woman | El lujo de ser mujer

¿Qué está pensando un hombre cuando se mete en la cama contigo?

Todas creemos que los hombres piensan poco en ese momento. Y desde luego piensan menos que muchas de nosotras que nos metemos en la cama con un chico y empezamos a repasar, por ejemplo, todo lo acontecido entre ambos la semana anterior.

Paola Lei | Woman.es

Según parece, el cerebro masculino sufre una especie de apagón rápido cuando nos desnudamos. Una bombilla de alarma se enciende: ¡Mujer Desnuda! Pero una vez pasado el momento de felicitarse por haber conseguido llevarse a la cama a una chica estupenda como cualquiera de vosotras, su cerebro empieza a funcionar con normalidad. Es decir, ellos también piensan cuando tienen sexo. Pero en qué piensan. Pues en las cosas que les preocupan, o en las no están seguros o no están de estar haciendo bien al 100%. Por ejemplo:

1. “¿Será esto? ¿Será aquí o más abajo, o quizás más arriba?”

El pene es muy fácil de encontrar. Está ahí para quien lo quiera ver. Pero el clítoris es menos explícito y hay que tener cierta destreza (o experiencia adquirida) para dar con él. No todos lo consiguen a la primera. Hay quien a la quinta sigue sin encontrarlo. Y eso a algunos chicos les preocupa, aunque (todo hay que decirlo) a otros no. Allá ellos. Los que quieren encontrarlo se preguntan una y otra vez si estarán tocando la tecla correcta mientras buscan con cara de saber lo que está haciendo hasta que de repente ¡Aleluya! Hay que creer en las segundas y terceras oportunidades. Siempre, Y también lo puedes ayudar en su búsqueda.

2. “Gran ángulo”

Para los chicos siempre es un misterio el pubis y todo lo que hay debajo, le gusta mirarlo y admirarlo desde su altura.

3. “¡Oh no, aquí abajo pincha!”

Ya sabes que cuando el vello público empieza a salir puede ser especialmente incómodo para cualquiera que se acerque. “Sigue siendo igual de bueno estar aquí abajo” –todavía piensa él, pero agradecería que la próxima vez tu pubis no tuviera la textura del papel de lija.

4. “Espero que mi esfuerzo tenga recompensa”

Ya sabes a lo que se refiere y lo que desea. Ahora decide qué es lo que quieres tú.

5. “Espera … ¿eso ha sido un orgasmo?

La vuelta al misterio, nosotras solemos darnos cuenta de cuándo ellos eyaculan para ellos no es tan fácil saber si eso que estamos haciendo lo hacemos porque estamos teniendo un orgasmo o porque estamos nerviosa o porque nos apetece estirar un poco la espalda. Desde aquí te recomendamos que al menos no finjas.

6. Entonces … ya está. Esto se ha acabado?

Si no te has corrido, si quieres más, lo mejor que puedes hacer es hacérselo saber a tu compañero de cama, no lo dejes con la incertidumbre de si debe seguir o parar. Si puede dormirse o si tiene que abrazarte. Si se puede quedar a dormir o tiene que llamar a un taxi YA!

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Nuria Roca confiesa que mantiene una relación abierta, ¿te atreves con el poliamor?

La poligamia del siglo XXI es "ética y consensuada", tiene un regusto intelectual y está en pleno auge.

Clara Hernández | Woman.es

Tras reconocer Nuria Roca y su marido, Juan del Val en El Hormiguero, que mantiene una relación abierta, tal y como publica Cuore, descubrimos cómo es la nueva poligamia del siglo XXI y en qué consisten sus reglas. 

Su emblema es un corazón con un símbolo de infinito en su interior. Porque el amor, explican, ni se agota ni tiene fronteras. De esa convicción surge el poliamor, una filosofía que se rebela contra la "monogamia impuesta" y que propone amar a varias personas a la vez de forma consciente y ética.

Por si esto no te resulta del todo interesante, dos datos más: su nombre fue una de las palabras más escuchadas en 2015 y algunas de sus precursoras son femeninas.

¿Seguimos? Así es el poliamor, en ocho puntos:

1. El sexo es placer, y el placer es bueno. Es el sencillo punto de partida. El poliamor reivindica el sexo en una sociedad cuyas convenciones, opina, impiden disfrutarlo de forma libre y plena. "Nuestra cultura monógama asume que el propósito de toda relación y encuentro sexual es una relación a largo plazo. Pero una relación de una noche puede ser intensa y valiosa porque proporciona placer a las personas", sostienen sus gurús.

2. Contra los 'recortes' de amor. Según sus partidarios, desde pequeños nos enseñan que si amamos profundamente a una pareja, no sentiremos el impulso ni la necesidad de querer a otra. Los 'poliamorosos' lo niegan y aseguran que no es necesario retirar el amor a un persona para dárselo a otra, ya que "no tenemos una cantidad limitada de amor".  Frente a esa 'economía de la escasez amorosa' (que nos vuelve posesivos, afirman), ellos prefieran 'la abundancia de amor'.

CORDON

3. 'Ética' y 'consenso', en mayúsculas. Las palabras 'ética', 'mutuo acuerdo', 'sinceridad' y 'honestidad' aparecen invariablemente en todas las publicaciones sobre poliamor. Sus partiarios llevan a gala el ser especialmente respetuosos con sus parejas fijas u ocasionales. Las relaciones múltiples nunca se pueden llevar a cabo coaccionando, abusando, mintiendo o ignorando. Se trata de encuentros consensuados por todos que buscan el placer común.

4. ¿Celos? Sí, puede haberlos, admiten, pero se hacen responsables de ellos. ¿Cómo? Trabajan para que estos no les empujen a culpabilizar al otro y sí para pedir ayuda cuando lo necesitan. En los libros y talleres de este colectivo existen numerosos capítulos dedicados a la canalización de los celos y a resolver conflictos de manera "digna y honesta".

Una de las 'biblias' del poliamor: 'Opening up', de Tristan Taormino | ©Tumblr Opening Up Traducido

5. Dos  'biblias', a falta de una: El libro 'La ética promiscua' es considerada 'la biblia' del poliamor. Publicado por primera vez en 1997 pero traducido al español en 2013, está escrito, además, por dos mujeres: las feministas Dossie Easton y Janet Hardy. Ahonda en los modelos que van más allá de los patrones amorosos tradicionales y plantea sus principios. Junto a él, 'Opening up', de Tristan Taormino, quien aborda el tema de una forma más práctica (incluye hasta ejercicios para ver qué tipo de relación es la apropiada para el lector).

6. Amantes de la teoría tanto como de la práctica. ¿Y qué tipo de actividades organizan las numerosas asociaciones de poliamor que han surgido a raíz de su popularidad? Conferencias, cinefórum, talleres de ligue no invasivo, comunicación no violenta… La teoría , el autoanálisis y el debate con un espíritu abierto y un aura intelectual forman parte de su ADN tanto como la lujuria. Tampoco se descuidan las cañas, que en la Asociación Poliamor Madrid son 'policañas'. Otro grupo muy popular es el de Golfxs con Principios.

7. ¡Ojo! Esto no es poliamor. La 'promiscuidad ética' también tiene sus propios saboteadores internos. Es el  'polifake', un prototipo generalmente de sexo masculino que se camufla en el poliamor cuando su verdadero fin es lograr sexo fácil y en cantidad (y el poliamor "no es eso", aclaran con rotundidad sus seguidores). Estos también destacan su sopresa ante el número de personas que se apuntan a sus encuentros buscando, en realidad, una relación monógama.

8. Críticos y críticas. No solo el poliamor es censurado por los segmentos más tradicionales. También se enfrenta a las críticas de aquellos que declaran que no es el paraíso idílico que, supuestamente, se quiere vender. "Es un camino complejo y su buena práctica implica mucha (¡mucha!) comunicación y paciencia", explica este sector. Otros afirman que estos amores múltiples en realidad no son tan subversivos como aparentan y parten de valores y emociones heredados de la monogamia. ¿La solución que ofrecen para que prosperen? ¡Dinamitar todo!

Matt Damon es un gran pasivo agresivo en "El talento de Mr. Ripley". | ImDb

Cómo identificar a un pasivo agresivo y poder alejarte de él

Descubre los seis rasgos de las personas manipuladoras para poder identificarlas y alejarlas de tu día a día.

Paola Lei | Woman.es

Digamos que son esos sujetos con los que quedas, tienes una conversación, vuelves a casa con cierto malestar difícil de identificar hasta que te das cuenta tres días después de qué fue exactamente lo que te dijo para hacerte sentir mal. Por ejemplo, un ex novio al que crees amigo y le cuentas tus desventuras amorosas y de repente te suelta: “¿Qué pasa? ¡Ninguna relación te acaba de funcionar!”. O la amiga que te encuentras en la calle y te suelta lo que aparentemente es un elogio … pero no:  “¡Qué guapa estás! ¡No pareces tú!”.

Una de las claves del pasivo agresivo es que nunca se enfada, o al menos no lo demuestra, siempre se muestra educado y amable, pero va dejando su veneno a veces con una gran sonrisa y con una intención manipuladora. 

A continuación, algunos 'tips' para identificarlos:

1. Nunca dicen “no”

Porque siempre tratan de agradar al resto. Se venden como personas poco conflictivas y generosas. Pero que digan “sí” no significa absolutamente nada ya llegará el momento de cancelar o de hacerse el despistado para no hacer lo que ha prometido. Prefieren parecer despistados que desagradable. Así que en vez de negarse a hacer algo, dirá que se olvidó de que lo tenía que hacer.

2. Son ambiguos

Ni sí ni no ni todo lo contrario. Es habitual que un pasivo agresivo no comparta sus opiniones ni sus sentimientos con la persona indicada. Preferirá siempre ir a quejarse o a malmeter con terceros, y a menudo intercalará en medio de su comentario con la frase: “No, pero si yo la (lo) quiero mucho”. Nunca paran la cara ni afrontarán el problema.

3. La sonrisa no se les despinta de la cara

Así que nunca sabrás que piensan. Hay que sospechar de la gente que siempre sonríe de la misma manera y sin motivos. En su caso, asentir y sonreír es su mejor arma, puesto que su objetivo es el de evitar la confrontación. Ya se encargarán luego de hacer lo que les venga en gana. El exceso de palabras amables dificulta la relación con ellos. ¿Cómo puede uno desenmascarar a esa persona maravillosa siempre con un gesto amable y la sonrisa a flor de piel? Es parte de su estrategia maestra de manipulación.

4. Tiran la toalla

Van de víctimas, aparentan ser unos perdedores “No tengo nada que perder” “Para que lo voy a intentar si no lo voy a conseguir? El victimismo y la queja constante los provee de suficiente público manipulable, y además los refuerza en su idea de que es imposible cambiar las cosas para así no tener que afrontar un problema. Él lo haría mucho mejor pero para qué intentarlo si no lo van dejar.

5. Son vengativos

Cuando menos te lo esperes llegará la venganza, aunque ya no recuerdes el motivo, ellos no los han olvidado, saben guardar muy bien lo que les sienta mal. Tienen paciencia y saben esperar el momento justo para hacer el comentario más dañino, son buenos observadores y saben cuáles son los puntos flacos de su presa. La venganza llegará a través de comportamientos velados, indirectas o reacciones inesperadas de terceras personas contra ti. 

6. Son expertos manipuladores

Nunca hablan de frente, nunca piden ayuda. Todo lo consiguen a través de la manipulación. Son capaces de hablar de tres o cuatro temas diferentes hasta llegar al único que le interesa y por el que han generado un encuentro o una conversación. Suelen tener cierta capacidad histriónica ser buenos actores. En resumen, no dan puntada sin hilo. 

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Estas son las 5 razones por las que deberías tener un juguete erótico

Desde mejorar la salud sexual y la general, mantener o intensificar la llama entre pareja o incluso perder peso. Te damos cinco razones por las que tú también deberías tener un juguete erótico.

Woman.es

1. Sentirte mejor.

Todas las razones que te demos posteriormente desembocan directamente en esta,  la más importante. Un juguete erótico te ayudará a disfrutar de una vida sexual más plena y satisfactoria, consiguiendo liberar ese cóctel de hormonas endógenas que tanto nos gusta. Hará que te levantes con una sonrisa en la cara por las mañanas y que sonrías.

2. Divertirte practicando sexo.

Aseguran los expertos que la pasión se acaba irremediablemente a causa de la repetición. La monotonía está detrás de la mayoría de los casos de pérdida de interés, inapetencia, desapego e incluso depresión. Un juguete erótico puede ser la solución ideal para que cada sesión de sexo sea una aventura diferente. Tanto con tu pareja como en la intimidad, existe una gran variedad de posibilidades. Entre las más utilizadas están los dildos. Diferentes tamaños y materiales para infinitas sensaciones a través de la estimulación del punto G la estimulación anal o movimientos complementarios a los que la naturaleza ofrece a través de rotadores, estimuladores, etc. Sin olvidar las texturas y formas que las nuevas tecnologías y materiales han permitido incorporar.

3. Mantenerte en forma.

El sexo es una actividad física y como tal se libera energía mientras se practica. Hasta 100 calorías de media por sesión aseguran los expertos que se puede llegar a quemar. Pero además, una vida sexual satisfactoria y el aliciente que supone cuando se trata de algo divertido, experimental y gratificante te ayudará a evitar caer en muchas de esas frustraciones y ansiedades que irremisiblemente te hacen desembocar en la nevera, la máquina de aperitivos de la oficina o el lineal de bollería industrial del supermercado.

4. Mantener la estabilidad con tu pareja.

Un juguete erótico puede ser usado también en compañía. Te sorprenderá como muchos hombres han dejado de ver como un intruso a tu juguete y mostrar rechazo hacia él. Las nuevas formas animarán a tu compañero de cama a probar y hacerle un hueco entre vuestras sábanas. Las consecuencias ya las sabes: mantener siempre viva la llama con tu pareja y poner en vuestras vidas ese toque de originalidad imprescindible para no caer en la monotonía.

5. Aprender a tener orgasmos más intensos.

La sexualidad también se entrena. Los sexólogos están de acuerdo en que el primer paso para avanzar en la calidad de nuestras relaciones es conocernos a nosotras mismas. Un juguete erótico nos ayuda a experimentar con nuestro cuerpo, probando e intensificando aquello que más nos gusta. Sin la presión que origina la mirada de una segunda persona, tendrás libertad para explorarte a ti misma, tocar los “botones” adecuados y alcanzar una nueva dimensión tanto en soledad como cuando practiques el sexo en compañía.