woman | El lujo de ser mujer

GTRES

'Sexless' amor sin sexo, ¿existe?

Una de cada cinco parejas de más de 50 años confiesan que han dejado de mantener relaciones sexuales. Pero ¿es posible tener una relación sólida sin sexo? 

Olga Tamarit | Woman.es

Si una pareja deja de mantener relaciones sexuales tiene que empezar a asumir que hay algún problema. El sexo es un indicativo de buena salud en una relación. Si se acaba la pasión, se acaba el amor... Hasta ahora todo el mundo estaba de acuerdo con estas afirmaciones, pero nuevos estudios apuntan a que esto no tendría que ser del todo cierto; hay parejas que no tienen sexo y afirman sentirse completamente felices y realizadas. El 57% de las parejas consultadas (en una franja de edad entre 50 y 87 años) afirman que no tienen sexo y no lo echan en falta.

"No tener sexo es absolutamente lícito si ambas partes están de acuerdo. Sólo el 65% de las parejas consultadas afirman que el sexo es importante en la pareja. El resto lo ve como algo secundario. Sinceridad, una relación basada en la amistad y buenas conversaciones pueden ser suficiente para el otro 45%" afirma la psicóloga Cari Rotsen.

En una escena del film 'Annie Hall' la terapista de Woody Allen le pregunta al actor con qué frecuencia mantiene relaciones sexuales "No demasiadas, unas tres veces por semana". En la escena siguiente aparece su novia, también en terapia y contestando a la misma pregunta con un; "Constantemente. Unas dos o tres veces a la semana"

¿Qué viene a explicar esta anéctoda? Que no existe una regla básica en cuestión de sexo, lo que a uno le puede parecer mucho, a otros se antoja escaso. Lo que importa en una relación es que ambas partes estén de acuerdo. Y si ambos deciden que no quieren tener sexo ¿Hay algún problema?

Algunos afirman que sí los hay. La falta de sexo en la pareja puede derivar en un distanciamiento físico y emocional que puede traducirse en rupturas. Además el sexo repara, cura, une, relaja, prolonga la vida, previene el estrés, activa la producción de colágeno, protege nuestra salud cardiovascular, libera endorfinas que nos hacen sentir más felices...

Hay ocasiones en que la líbido se ve afectada por problemas médicos o emocionales, como depresión, stress o la menopausia en el caso de las mujeres. Algunos especialistas aseguran que muchas parejas que no tienen sexo se ven a ellas mismas como "amigos del alma" y se sienten más seguros que cuando practicaban el coito, ya que las relaciones sexuales provocaban tensiones en su relación.

¿Pueden sustituir la ternura y el cariño al sexo? ¿Están las personas que mantienen sexo más unidas? ¿Es necesario practicar sexo para que una relación se considere sólida? ¿Puede una relación sobrevivir sin sexo?

En estas cuestiones, como en todas las que se puedan plantear dentro de una pareja, la solución debe ser consensuada por ambas partes. Pepper Schwart, experto en sexología y sociólogo de la Universidad de Seattle, resume; "me dan pena las parejas que dejan marchar el sexo, creo que es algo importante. Pero lo cierto es que si a alguien le funciona no podemos objetar nada. Por supuesto que hay relaciones que pueden sobrevivir sin sexo. No todo el mundo le da importancia de la misma manera."

 

Pinterest

Los siete jinetes del Apocalipsis de una relación

Paola Lei | Woman.es

1. Parecerse demasiado al otro

Al principio puede parecer una bendición, sin embargo con el paso del tiempo y en la convivencia  funcionan mejor las personas que se complementan que las que se parecen demasiado. Recuerda la ley física … Polos similares se repelen. Por otra parte, para moverse por la vida no es buena la excesiva retroalimentación que vemos en algunas parejas. Uno no siempre tiene la razón y es mejor tener una persona al lado que te lo haga ver en lugar de tener alguien que te adula todo el rato o que ve la realidad exactamente igual que tú. Créeme, aunque a primera vista pueda parecer cómodo a largo plazo es aburrido y contraproducente.

2. La pedantería

Nadie va a negar el valor del conocimiento pero intelectualizarlo todo es una desgracia para una relación en la que debe haber un lugar importante para las emociones y la empatía con el otro.

3. Discutir por discutir

El exceso de polémica siempre acaba haciendo daño a una relación. No se puede discutir por todo, desde la política hasta la receta de la tortilla de patatas. En una relación hay que ondear muchas veces la bandera blanca en pos de la armonía y perder discusiones. No pasa nada.

4. El postureo

Vivir en una falsa realidad y en un eterno photocall es mortal para las relaciones. Hay que ser auténtico y mostrarse tal y como uno es con su pareja. Las puestas en escena solo sirven para generar falsas expectativas y confundir a la otra persona. Mucho peor será si tu pareja y ate conoce y puede verte venir. Es mejor que te conozcan bien y se enamore de tus virtudes y defectos.

5. El exceso de empatía

Sí, también es un problema. No podemos convertirnos en el asistente del otro o el eterno hombro para llorar, sobre todo si al mismo tiempo no somos el partner in crime para reir. Las relaciones basadas en la lástima al otro se resquebrajan tarde o temprano. Hay que ayudar pero no involucrarse en los traumas del otro.

6. Crear etiquetas y estereotipos

Es innegable que es muy cómodo etiquetar y colocar a la gente aquí o allá, pero la realidad es mucho más compleja y tendemos a etiquetar a una persona y creer que nuestro juicio es correcto o que esa persona no puede cambiar. Cuando lo hacemos con una pareje le negamos la posibilidad de crecer y progresar. Incluso se lo negamos a la propia relación.

7. Ser demasiado dependientes del otro

El cariño por otra persona no debe llevarte a que tu vida dependa de otro o a cer en la tentación de ser posesivo  querer controlar a la otra persona solo porque crees que tu vida sería un infierno sit u pareja se marcha o decide seguir su camino sin ti. Cada persona debe tener su propio ámbito privado y sus espacios. Poner tanta presión en la pareja es un camino fácil y rápido de estropear una relación.

Tags:

pareja

@alexisren / INSTAGRAM

Tienes 10 segundos para impresionar a alguien y esto es exactamente lo que tienes que hacer

Con estas claves te bastarán 10 segundos para entrar en sintonía con esa persona especial. 

Paola Lei | Woman.es

1. Arréglate, pero no demasiado de manera que sigas conservando algún rasgo infantil

Un estudio realizado en 2014 en la Universidad de Nueva York demostró que los rasgos faciales son determinantes en las primeras impresiones. Cuando nos fijamos en cara de una persona hacemos rápidamente juicios de valor sobre su carácter en función de la forma de sus pómulos, la separación de los ojos o el ancho de las cejas. Los investigadores creen que en el físico se pueden explicar hasta el 58% de la variación de las primeras impresiones. Y que la gente guapa y de rasgos aniñados consigue impresionar mejor que los de apariencia Madura.

2. Sonríe

Las neuronas espejo harán que su interlocutor le imite y se creará un ambiente más relajado y empático.

3. Mantén una conversación animada

Una buena conversación explica una escucha activa y empática. Es decir, no se trata de hablar sin parar sino de conseguir un intercambio de ideas, de escuchar y ser escuchado. No basta con oír y desconectar, sino que, además de no interrumpir, hay que  asentir y hacer gestos que indiquen que estás interesado en la charla.

4. Si todo va bien habrás entrado en sintonía con el otro

Y esto supone tener la mitad del camino andado. Dos personas está en sintonía cuando se aceptan y son receptivas entre sí. Un observador externo puede ver muy bien cuando dos personas entran en sintonía por su lenguaje no verbal que es prácticamente sincrónico.

taralynn / INSTAGRAM

Verdades que aún ocurren cuando vas a comprar ropa de talla grande

Cada vez son más las voces que se alzan buscando la igualdad entre mujeres en el mundo de la moda: modelos que reclaman su sitio a pesar de no cumplir con los cánones establecidos, una versión realista de las mujeres con curvas en redes sociales e incluso peticiones populares para que las tiendas amplíen el abanico de tallas.

Araceli Ocaña | Woman.es

Sin embargo, no está todo hecho. La realidad, a pie de percha sigue siendo un tanto desoladora.

Repasemos algunas de las cosas que aún ocurren cuando vas a comprar tallas grandes:

1. La talla grande empieza muy pronto.

A partir de la 42, quedas desterrada. Para las tiendas resulta más económico categorizarlas como tallas grandes y, en muchos casos, no venderlas, ya que gastar más en tela reduce el beneficio, así que en las tiendas 'normales' de centro comercial a veces el rango solo llega hasta una L que suele ser (ojalá fuese broma) una talla entre la 40 y la 42. Olvídate de encontrar, sobre todo, pantalones.

via GIPHY

2. Las tallas grandes a veces se pasan.

El espacio que queda entre una talla y otra a veces suele ser kilométrico, porque como no existe una estandarización internacional de tallas (este tema lo debatimos otro día, en la ONU si hace falta), unos se pasan de pequeños y otros se pasan de grandes. Si estás en ese intermedio (que puede que lo estés), buena suerte con tu búsqueda.

3. En las tiendas de tallas grandes las tallas también se acaban.

Cuando tu talla pasa de la 48 a veces es también un suplicio porque ni quiera esa tienda en la que depositaste tu confianza tiene algo para ti. Entendemos que no pueden tener tallas ilimitadas, pero es como si en un parque de atracciones te echasen a mitad de una atracción porque a ti no te toca tanta diversión. ¿Y a quién recurres?

via GIPHY

4. La ropa grande tiende a ser, digamos... Poco bonita.

Porque cuando tus medidas se salen de lo que alguien ha establecido, tienes que vestir con estampados, con pantalones anchos y casi siempre con lycra. Eso es algo que también se ha decidido de antemano. ¿Existe el algodón para ti? No. ¿Vas a poder querer y tener las últimas tendencias en tu armario? Buena suerte con eso. Lo minimalista, simplemente, no existe.

via GIPHY

5. El rincón de tallas grandes, ese lugar.

Algunas tiendas se animan a diversificar su mercado y ofrecer tallas grandes a las usuarias. Sin embargo, en la práctica solemos hablar de un pequeño rincón donde hay ropa específica de tallas grandes, cuyo diseño es... Volvamos al punto 4.

6. La ropa grande se agranda por todas partes y punto.

Porque nadie en la industria de la moda ha pensado en unas tallas grandes diversificadas: hay mujeres con cintura estrecha y muslos grandes, hay mujeres sin curvas, mujeres bajitas, altas... Pero no, finalmente la ropa suele hacerse en un patrón, que se agranda de alto, largo y ancho y que cada una se busque la vida. Esto es algo que afecta en tallas grande y pequeñas pero, claro, ahora la posibilidad de escoger es menor.

via GIPHY

7. No hay vaqueros ideales.

Suelen ser de colores de los 90 (por suerte alguna vez se recuperan como tendencia), casi siempre rectos y, excepcionalmente, suelen ser de algún color claro. Pero lamentablemente la forma nos remite, de nuevo, al punto anterior.

8. Tampoco hay bikinis que no sean retro.

Porque por lo visto lo retro (es decir, bragas altas) es lo único que encaja cuando te sales de la norma.

9. El precio.

Claro, se usa más tela, se paga más. Es el negocio de quienes hacen tallas grandes, que saben perfectamente por qué otros no disponen de ellas en su catálogo. Si lo quieres, lo pagas.

via GIPHY

10. Faltan tiendas.

Si tu madre tiene una talla grande, ¿cómo se arregla? Quienes tienen (legítimo) miedo de las compras online o los pedidos extracomunitarios (hola, tasas de aduanas) no suelen disponer de una gran variedad a pie de calle. ¿No hay negocio, no hay industria, no hay necesidad?

En cualquier caso, como muchos de los problemas del primer mundo, tiene solución: hay algunas tiendas dispuestas a ofrecerte lo que necesitas (aunque en muchos casos requieran vencer el miedo a comprar por internet). Llegados a este punto ya habrás descubierto que la fama (en este caso, la moda) cuesta y que tendrás que luchar para ganártela, ¿no?

[Y sí, hemos elegido a Rebel Wilson como musa por ser un modelo a seguir a la hora de tomarse su cuerpo en serio]

Estas son las tiendas con tallas grandes en las que encontrarás aquello que buscas: