woman | El lujo de ser mujer

Les propusimos una jornada entre amigas y, como les apasiona la moda, en seguida se apuntaron a nuestra tarde de shopping. «Siempre vamos juntas de tiendas, porque yo necesito a Idoia para que me aconseje. Recuerdo haberle preguntado toda mi vida: ‘¿Qué me pongo?’ Ella, en cambio, siempre lo ha tenido clarísimo», explica Amaia.

Amaia & Idoia Montero: hermanísimas

Se conocen al dedillo, se quieren, se apoyan y también discuten... ¡y mucho! Nos fuimos de shopping con la cantante Amaia Montero y su hermana, la diseñadora de moda Idoia, para descubrir por qué sus carreras van viento en popa.

Texto: Ester Aguado Fotos: Richard Jensen Estilismo: Óscar Visitación
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Se conocen al dedillo, se quieren, se apoyan y también discuten... ¡y mucho! Nos fuimos de shopping con la cantante Amaia Montero y su hermana, la diseñadora de moda Idoia, para descubrir por qué sus carreras van viento en popa.

Durante seis días, la sevillana visitó los programas que desarrolla Unicef, junto al Gobierno etíope y algunas ONGs locales, para prevenir y tratar la desnutrición infantil. El trabajo principal se centra en realizar controles periódicos a los niños de los poblados y aldeas para detectar la falta de micronutrientes, poder diagnosticar problemas de nutrición y aplicar las soluciones más válidas en cada caso.

Con Eva González en Etiopía

Viajamos hasta allí con UNICEF y la presentadora Eva González para comprobar cómo el hambre azota a millones de niños. "Más de dos millones de menores necesitan nuestra ayuda para sobrevivir a la sequía", así de contudente se muestra la sevillana.

Viajamos hasta allí con UNICEF y la presentadora Eva González para comprobar cómo el hambre azota a millones de niños. "Más de dos millones de menores necesitan nuestra ayuda para sobrevivir a la sequía", así de contudente se muestra la sevillana.

Jon Kortajarena, un modelo perfecto

Monopoliza las vallas publicitarias de medio mundo, tiene una inagotable capacidad para metamorfosearse en gentleman o canalla y además es humilde, espontáneo... Junto a la modelo Masha nos habla del mundo de la interpretación.

Marta Bonilla

Como modelo, ¿te queda algún sueño por cumplir?
No, seguir como hasta ahora. Participar en campañas importantes, trabajar con Karl Lagerfeld, Tom Ford o Armani hace que la gente de la profesión no te tome solo como un modelo que está de moda sino como un tío que se lo curra y se ha construido una carrera sólida. He trabajado mucho para llegar hasta aquí, no ha sido fácil.
Porque tú, como tantos, eres modelo por casualidad...
Empecé para sacarme algo de dinero mientras estudiaba. En aquella época me apetecía ser actor, pero en mi familia eso era algo impensable. ¡Quién les iba a decir que terminaría siendo modelo! (Risas). Me fui metiendo poco a poco, de manera inconsciente y siempre con la idea de que no era lo único que iba a hacer en la vida. Incluso hoy, ocho años después, tengo esa sensación. Si no, me entraría una angustia horrorosa.
¿No termina de satisfacerte este trabajo?
A esta profesión llegas con mucha energía y ambición, y a medida que pasa el tiempo te das cuenta de que eres un maniquí y ya está. Solo importa tu físico. Está muy bien, pero después de un tiempo, te cansa. Aunque tengo mucho que agradecerle: me ha permitido acceder a un mundo que no habría conocido de otra forma y, sobre todo, he podido viajar y conocer un montón de sitios.
Tu debut en ‘Un hombre soltero’, de Tom Ford, te despertó el gusanillo de la interpretación.
A ser modelo se aprende sobre la marcha –basta con tener control sobre tu cuerpo– pero ser actor es más difícil, aunque también más interesante y completo. Tus propias experiencias te enriquecen. Es algo que voy aprendiendo poco a poco, porque tengo otra profesión con la que ganarme la vida. He recibido clases de dicción en Nueva York y voy
a cursos de interpretación con Laura Bayonas.
¿Qué sensaciones experimentas con la interpretación?
¡Una liberación tan grande! Y más viniendo de la moda. Me hace sentir muy libre, tengo espacio para sacar mi fantasía, mis miedos, creatividad, alegrías... Incluso más que en la vida, porque en la realidad a veces te cortas o te da miedo experimentar mientras que detrás de un personaje y rodeado por el grupo te sientes protegido.
¿Qué tipo de actor te gustaría ser?
Me gusta el cine de autor, las historias que hablan de sentimientos. Pero nunca se sabe... Mi filosofía es que hay que luchar por lo que quieres pero luego dejarte llevar por donde te lleve la vida.
¿Eres impulsivo?
Muchísimo y me encanta. No me gustaría vivir de otra forma: puedes acertar o equivocarte, pero de los errores también se aprende.
Ahora vives en Nueva York. ¿Piensas volver a España?
Seguro. Me tira mucho mi gente y la forma de vida. Estoy buscando piso en Madrid, en la zona centro. Me gustaría encontrar una casa antigua y reformarla a mi gusto. Así hice con la que tengo en Manhattan: no es muy grande, tiene un pequeño jardín, los techos muy altos y una decoración moderna pero con una esencia clásica.
Eres aficionado a las antigüedades, ¿no?
Sí, pero igual en una subasta que en un mercadillo. No tienen por qué ser piezas caras.
Te has definido poco consumista. ¿Tu último capricho?
Un grabado que compré en Nueva York. Me interesa el arte más de lo que me puedo comprar. ¿Mi sueño? Tener un cuadro de Frida Kahlo.

Marta Etura, en 8 adjetivos

Es una de las actrices más completas de la escena española. Su esfuerzo, pasión y coherencia la han llevado a la vicepresidencia de la Academia Española del Cine. Con dos películas en cartelera, "Eva" y "Mientras duermes", la entrevistamos en exclusiva.

Ester Aguado y Pacho G. Castilla

Trabajadora. «Adoro mi trabajo, me apasiona, y por eso me resulta fácil cumplir. Lo que te gusta siempre cuesta menos cultivarlo.» Ya de niña se disfrazaba con la ropa de su madre y repetía con tesón que ella lo que quería era ser actriz: «Intento conocer el mundo a través de otras historias, en cuanto salgo de casa, juego a ser otra, y poder ganarme la vida así me parece fascinante.»

Perfeccionista. «Es perfeccionista, pero sin la connotación neurótica que a veces acompaña a esa palabra», afirma uno de sus compañeros en ‘Eva’, Alberto Ammann, con quien ya había trabajado.

Generosa. «Si no pudiera compartir con mis amigos todo lo que me pasa, nada valdría la pena», afirmaba Marta en su discurso tras el Goya que ganó por su papel en "Celda 211" (Daniel Monzón, 2009). Y es que su familia y sus amigos, apunta, "se encargan de ponerme los pies en el suelo".

Cabezota. «Cuando quiero algo, lucho por ello a muerte. Y también me considero super abierta, tolerante, amante de lo bueno y de la inteligencia.»

Sincera. «Rodar con Luis Tosar es igual de maravilloso que hacerlo con cualquier buen actor: te hace la mitad del curro. A nivel personal, compartir profesión (Luis es su pareja en la vida real) te facilita todo: entiendes las ausencias, los nervios.»

Comprometida. «Hay que despolitizar la Academia de cine. Representamos a un colectivo con gustos e ideologías distintos, y eso nos enriquece. Esa es una de nuestra prioridades, pero también lo es acercar el cine español a los ciudadanos. Si tenemos tanto prestigio fuera, ¿por qué no dentro?», se preguntaba Marta nada más ser nombrada vicepresidenta.

Natural. Al contrario que otras actrices, Marta no aprovecha las horas muertas de los rodajes o las sesiones de fotos colgada del iPad o de la Blackberry (tampoco tiene Facebook ni Twitter): prefiere conversar con el equipo que la rodea.

Humilde. «Afortunadamente, nunca he encontrado el motivo para que se me fuera la cabeza. Entre otras cosas, porque considero que mi trabajo es como cualquier otro y punto. He tenido la suerte de tener una buena educación, mis valores son sólidos y tengo un ego muy bien colocado.»

Realista. «No creo que exista ‘el papel de tu vida’, no es más que una frase hecha. A mí, como a todos los actores, nos encanta tener buenos personajes para poder crecer como profesionales.»

Inconformista. «No me considero guapa, soy más bien del montón. Pero es que una actriz no debería ser bella: contamos historias del mundo real y en la realidad, no todo el mundo es atractivo...»