woman | El lujo de ser mujer

Úrsula Corberó en la presentación de 'La Casa de Papel' | GTRES

Úrsula Corberó y Chino Darín se ponen cariñosos en Instagram

La actriz no puede disimular lo feliz que está junto al también actor.

CARMEN RAYA | WOMAN.ES

Úrsula Corberó es de esas personas a las que nadie les dice lo que tienen que hacer. Quizá por eso le va también a nivel profesional con 'La Casa de Papel' y a nivel personal con su relación con el actor Chino Darín. Sea como fuere, lo cierto es que nos encanta la actitud de Úrsula ante la vida. Tan pronto desafía la censura de Instagram con un arriesgado 'topless', como nos deleita con su amor incondicional hacia Chino.

 

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No nos negaréis que esta instantánea es una absoluta maravilla. Ella, apoyada en su pecho como si el pecho de su amado fuese una almohada y él, con las gafas de sol, aguantando el peso de su amada.

Igual es el calor del verano o las ganas de vivir un romance como el suyo, pero en la redacción estamos enamorados de esta pareja. Dicho queda.

 

Rumer Willis durante un evento en Los Angeles | GTRES

La celebración más especial de Rumer Willis

La hija de Demi Moore y Bruce Willis está muy orgullosa de su nuevo logro.

CARMEN RAYA | WOMAN.ES

Criarse en Hollywood y ser hija de dos de las mayores estrellas del celuloide de la década de los noventa no debe ser tarea fácil. Rumer Willis es consciente de ello y en más de una ocasión ha hablado abiertamente del tema: "Ser famosa desde pequeña puede ser un calvario difícil de llevar". 

Rumer junto a sus padres, Bruce Willis y Demi Moore | GTRES

La más conocida de las tres hijas de Demi Moore y Bruce Willis, también ha sido la más polémica. Sus problemas con los abusos de sustancias han copado las portadas de multitud de medios de comunicación, mientras ella intentaba labrarse una carrera como actriz y cantante, apareciendo en películas como 'Una conejita en el campus' junto a Anna Faris.

Sin embargo, tras una temporada alejada de los medios (aunque ha seguido trabajando en series como 'Empire'), Rumer ha anunciado vía Instagram una gran noticia.

 "Soy la primera que dice que no soy perfecta y que la he fastidiado algunas veces y arreglado otras. Sin embargo, quiero compartir esto porque es algo de lo que estoy realmente orgullosa de mi. Ayer celebré mis seis meses de sobriedad. No es algo que hubiese planeado, pero ahora que he recorrido este largo camino puede decir que nunca he estado más orgullosa de mi misma en toda mi vida. Gracias por todo el amor y el apoyo y, recordad, sed amables con vosotros mismos", ha escrito junto a un 'selfie'. 

¡Enhorabuena Rumer!

INSTAGRAM

Confesiones, amor y lágrimas, el viaje de Blanca Suárez con Jesús Calleja

La actriz vivió una de las aventuras de su vida. 

Patricia Rivera| Woman.es

La temporada de 'Planeta Calleja' llegó ayer a su fin con una invitada muy especial, Blanca Suárez. 

Jesús Calleja se llevó a la actriz de 'Las Chicas del Cable' hasta Jordania donde vivieron juntos una de las experiencias que Blanca jamás olvidará.

Al finalizar la emisión del programa en el que vimos una cara desconocida de la actriz, ella misma escribía esto en su Instagram: "Gracias @jesuscallejatv y compañeros por este viaje. Por las risas... por la aventura. Será difícilmente superable. Y gracias a todos por estar pegados al televisor y vivirla conmigo... Os quiero." 

Y es que anoche Blanca sufrió, tuvo miedo, la vimos incluso llorar al alcanzar la cima, pero sobre todo disfrutó y se relajó junto a Jesús Calleja dejando algunas declaraciones muy comentadas en las redes sociales. 

Por ejemplo, la actriz de 'El Bar', habló de su spot para Intimmisimi. "No me lo pensé mucho", asegura que fue su respuesta cuando le ofrecieron ser imagen internacional de la firma de lencería italiana, pero que luego también pensó: "ojo que hay que salir en bragas”.

Tampoco tuvo reparos en hablar de sus relaciones y de cómo las vive rodeada de paparazzis. "Me han llegado a aporrear los cristales, no se para qué"... 

 

También hubo hueco para el amor y Blanca Suárez habló por primera vez abiertamente de su relación con Joel Bosqued. "Mientras estás con una persona piensas que es el definitivo", aseguraba la actriz, que respondía a las palabras de Jesús: "Osea, le quieres, le quieres...." - Blanca: "Mucho", "es maravilloso". 

 

woman.es

¿Quién controla el Instagram de las famosas?

Tras cada foto aparentemente intrascendente de Gigi, Kylie o Bella no está su novio, sino un ejército de expertos al mando de un complejo plan que persigue la “monetización”.

Lola Fernández | Woman.es

En los diez años de omnipresencia de Facebook y los cinco de imperio de Instagram, las cosas han cambiado mucho para nuestras celebrities. Si hubo un momento en que pudieron prescindir de la red o parapetarse tras sus community managers para protegerse de haters y trolls, ese ha terminado. Debido a la imparable influencia de la moda y las narrativas de Instagram y Snap, la complicidad de las famosas resulta imprescindible: tienen que involucrarse sí o sí para alimentar sus ‘feeds’ con fotografías y vídeos que satisfagan a sus fans. Paradójicamente, cuanta mayor es la audiencia y más complejos los contenidos que se le proporcionan, mayor se vuelve el deseo de intimidad con las estrellas. En la conversación-ficción entre fans y celebs que venden las redes, la percepción de autenticidad se ha convertido en un factor decisivo.

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Rihanna (Badgalriri), Nicki Minaj o Chrissy Teigen son aún más populares y admiradas si cabe por enseñarnos su ingenio y carácter en interacciones que parten de ellas mismas. Como buenas jefazas, ellas sí pueden discutir con el Presidente (Teigen), salir bebida (Rihanna) o enzarzarse en peleas de gatas (Minaj) sin que se les mueva una ceja. Sin embargo, muchas jóvenes celebrities han pagado su falta de madurez al tratar de imitar este tipo de implicación y han terminado con bajones emocionales importantes (Selena Gomez) o hartazgos tales que requieren un detox digital (Gigi Hadid o Kendall Jenner). En los 80, la profesora Grant de “Fama” aseguraba a sus alumnos que la fama cuesta sudores. En el siglo XXI, además de mojar mucha camiseta, conlleva una factura que se paga en las redes, con dolor. Al menos, de cabeza.

 

flashback.

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Si dejamos aparte a las artistas, a las que conviene cierta conexión emocional real con la masa de fans que ha de acudir a sus conciertos y películas, lo cierto es que el star system de Instagram hace tiempo que delegó la mecánica de su presencia social en profesionales híper especializados. Equipos de tiburones del social media se encargan de diseñar al milímetro la estrategia mediática de las estrellas, dirigida a sacar el máximo partido posible a su audiencia digital. Narrar constantemente una supuesta vida a través de las redes y hacerlo de la manera más estética posible no es un juego, ni un hobby, ni una excentricidad. Es un currazo pesadísimo que tiene como objetivo vender a las marcas el hecho de que las miramos. Si las celebs están en las redes no es, desde luego, por narcisismo. Es por dinero. La liga de las estrellas del social media se distribuye de la siguiente manera. En lo más alto del ranking, Kim Kardashian y Selena Gomez son las estrellas que más dinero reciben por promocionar productos en sus redes: por encima de los 500.000 euros por post. A continuación, Kylie y Kendall Jenner, Cara Delevingne y Gigi y Bella Hadid pueden embolsarse entre 100.000 y 300.000 dólares por cada posteo. Por debajo de ellas, todas las demás: Emily Ratajkowski, Karlie Kloss, Miranda Kerr, Chiara Ferragni...

 

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Las matemáticas no fallan: la tarifa de una famosa se mide en razón de sus seguidores. Según datos de la agencia Captiv8, que conecta marcas e influencers, quien tenga más de tres millones de seguidores puede embolsarse 180.000 dólares por vídeo de YouTube, 75.000 por post de Instagram o Snap y 30.000 por comentario en Twitter. Si la audiencia es más reducida, pongamos entre 50.000 y medio millón de seguidores, las cifras caen a 2.500, 1.000 y 400 dólares. Esto en la primera división del mercado estadounidense, claro. En España, han trascendido las cifras de Aida Domenech, Dulceida, antes de que se convirtiera en personaje televisivo: 4.000 por patrocinar un evento en redes y 6.000 por realizar una convocatoria o escribir un post en su blog anunciando dicho evento.

Mantener cautivos a los followers, esos que las famosas venden a las marcas, es extenuante. No basta con fabricar contenidos en los que acomodar el product placement de turno. Las estrellas deben suministrar fotos y vídeos impactantes, shocks visuales continuos, lo nunca visto en cuanto a sentido y estética. Definir la narrativa que da cauce a todo este caudal de imágenes requiere un sentido táctico, una maestría técnica y una personalidad tan fuerte y definida como sea posible. Distinguirse es la meta, una muy difícil en una red social atestada de estrellas. Hacerlo sola es prácticamente imposible.

En TheAudience, una de las agencias de social media más exitosas, con Charlize Theron o Emma Watson entre sus clientas, trabajan 150 personas. En los niveles altos, equipos de estrategas y expertos en marketing social maquinan la arquitectura de la presencia social de una clienta hasta el mínimo detalle: cuál es el público, qué mensaje quiere escuchar, qué causas pueden interesarle, cómo encaja la personalidad de la clienta en ese entramado de intereses. «Tyra Banks, por ejemplo, nos pide revisar cada post que colgamos en su nombre», ha revelado Patrick Mulford, su director. «Charlize prefiere que nos centremos en su trabajo como activista. Emma, en su labor de actriz.»

Por debajo, otros profesionales se ocupan de las tareas rutinarias: coordinar shootings o seguimientos (si la cliente está en una fashion week o un festival de cine, por ejemplo), revisar comentarios, bloquear a trolls, supervisar posts espontáneos que no pasen por la agencia, buscar material de archivo reutilizable, chequear que el tiempo donde la clienta esté permita foto en bañador o en abrigo... En este extremo de la cadena ya no queda ni rastro de glamour. Solo trabajo, trabajo y trabajo ante la pantalla del ordenador. Las 24 horas de los siete días de la semana, estos vigilantes de la red se cuidan de que la imagen visual y las opiniones de sus clientas sean irreprochables. Entrenados para lidiar con auténticas crisis de reputación, son los nuevos guardaespaldas de las estrellas. Tan necesarios, o más, que los que se la juegan en el mundo de lo material.