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5 trucos para evitar atracones después del gimnasio

Es uno de los errores más comunes: llegar del gimnasio y atracar la nevera. Sigue estas pautas para que no te vuelva a ocurrir.

Paola Lei | Woman.es

1. Entrena antes de comer

Si siempre estás muy hambrienta después de hacer ejercicio, independiente de cuántas horas hayas entrenado o cuántas calorías hayas quemado, intenta programar tus ejercicios antes de una de las comidas principales del día. De esta manera recuperarás energía con unas calorías que ibas a consumir de cualquier manera. Esa comida evitará que te des un atracón a deshora.

2. Diviértete en el gimnasio

Pensar en el ejercicio como una obligación, en lugar de como en una actividad que te divierte te hará buscar una recompensa cuando termines tu entrenamiento. Esta recompensa que te das a ti misma suele ser en forma de comida hipercalórica. Sin embargo si consigues pasártelo bien en el gimnasio tu cerebro no va a buscar una compensación porque no ha pasado un mal rato.

3. Toma lácteos

Tomar lácteos bajos en grasa es otra manera de neutralizar los atracones pos gym, pues te harán sentir lleno hasta la próxima comida y mejorarán tu rendimiento en el próximo entrenamiento.

4. Cambia de hábitos

Muchas veces tus rutinas después del gym te traicionan. Por ejemplo, si acostumbras a salir del gimnasio e ir a picar algo con tus compañeros de clases, ese gesto puede suponer ingresar 500 calorías, independientemente de cuánto hayas quemado ese día en la clase. Lo mejor es variar a aperitivos menos calóricos o comer solo guiados por el hambre y no por la idea de recompensarnos por haber pasado una hora en el gimnasio.

5. Bebe agua en cuanto hayas terminado el entrenamiento

Reemplazar los fluidos que se han perdido durante la clase debe ser prioridad número uno. Además llenar el estómago de agua reduce el apetito, no mucho pero algo y siempre te ayudará a comer menos.

D.R.

Cuatro signos de que el alcohol puede estar dominando tu vida

La mayoría de la gente puede empezar a beber y parar cuando quiera. Aunque no siempre. 

Paola Lei | Woman.es

¿Tienes dudas sobre si tu consumo de alcohol entra dentro de lo normal o, al contrario, constituye un problema que debes afrontar cuando antes? Te facilitamos cuatro síntomas que te pueden ayudar a determinar si es el momento de poner el freno. 

1. Una vez que empiezas a beber no puedes parar

La mayoría de la gente puede beber y, después, dejar de hacerlo cuando desea. Es decir, puede apetecerles una copa de vino en la comida y eso no significa que se van a beber la botella. Pero si has perdido esta capacidad y tienes que beber mientras quede vino en esa botella debes empezar a preocuparte porque estás perdiendo el control.

2. Bebes a solas y medio a escondidas

Tomarte una copa de vino a solas para relajarte después de un mal día no es motivo de preocupación, pero si empieza a volverse un hábito y notas que te apetece beber sin testigos que te juzguen o puedan comentar que bebes demasiado es porque de alguna manera eres consciente de que tu relación con el alcohol no es saludable.

3. Bebes para sentirte 'normal'

Si para sentirte bien en una fiesta o en una cena necesitas beberte primero una copa, probablemente estés confiando demasiado en las propiedades desinhibidoras del alcohol. Otro signo de alarma es si te sientes culpable o te pones a la defensiva cuando alguien te hace un comentario sobre tu manera de beber.

4. Siempre estás poniendo excusas para beber

"Me ayuda a dormir", "mi trabajo es muy estresante", "estoy pasando una mala época"... Si estás buscando coartadas para beber es porque, incluso a ti, te parece que bebes de un modo desorganizado y descontrolado.  

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Dime a qué hora suena tu alarma y te diré quién eres

Sí, tenemos la clasificación definitiva.

Paola Lei | Woman.es

Perfeccionista: Tu alarma suena antes de las 6 a.m.

Eres un 'crack', no pierdes tiempo, saltas de la cama con energía y tienes el tiempo cronometrado para no perder un minuto. Te duchas y ya empiezas a organizar tu agenda y a producir. Como una máquina. Necesitas estructurar bien tu día y el día se te tuerce cuando no madrugas.

Eres ingenioso, proactivo y siempre intentas sacar el máximo partido a los días. Pretendes tener éxito en la vida y sueles ir un paso por delante de los demás.

Postergador: Tu alarma suena hasta diez veces en una mañana, la pones a las 8.00 pero realmente saltas de la cama como un resorte a las 8.40.

Tienes el tiempo contado, no te queda tiempo para nada, pero para ti lo más importante es apurar el sueño hasta el último momento. Revisas el email mientras tomas el café y compruebas con horror cuantas cosas se te han quedado sin hacer. No planificas nada, tienes tolerancia ante la incertidumbre y confías en que la buena suerte se encargue de solucionar cualquier imprevisto.

Caótico responsable (en diferido): Tu alarma madruga una o dos veces por semana.

Madrugas, sí, pero para acabar lo que no hiciste ayer. Eres un caos total, y más por las mañanas, pero de vez en cuando te entra mala conciencia y te sacrificas en diferido. Esto, por supuesto, es agotador pero no lo puedes evitar. Algunos expertos dicen que en casos como el tuyo puede ser que te estés autoboicoteando, no sea que vaya s a triunfar en la vida y tengas que ponerte a trabajar en serio.

Parece organizada, pero no: Tu alarma suena veinte minutos antes de que pase el autobús.

Pareces organizada porque dejas todo preparado por la noche (sobre todo la cafetera), pero también la ropa y hasta el cepillo de dientes. El objetivo: remolonear en la cama hasta el último momento. Lo tienes todo planificado y el tiempo cronometrado. Llegas al autobús con la sábana marcada en la cara pero vas como un pincel.

Organizar todo antes irte a la cama refleja que estás comprometido con tu rutina diaria diario, tanto en tu vida personal como en tu faceta laboral. La rutina y el orden son importantes pero realmente el objetivo de tanta organización es dormir un poco más, y lo sabes.  

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Kristen Stewart, no demasiado contenta en un fotograma de Personal shopper'. | IMDB

Seis pensamientos que debes evitar si no quieres sentirte miserable

¿Por qué autoflagelarse? ¡Empieza el año con buen pie!

Paola Lei | Woman.es

"No te conviertas en tu peor enemigo", sería el mejor consejo para empezar el nuevo año. Porque tus patrones de pensamiento serán los que te harán más daño y te harán sentir peor, mucho peor de lo que podría conseguir tu peor enemigo. Estos patrones de pensamiento son malos hábitos que paralizan y te hacen sentir que no vales nada. Conviene identificarlos para cuando aparezcan por tu cabeza dejarlos pasar y expulsarlos de inmediato. Estos son:

1. Te tratas a ti mismo fatal

Te pruebas unos vaqueros, te miras al espejo y piensas: "Soy una ballena". Pues bien, eres víctima de tus propias agresiones. El tono con el que una se habla y las cosas que una piensa sobre sí misma son importantes para situarse en el mundo.

¿Eres de las que te recriminas cuando te equivocas, te insultas y te haces sentir culpable? Si la respuesta es positiva, debes saber que ese diálogo interno en el que tú quedas tan mal parado va a hacerte mucho daño y va a dejar tocada tu autoestima. No te tomes tan en serio, perdónate y date oportunidades.

2. Nunca pides ayuda

Eres siempre fuerte y perfecta, y evitas compartir tus rollos emocionales incluso en tu círculo más cercano. Te lo tragas todo y no pides opinión, llevas esa carga contigo y ningún amigo puede ayudarte, sobre todo porque no están informados de lo que te preocupa. Tienes miedo a parecer frágil o excesivamente necesitado de ayuda.

3. Te comparas constantemente con los demás

Entras a Facebook e inmediatamente te sientes mal, todos tienen una vida ahí fuera mientras tú llevas todo el fin de semana en el sofá. Cuando te comparas con los demás pierdes el tiempo y no tienes nada que ganar. Mejor será que te concentres en lo bueno que tienes y vivas tu vida.

4. Te autoboicoteas

No necesitas que nadie te critique, ya estás tú ahí para ponerte verde. Nadie habla peor de ti que tú misma

5. Te sientes como una impostora

Si te promocionan a un puesto mejor piensas que no es por tus méritos, sino porque la política de empresa ha mandado a promocionar mujeres. No crees en tu valía y eres la primera en ponerte en duda todo el tiempo. Necesitas creer en tus capacidades y contar hasta diez antes de criticarte a ti misma.

¿Asustada ante nuevos retos? | SIphotography / ISTOCK

6. Necesitas buscar la aprobación de todo el mundo

No hay nada de malo en hacer sentir feliz a los otros siempre que eso no te haga hacer cosas que no te apetecen. Eres más libre si aprendes a decir que no y a renunciar a la aprobación de todos. Es imposible gustar a todo el mundo.