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El anti-diseño es cool
Lo último en moda y ‘lifestyle’ es el desaliño estudiado, el ‘new old’. Reciclar es la clave.
El fenómeno empezó hace un par de años en Nueva York. Algunos tugurios decadentes, amueblados con piezas de segunda mano –de herencia o rescatadas de mercadillos–, se convertían en los bares de copas más de moda, aquellos a los que acudía la actriz Lindsay Lohan cada fin de semana. Algunas tiendas, con su look y selección variopinta, se han hecho eco de esta tendencia, como Anthropologie y Urban Outfitters. The Greenwich Hotel, con su imagen ecléctica y cosy, y el Gramercy Park, decorado por Julian Schnabel, se declaran abierta­mente antidiseño.












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