenia 38 años y estaba harta de esconderse. Por eso soltó su famoso “Sí, soy gay” en pleno show de Oprah Winfrey, la tribuna más pública de la televisión estadounidense en aquel año del señor de 1997. Pero la actriz quería más. Quería que su personaje en la 'sitcom' que llevaba su nombre saliera del armario en consonancia. Y, sorprendentemente, los productores de 'Ellen' la apoyaron. Escribieron el episodio clave en gran secreto, con el nombre clave de 'El cachorro', y lo imprimieron en papel rojo oscuro para que no pudiera fotocopiarse. Aun así, los rumores hicieron que 44 millones de personas se sentaran aquella noche ante la televisión para ver si, de verdad, Ellen salía del armario en horario de máxima audiencia. 

Lo hizo. De nuevo ante Oprah Winfrey, en el papel de la psicologa de su personaje, y con la misma frase: “Sí, soy gay”. La comunidad LGTBIQ (que entonces era LGT, como mucho) se volvió loca de entusiasmo. Pero Ellen pagó el precio. La llamaron “Ellen Degenerada”, la cadena renovó la serie, pero con una advertencia sobre su “contenido adulto” (aparte de un personaje gay, no lo tenía) y las audiencias no se lo perdonaron. Su sinceridad le costó la cancelación de 'Ellen' y una depresión de órdago. 20 años después, con un Emmy y un Peabody por aquel episodio, su propio 'talk show' y una medalla presidencial por su valor en ese momento (¿quién puede ver el discurso al respecto de Barack Obama sin que los pelos se le pongan como escarpias?), esperamos que sienta que el karma le ha compensado con creces. 

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Si un hombre puede, yo puedo

¿Y si, en vez de reescribir un personaje femenino, hacemos todo lo contrario? Sandra Bullock buscó deliberadamente papeles escritos para hombres para asegurarse de que estaban libres de tópicos irritantes (léase: crisis de llanto aliviadas a base de helado, compras compulsivas, menciones a la maternidad y subtrama amorosa obligatoria). Encontró lo que buscaba en el guión de 'Expertos en crisis', una película sobre un asesor político en desgracia que encuentra trabajo para un candidato a la presidencia de Bolivia. Bullock exigió que no se modificara nada más allá de los pronombres personales. Por eso su personaje, Jane, lucha contra la adicción y la enfermedad mental, tiene un archienemigo al que vencer, un dilema moral y ningún interés por el romance. “Hemos inaugurado un género”, bromeó Bullock en el Festival de Toronto. Y ahí se creció un poco, porque hay precedentes: el papel de Sigourney Weaver en 'Alien' fue escrito sin género asignado, y Angelina Jolie también hizo que su personaje en 'Salt' diera el salto transgénero. Pero no se lo tendremos en cuenta porque, cada vez que una estrella consigue dar un pasito hacia la igualdad de género y el fin de la tontería, nos sentimos inmensamente felices. 

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