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Si vas a esquiar... protégete

Fecha: 14/01/2009 Susana Fernández
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Esquiar es divertido, saludable, “cool”... pero también puede comportar problemas para tu piel. La práctica de deportes de nieve somete a la piel a una alta radiación solar, por lo que es fundamental que la protejas para evitar deshidratación y quemaduras.

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El frío, la lluvia y, sobre todo, la nieve han hecho acto de presencia en la península. Con estas condiciones climatológicas la práctica de deportes en la nieve es muy habitual. Si eres de las enamoradas del esquí o el snow board ten en cuenta que debes cuidar tu piel de manera especial, ya que, atenta a la cifra, en los últimos 15 años se ha disparado en un 20% el número de pacientes con melanoma en España, fundamentalmente entre los jóvenes, diagnosticándose anualmente 3.200 nuevos casos.
Según Guiomar Bertrán, responsable del área de Fotoprotección de ISDIN, “las exposiciones prolongadas y sin protección duplican las posibilidades de padecer un cáncer de piel y en el caso de las montañas nevadas hay tres factores que inciden de forma agresiva en la piel: la radiación solar, la radiación reflejada en la nieve y la altitud. Cuanto mayor es la altitud, más disminuye el espesor de la atmósfera que se encarga de absorber y dispersar la radiación ultravioleta, por lo que el riesgo de sobreexposición se incrementa”.

Decálogo para proteger la piel del frío y la nieve:

1. Aplicar un fotoprotector antes de cada exposición solar, que además de mantener la hidratación de la piel la protegerá de la radiación.
2. Mimar los labios. La mucosa labial es un órgano con una capa córnea muy delgada. En invierno los labios se cuartean, sangran y supuran haciendo que la radiación solar sea todavía más dañina, penetrando así las sustancias tóxicas con facilidad. Para proteger los labios es necesario usar un buen protector labial con filtro solar elevado que cubra la piel de manera uniforme.
3. Reaplicar el fotoprotector cada dos horas. Al practicar deportes de nieve el ejercicio y el esfuerzo hacen que la piel sude y, por lo tanto, se reduzca la eficacia de la fotoprotección. Es necesario renovar la crema con filtro solar con frecuencia para asegurar la máxima protección en todo momento.
4. Proteger la piel siempre, aunque sea un día nublado. Las nubes filtran la radiación infrarroja y dejan pasar la mayor parte de la radiación ultravioleta, por lo que también es necesario aplicar un fotoprotector con estas condiciones climatológicas.
5. Maquillaje sí, pero con filtro solar. Si se utiliza maquillaje en la alta montaña, es imprescindible que éste lleve incorporado un factor de protección elevado.
6. Reforzar la hidratación de la cara durante las noches con un producto muy nutritivo. Son adecuadas las texturas más emolientes, ricas en activos que aporten ácidos grasos esenciales y con gran poder hidratante y humectante, como la Urea, el ácido láctico o el aceite de borraja.

7. Atender las necesidades específicas de las zonas que reciben una mayor exposición. La nariz y los pómulos son los puntos más prominentes de la cara y, por ello, los que primero se queman cuando se exponen al sol. Es recomendable un gel-crema con textura ligera y de rápida absorción para protegerlos de manera adecuada.
8. Prestar atención a los ojos. Los deportes de nieve pueden resultar peligrosos para esta parte del cuerpo si no se protegen bien, siendo muy sensible a los rayos del sol. Por eso, al practicarlos es fundamental utilizar unas gafas adecuadas que protejan el 100% del UVA, UVB y del azul del visible, que eviten los daños en la retina y posibles cataratas. Al mismo tiempo hay que proteger la órbita ocular con productos específicos para el contorno de los ojos.
9. Las manos son una de las partes del cuerpo que más sufre en invierno. El uso de guantes, el frío y el contacto con la nieve o el agua irritan la piel. Hay que utilizar una crema de manos filmógena con poder epitelizante. Además, es conveniente reaplicar tantas veces como sea necesario, después de un tiempo de exposición y, por supuesto, tras cada lavado.
10. Prestar atención al cuerpo y a las extremidades. Es fundamental en una época en la que el abuso de prendas de abrigo oclusivas y la falta de oxigenación dificultan la transpiración y hace que la piel se descame. La exposición a ambientes artificiales como calefacciones, altas temperaturas y baja humedad ambiental, contribuyen a la sequedad del epitelio. Por eso, el mejor remedio es un buen hidratante corporal que aporta suavidad a la piel. Hay que aplicar la loción corporal en cantidad suficiente y a diario para obtener así un nivel de hidratación óptimo.

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