¿Eliminar el queso de tus comidas? Tal vez no. | courtneyk / ISTOCK

Es posible comer queso sin complejo de culpa

Comer queso no es tan perjudicial como nos habían contado hasta ahora. Al menos, eso dice un estudio.

Comer queso siempre se ha considerado un placer culpable, un gusto que nos damos  a pesar de que no es demasiado bueno para la salud. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que el queso no es tan malo como se ha pensado hasta ahora.

De hecho, en el estudio la  gente que comía un trozo de queso diario tenía menos riesgo de desarrollar una enfermedad del corazón o de tener un ictus.

El queso, como otros productos lácteos contiene altos niveles de grasas saturadas, lo que se relaciona con altas cifras de colesterol, riesgo de aterosclerosis y  otras enfermedades. No obstante, ya estudios más recientes han apuntado que la grasa saturada es más benigna de lo que se creía.

Además, el queso también contiene otros ingredientes potencialmente beneficiosos, como el calcio, la proteína y los probióticos, según se asegura en el estudio publicado en el European Journal of Nutrition y firmado por científicos de China y Holanda que estudiaron a más de 200.000 personas por más de diez años.

Los resultados fueron muy diferentes a los esperados , pues la mayoría de las personas que consumían grandes cantidades de queso  tenían un 14% menos de riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria y un 10% menos de tener un ictus cerebral si se comparaban con aquellos que rara vez comían queso.

Sin embargo, la relación no era lineal, es decir, no puede asumirse que los que comen más queso tienes menos riesgos. Los beneficios se presentaban en las personas que consumían hasta 40 gramos diarios de queso, (la mitad de una caja de cerillas). Más de esa cantidad diaria no generaba beneficios para la salud cardiovascular.

La relación establecida tampoco es causa efecto y el estudio solo permite describir el fenómeno, por lo que los autores piensan que otros factores como el estilo de vida o el nivel socioeconómico pueden también incidir en la reducción de los riesgos para la salud.

Aunque también señala que es posible que los beneficios del queso compensen su alto contenido en grasas saturadas. El queso es rico en probióticos y eso puede reducir los estados inflamatorios. Además, contiene ácido linoleico, un ácido graso insaturada que puede aumentar los niveles de HDL, el colesterol bueno y reducir el LDL, el malo.

Hay algunas evidencias de que el queso como sustituto de la leche  puede tener un efecto protector para el corazón. “Nadie te está diciendo que solo comas un trozo pequeño de queso, 40 gramos, en una galletita cada día, pero no parece descabellado hacerlo cada día”, dicen los autores del estudio. 

El estudio no analizó diferentes tipos de quesos y se necesitan más estudios para determinar si un tipo de queso puede ser más beneficioso para la salud que otros. "Siempre buscamos modos de minimizar los riesgos para el corazón", dijeron los autores. Así que es prometedor que algo como el queso con un sabor agradable y que se puede acompañar con una copa de vino pueda, además, ofrecer protección al corazón.

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