woman | El lujo de ser mujer

Cuando el sexo no funciona. | Emir Memedovski / ISTOCK

¿Qué hacer cuando en una relación todo es genial … menos el sexo? 

¿Cortar por lo sano? ¿Buscar otra cosa? Esto es lo que dicen los expertos.

Paola Lei | Woman.es

Puede que al principio todo fuera de maravilla pero ya lleváis un tiempo desganados y metidos de lleno en un sexo de rutina, por compromiso o quizás ni en eso, quizá ya ni lo intentáis. Sin embargo, por todo lo demás estáis encantados. ¿Qué hacer? ¿Cortar por lo sano? ¿Buscar otra cosa? 

¿Problemas de pareja? | PeopleImages / ISTOCK

Los expertos y psicoterapeutas de pareja insisten en que hay que intentar salvar una buena relación. Aunque tome un poco de tiempo es posible recuperar la vida sexual de la pareja. Aquí te damos algunas pistas 

1. Descartar un problema de salud 
Si el sexo no es bueno porque duele porque causa ansiedad o por causa de alguna medicación hay que pedir ayuda para identificar la causa médica que puede estar detrás de la caída de la libido. Algunos medicamentos tienen este efecto secundario. 

2. Habla del asunto con tu pareja 
No es cómodo pero hay que hacerlo. Además la voluntad de mejorar este aspecto de la relación puede construir nuevos y mas sólidos vínculos en la pareja e incrementar la comunicación. No es bueno guardar silencios sobre un problema tan evidente de la pareja. 

Habla del asunto con tu pareja.  | fizkes / ISTOCK

3. Hazte fuerte en la cama 
Una vez que hayas hablado  y se hagan descartado los posibles problemas médicos, toma la cama, sé creativo, mantén la mente abierta y dale una oportunidad al otro. A veces solo se necesita un poco más de tiempo para jugar para que se vuelva a prender la llama del sexo. Renuévate, prueba nuevas posturas, juguetes sexuales. Si necesitas inspiración, aquí puedes encontrar juguetes y juegos de mesa para añadir picante a tu relación. Conviértete en una nueva persona en la cama. 

Innova en tus relaciones. | stella_photo20 / ISTOCK

4. Busca ayuda fuera 
Si aún así no conseguir remontar vuestra vida sexual pero seguís comprometidos con buscar un cambio la solución puede estar en un terapeuta que os pueda ayudar vuestros puntos muertos eróticos. A través de un profesional es más fácil ser honesto acerca de las cosas que no están funcionando y que podrían cambiar la relación a mejor. 

Creemos que esa persona siempre estará ahí, y sobre todo, siempre estará dispuesta a perdonar.  | ImDb

¿Por qué tratamos peor a los que sabemos que nos quieren?

¿Por qué llevamos a casa los problemas del trabajo y acabamos teniendo una discusión desagradable con algún familiar que nada tuvo que ver con lo que pasó en la oficina? 

Paola Lei | Woman.es

Este comportamiento tan frecuente y en apariencia contradictorio ha quedado descrito en la sabiduría popular con dos frases: “Quien bien te quiere te hará llorar” o “La confianza da asco”. Lo cierto es que cuando uno está en medio del fragor de la batalla dispara contra todos pero parece cebarse justamente en esas personas que te lo van a perdonar todo o con las que ya no tienes que quedar bien porque siempre, o eso nos parece, van a estar ahí para nosotros. Y aunque a esta conducta sigan sentimientos de culpa de variada intensidad, probablemente volveremos a repetir el mismo error una y otra vez porque ya se ha convertido en un patrón de comportamiento que, por un lado nos libera de la ira, pero por otro nos hace sentir mal porque estaos cometiendo una injusticia.

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¿Y por qué lo hacemos?

Algunos psicólogos opinan que una persona emocionalmente sana o con suficiente autoestima no debería tener esta conducta. Tendría que tener otros recursos para sacar su rabia sin machacar a nadie, mucho menos a un ser querido. Según estas teorías una solución para romper este patrón de comportamiento sería reforzar el amor propio y reconocer que las conductas negativas hacia las personas queridas son una manifestación del odio que uno siente hacia sí mismo y que lo hace ser cruel con personas importantes y queridas. Este modus operandi se aprenden a menudo en la familia y se transmite de generación en generación. 

Buscar a toda costa un culpable

Cuando algo no nos ha salido bien nos tranquiliza identificar un culpable que nos haga sentir menos responsable de nuestros errores. No importa que esa persona a que atacamos no tenga nada que ver con el asunto. Se puede ser muy manipulador y darle la vuelta a a tortilla tantas veces como sea preciso para justificar el impulso de atacar a los demás. Lo más fácil es quien está más cerca, si además damos por sentado su amor y su lealtad ni siquiera tendremos temor a que nos abandone en nuestro delirio. Creemos que esa persona siempre estará ahí, y sobre todo, siempre estará dispuesta a perdonar.

Toda a rabia que no hemos sido capaces de exteriorizar donde debíamos (es decir en el sitio o con la persona con la que hemos tenido el conflicto) acaba en la persona equivocada. “Es la única que nos aguanta”, se dice muchas veces. Pero es injusto, y además no va a solucionar el problema solo creará un nuevo malestar y un nuevo conflicto. Cuando estamos bien no tenemos necesidad de buscar un motivo para discutir ni de buscar culpables. 

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Dar a una persona por sentada

Es un sentimiento peligroso porque te hace pensar que del otro lado no hay una persona digna, con necesidades emocionales, capaz de aguantar todos los chaparrones que caigan. El exceso de seguridad y confianza explica que tengamos más cuidado en cómo le decimos las cosas a un compañero de trabajo, o a un desconocido, que a nuestra pareja.

Aviso navegantes: cuando esa persona se canse (y se cansará) vas a ser la primera sorprendida.

¿Qué hacer?

Lo ideal es tener un momento de reflexión con uno mismo. Identificar la parte de responsabilidad que tenemos en lo que ha sucedido y asumirla. Después de tener esta parte clara, lo siguiente es descargar nuestra ira de un manera productiva. Quizás dando un largo paseo antes de volver a casa o haciendo spinning, incluso ahora triunfan las clases de boxeo en los gimnasios porque son muy buenas para expulsar la tensión y la agresividad que tienen algunos acumulada.

Cualquier cosa puede funcionar menos meterse en un atasco o en Twitter, tampoco parece que vaya muy bien contestar a los grupos de whatsapp de Padres del cole o de la familia. A estas alturas cada quien se debe conocer lo suficiente para saber qué le puede funcionar mejor para no contaminar su vida privada con problemas externos y sobretodo para no abusar de los sentimientos de las personas que os quieren bien. 

¿Qué está pensando un hombre cuando se mete en la cama contigo?

Todas creemos que los hombres piensan poco en ese momento. Y desde luego piensan menos que muchas de nosotras que nos metemos en la cama con un chico y empezamos a repasar, por ejemplo, todo lo acontecido entre ambos la semana anterior.

Paola Lei | Woman.es

Según parece, el cerebro masculino sufre una especie de apagón rápido cuando nos desnudamos. Una bombilla de alarma se enciende: ¡Mujer Desnuda! Pero una vez pasado el momento de felicitarse por haber conseguido llevarse a la cama a una chica estupenda como cualquiera de vosotras, su cerebro empieza a funcionar con normalidad. Es decir, ellos también piensan cuando tienen sexo. Pero en qué piensan. Pues en las cosas que les preocupan, o en las no están seguros o no están de estar haciendo bien al 100%. Por ejemplo:

1. “¿Será esto? ¿Será aquí o más abajo, o quizás más arriba?”

El pene es muy fácil de encontrar. Está ahí para quien lo quiera ver. Pero el clítoris es menos explícito y hay que tener cierta destreza (o experiencia adquirida) para dar con él. No todos lo consiguen a la primera. Hay quien a la quinta sigue sin encontrarlo. Y eso a algunos chicos les preocupa, aunque (todo hay que decirlo) a otros no. Allá ellos. Los que quieren encontrarlo se preguntan una y otra vez si estarán tocando la tecla correcta mientras buscan con cara de saber lo que está haciendo hasta que de repente ¡Aleluya! Hay que creer en las segundas y terceras oportunidades. Siempre, Y también lo puedes ayudar en su búsqueda.

2. “Gran ángulo”

Para los chicos siempre es un misterio el pubis y todo lo que hay debajo, le gusta mirarlo y admirarlo desde su altura.

3. “¡Oh no, aquí abajo pincha!”

Ya sabes que cuando el vello público empieza a salir puede ser especialmente incómodo para cualquiera que se acerque. “Sigue siendo igual de bueno estar aquí abajo” –todavía piensa él, pero agradecería que la próxima vez tu pubis no tuviera la textura del papel de lija.

4. “Espero que mi esfuerzo tenga recompensa”

Ya sabes a lo que se refiere y lo que desea. Ahora decide qué es lo que quieres tú.

5. “Espera … ¿eso ha sido un orgasmo?

La vuelta al misterio, nosotras solemos darnos cuenta de cuándo ellos eyaculan para ellos no es tan fácil saber si eso que estamos haciendo lo hacemos porque estamos teniendo un orgasmo o porque estamos nerviosa o porque nos apetece estirar un poco la espalda. Desde aquí te recomendamos que al menos no finjas.

6. Entonces … ya está. Esto se ha acabado?

Si no te has corrido, si quieres más, lo mejor que puedes hacer es hacérselo saber a tu compañero de cama, no lo dejes con la incertidumbre de si debe seguir o parar. Si puede dormirse o si tiene que abrazarte. Si se puede quedar a dormir o tiene que llamar a un taxi YA!

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Nuria Roca confiesa que mantiene una relación abierta, ¿te atreves con el poliamor?

La poligamia del siglo XXI es "ética y consensuada", tiene un regusto intelectual y está en pleno auge.

Clara Hernández | Woman.es

Tras reconocer Nuria Roca y su marido, Juan del Val en El Hormiguero, que mantiene una relación abierta, tal y como publica Cuore, descubrimos cómo es la nueva poligamia del siglo XXI y en qué consisten sus reglas. 

Su emblema es un corazón con un símbolo de infinito en su interior. Porque el amor, explican, ni se agota ni tiene fronteras. De esa convicción surge el poliamor, una filosofía que se rebela contra la "monogamia impuesta" y que propone amar a varias personas a la vez de forma consciente y ética.

Por si esto no te resulta del todo interesante, dos datos más: su nombre fue una de las palabras más escuchadas en 2015 y algunas de sus precursoras son femeninas.

¿Seguimos? Así es el poliamor, en ocho puntos:

1. El sexo es placer, y el placer es bueno. Es el sencillo punto de partida. El poliamor reivindica el sexo en una sociedad cuyas convenciones, opina, impiden disfrutarlo de forma libre y plena. "Nuestra cultura monógama asume que el propósito de toda relación y encuentro sexual es una relación a largo plazo. Pero una relación de una noche puede ser intensa y valiosa porque proporciona placer a las personas", sostienen sus gurús.

2. Contra los 'recortes' de amor. Según sus partidarios, desde pequeños nos enseñan que si amamos profundamente a una pareja, no sentiremos el impulso ni la necesidad de querer a otra. Los 'poliamorosos' lo niegan y aseguran que no es necesario retirar el amor a un persona para dárselo a otra, ya que "no tenemos una cantidad limitada de amor".  Frente a esa 'economía de la escasez amorosa' (que nos vuelve posesivos, afirman), ellos prefieran 'la abundancia de amor'.

CORDON

3. 'Ética' y 'consenso', en mayúsculas. Las palabras 'ética', 'mutuo acuerdo', 'sinceridad' y 'honestidad' aparecen invariablemente en todas las publicaciones sobre poliamor. Sus partiarios llevan a gala el ser especialmente respetuosos con sus parejas fijas u ocasionales. Las relaciones múltiples nunca se pueden llevar a cabo coaccionando, abusando, mintiendo o ignorando. Se trata de encuentros consensuados por todos que buscan el placer común.

4. ¿Celos? Sí, puede haberlos, admiten, pero se hacen responsables de ellos. ¿Cómo? Trabajan para que estos no les empujen a culpabilizar al otro y sí para pedir ayuda cuando lo necesitan. En los libros y talleres de este colectivo existen numerosos capítulos dedicados a la canalización de los celos y a resolver conflictos de manera "digna y honesta".

Una de las 'biblias' del poliamor: 'Opening up', de Tristan Taormino | ©Tumblr Opening Up Traducido

5. Dos  'biblias', a falta de una: El libro 'La ética promiscua' es considerada 'la biblia' del poliamor. Publicado por primera vez en 1997 pero traducido al español en 2013, está escrito, además, por dos mujeres: las feministas Dossie Easton y Janet Hardy. Ahonda en los modelos que van más allá de los patrones amorosos tradicionales y plantea sus principios. Junto a él, 'Opening up', de Tristan Taormino, quien aborda el tema de una forma más práctica (incluye hasta ejercicios para ver qué tipo de relación es la apropiada para el lector).

6. Amantes de la teoría tanto como de la práctica. ¿Y qué tipo de actividades organizan las numerosas asociaciones de poliamor que han surgido a raíz de su popularidad? Conferencias, cinefórum, talleres de ligue no invasivo, comunicación no violenta… La teoría , el autoanálisis y el debate con un espíritu abierto y un aura intelectual forman parte de su ADN tanto como la lujuria. Tampoco se descuidan las cañas, que en la Asociación Poliamor Madrid son 'policañas'. Otro grupo muy popular es el de Golfxs con Principios.

7. ¡Ojo! Esto no es poliamor. La 'promiscuidad ética' también tiene sus propios saboteadores internos. Es el  'polifake', un prototipo generalmente de sexo masculino que se camufla en el poliamor cuando su verdadero fin es lograr sexo fácil y en cantidad (y el poliamor "no es eso", aclaran con rotundidad sus seguidores). Estos también destacan su sopresa ante el número de personas que se apuntan a sus encuentros buscando, en realidad, una relación monógama.

8. Críticos y críticas. No solo el poliamor es censurado por los segmentos más tradicionales. También se enfrenta a las críticas de aquellos que declaran que no es el paraíso idílico que, supuestamente, se quiere vender. "Es un camino complejo y su buena práctica implica mucha (¡mucha!) comunicación y paciencia", explica este sector. Otros afirman que estos amores múltiples en realidad no son tan subversivos como aparentan y parten de valores y emociones heredados de la monogamia. ¿La solución que ofrecen para que prosperen? ¡Dinamitar todo!